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A 50 años de la fundación de la Base Marambio

Una epopeya del siglo XX lograda a base de esfuerzo, ingenio, picos, palas y alambre.

En la década de 1940 el incremento de la actividad antártica argentina creó la necesidad de una pista aérea operable durante todo el año por aviones con ruedas. Los vuelos del Vicecomodoro Mario Luis Olezza al Polo sur y las frecuentes operaciones desde la base Matienzo mostraban la necesidad de asegurar mejor el transporte y las comunicaciones en el sector.

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La Base Marambio, instalación permanente de la Armada en el continente blanco cumple 50 años. Fue la primera donde se pudieron aterrizar aviones con ruedas.

En diciembre de 1951 el Vicecomodoro Gustavo Marambio sobrevoló la bahía Margarita en el sector noroeste de la península antártica, luego, en 1952, estudió posibles lugares de aterrizaje en el Sector Antártico Argentino que es oficialmente parte de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur buscando una zona donde se pudiese construir una pista de aterrizaje convencional y dejó registro de los lugares detectados.  Se trataba de  aterrizar un Douglas de la época de varias toneladas sin sistema de esquí sobre el territorio donde los témpanos flotan a su voluntad, y la nieve y el hielo se propagan cubriendo el continente.  Alentaba a los militares la idea de tener una pista natural de tierra sobre el suelo firme capaz de operar todo el año. Por aquella época la permanencia estable de Argentina en el continente blanco pendía de un hilo, un diario del 22 de octubre de 1968 predecía: "Cerrarán la base Matienzo".

Única base militar de la fuerza aérea hasta el momento, se encontraba en estado de emergencia extrema. Todo era complicado, el combustible se acababa, el abastecimiento no llegaba y el personal la estaba pasando muy mal porque el rompehielos ARA San Martín apenas pudo acercarse a 60 kilómetros de donde debía bajar las provisiones y como si fuera poco  a 10 kilómetros del atracadero, un desprendimiento de la barrera de hielo flotaba a la deriva. La embarcación improvisó un arribo al témpano y a través de un puente aéreo evacuó la dotación en emergencia y desembarcó al personal de rescate junto con los insumos.

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Ubicación de la Base Marambio en la Antártida.

La denominada “Patrulla Matienzo” llegó a la base un año después viviendo más de un mes sobre el bloque de hielo, tiempo durante el que movilizó, en más de 160 vuelos, toneladas de alimentos y combustibles dispuestos en tambores y a granel hacia la base Matienzo, logrando su funcionamiento y salvándola, así, de su cierre total.

Una necesidad impostergable

La odisea de 1959 llevó a que durante la década de 1960 se renovaran los esfuerzos para instalar una base permanente. Durante los intercambios por radio con sus compañeros, la Patrulla Soberanía, con orden de tomar posesión de la isla Seymour informaba al continente que estaban estudiando una zona apta para aterrizar aviones de carga, “una pista de tierra” señalaba la comunicación que fue respondida con sorna “,una pista de tierra?,  porque no abren una heladería también”-.

Bromas aparte el problema de la logística en la Antártida era grave. Con un avión monomotor DHC-2 los marinos sobrevolaron el territorio para encontrar la mejor zona de anevizaje (aterrizaje en la nieve) que parecía acercarse a la costa. Sobre mar congelado puede haber grietas. ¿Qué procedimiento técnico se aplica, en este caso, para asegurar un descenso seguro? Se tiran bolsas llenas de piedras. La lógica: a esa altura, si bolsas tan pesadas no desaparecen bajo el agua el avión podrá anevizar. Eso concluyó el testeo y el avión partió de Matienzo. El Beaver descendió accidentadamente cerca de una meseta a 200 metros sobre el nivel del mar. Durante el descenso un salto destartalado suelta el patín de la cola del avión al que había que reparar si los militares querían regresar a salvo.

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El Beaver DHC-2 protagonista principal de la ocupación argentina de la isla Seymour donde finalmente se instaló la base Marambio.

Pero antes había otra prioridad, después de dos horas  la patrulla encontró la tierra prometida: una superficie de barro congelado llena de piedras con el potencial de convertirse en la tan ansiada pista de aterrizaje. El trabajo por delante era enorme, destruir y sacar, a fuerza de picos, palas y barretas, las rocas emergentes para lograr un terreno liso.

"Sacábamos las piedras grandes. Las poníamos en un ancho de 25 metros a los costados y en su lugar ubicábamos las más chicas. La idea era que allí pueda pasar la rueda de un avión. Esto era muy importante, porque si quedaba alguna y el avión llegaba a encontrarla, caería. Debíamos hacerlo con mucha responsabilidad", recuerda el entonces suboficial auxiliar Juan Carlos Luján, ahora suboficial mayor, veterano de la Guerra de Malvinas, retirado de la fuerza aérea y expedicionario al desierto blanco.

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La pista de Marambio permite hoy la operación de aviones de transporte de gran tamaño que llevan provisiones para otras instalaciones a las que se llega en vuelos de cabotaje,.

Cumplido el objetivo primario de tener una pista demarcada y la bandera nacional ondeando los expedicionarios repararon el patín de cola del Beaver a base de alambre y unos trozos de metal, al mismo tiempo EE.UU  llegaba a la Luna. Los argentinos, abrazando el rebusque de la creatividad iniciaron una operación que romperá de manera efectiva el aislamiento de nuestro país con el continente blanco. "La primera vez que fui a la Antártida, en el 67, tardé 14 días en llegar. En la actualidad, puedo estar ahí en 6 horas 45 minutos", resumió Luján en un reportaje de la revista de La Nación

La fundación

El 30 de agosto de 1969 el equipo de la Fuerza Aérea liderado por el Vicecomodoro Olezza ocupó formalmente la isla en nombre de la República Argentina. En septiembre de 1969 la nueva pista tenía una extensión de 300 metros, el mismo avión Beaver que había trasladado al personal y equipo, realizó el primer aterrizaje con ruedas en el Casquete Polar Antártico. En septiembre de 1969, cuando la pista tenía 400 metros, permitió el aterrizaje de un bimotor Douglas C-47.

La «base aérea Vicecomodoro Marambio» fue fundada de manera oficial el 29 de octubre de 1969 cuando un Fokker F-27 Friendship de la Fuerza Aérea Argentina al mando del Vicecomodoro Erwin Roberto Kern, partió de Río Gallegos y aterrizó en la base, transportando autoridades civiles y militares. Este fue el primer descenso de un vuelo a la Antártida que partió desde otro continente usando ruedas convencionales. La Antártida dejó de ser un lugar aislado, ya que las bases de diversos países quedaron interconectadas con el resto del mundo a lo largo del año. Fue considerado el más importante evento antártico de la década.

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