Murió Alberto Beto Cejas y se llevó los secretos de los Velázquez
El pasado martes falleció en Cosquín, Alberto “Beto” Cejas, uno de los protagonistas de la historia de los últimos bandidos rurales que existieron en el país y asolaron a la provincia del Chaco en los años sesenta.
Por Pedro Solans
Con la muerte de Cejas se fueron parte de los secretos de los bandidos que saltaron a la fama por la historia que tejieron en torno a los episodios que generaron.

Cejas fue esposo de la maestra Leonor Chuchi Marianovich, quien conducía el Fiat 1500 en el momento que la policía que los perseguía fusiló literalmente a Isidro Velázquez y Vicente Gaúna, el 1 de diciembre de 1967, en la ruta a Pampa del Indio, a la altura del cruce a Pampa Bandera.
Para varios investigadores Cejas cumplió el rol de “cerebro” de la banda que dio soporte logístico a los Velázquez para sus atracos y el manejo del dinero que obtenían de los secuestros.

El Beto, su esposa y el cartero Ruperto Lula Aguilar constituyeron el equipo de apoyo a las andanzas de los bandidos que escribieron una de las leyendas más sangrientas y a su vez enriquecedoras de la chaqueñeidad debido a lo que generó sociológicamente en la comunidad la presencia de estos correntinos rebeldes. De delincuentes se transformaron en santones populares para ciertos sectores marginados de la sociedad chaqueña.
Cejas murió en el geriátrico La Posada Feliz ubicada en la calle Gabriela Mistral del barrio La Huelga de Cosquín donde se afincó después de alejarse del Chaco y de pasar brevemente por Carlos Paz.
El Beto se llevó a la tumba los secretos que envuelven a la vida de Los Velázquez.
Él y su esposa se sumergieron en un silencio sepulcral de esa etapa. Nunca hablaron, nunca dieron su versión de los hechos que cambiaron sus vidas radicalmente.










