La destrucción de los bosques tropicales
El biólogo estadounidense, Edward Osborne Wilson, conocido en la comunidad científica por ser el investigador que popularizó el término “biodiversidad”, dijo en una oportunidad que una sociedad se define no lo sólo por lo que crea sino también por lo que decide no destruir. La frase adquiere en estos días una enorme relevancia, debido a que la expansión de la frontera agrícola y los incendios provocados por la mano del hombre siguen destruyendo los bosques, que son un elemento fundamental para estabilizar el clima y mantener la vida en el planeta.
Un estudio publicado esta semana en la revista científica Science Advances advierte que en el mundo la superficie de los bosques intactos se redujo en un 7,2 por ciento solo entre los años 2000 y 2013; y señala que esa enorme pérdida de bosques en las zonas tropicales -causada principalmente por el avance de la frontera agrícola, la tala indiscriminada de árboles, algunas obras de infraestructura y los incendios, ha provocado una mayor emisión de carbono; por lo que se impone la urgente necesidad de evitar el aumento de esas emisiones para lo cual es necesario preservar y sostener la superficie de bosques tropicales primarios.
Según las mediciones realizadas por los científicos, quedan 225 mil hectáreas de bosques tropicales primarios o ‘intactos‘ que almacenan alrededor del 40 por ciento del carbono sobre el suelo que se encuentra en todos los bosques tropicales. El estudio publicado en Science Advances explica, por otra parte, que la tala directa de bosques tropicales primarios resultó en solo un 3,2 por ciento de las emisiones brutas de carbono de toda la deforestación en los trópicos; pero cuando para el análisis se tuvo en cuenta otros factores como la tala selectiva, la disminución de los árboles densos en carbono y la caza excesiva de animales que dispersan semillas, “la cifra se disparó por un factor superior a seis veces‘.
Uno de los responsables del estudio, el científico Sean Maxwell, de la Universidad de Queensland, Australia, observó que el trabajo realizado permite concluir “que la destrucción continua de los bosques tropicales intactos es una bomba de relojería para las emisiones de carbono‘, y afirmó que ‘hay una necesidad urgente de proteger estos paisajes porque juegan un papel indispensable en la estabilización del clima‘.
En relación a este preocupante tema, desde la organización Greenpeace se recordó que los bosques primarios, o paisajes forestales intactos, son grandes áreas forestales vírgenes que albergan buena parte de la biodiversidad terrestre y tienen un rol fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. En otras palabras, los bosques son un patrimonio natural importante, que debe ser resguardado, pero las actividades humanas en esas áreas naturales, con desmontes e incendios intencionales, han provocado desertificación e inundaciones. Se calcula que el 12 por ciento de los gases de efecto invernadero provienen de la deforestación y otros cambios de uso del territorio. Greenpeace denunció también que en el año 2013 los paisajes forestales intactos cubrían 11,81 millones de kilómetros cuadrados, localizados mayormente en Canadá, Rusia, Brasil, República Democrática del Congo e Indonesia.
Los científicos que realizaron el estudio publicado por la revista Science Advances indicaron, además, que debido a que estos bosques están siendo destruidos o degradados por la actividad humana, se sigue alterando el ciclo natural de absorción de dióxido de carbono y, de esta forma, se teme que en los próximos años este gas, que es el principal causante del efecto invernadero y como consecuencia del calentamiento global del planeta, se acumule en la atmósfera mucho más rápido que en la actualidad. Por eso es necesario que los gobiernos nacionales redoblen sus esfuerzos para garantizar una efectiva protección de los bosques, para lo cual será necesario poner la lupa sobre la expansión de la frontera agrícola y ganadera para la producción de materias primas. En ese sentido, Greenpeace, señala que la atención tiene que estar puesta en las producciones de soja, aceite de palma, carne, caucho, caña de azúcar, papel y madera, y también en los megaproyectos hidroeléctricos, la minería y la explotación petrolífera. La comunidad internacional debe tomar conciencia de la importancia que tienen los bosques tropicales y exigir que se detenga la destrucción de estos verdaderos pulmones del planeta.










