Futbolista que escapó de un control alcoholizado y mató quedó en libertad
Es el ex jugador de Colón Lautaro González Riaño, este viernes aceptó una condena a tres años de prisión y ocho de inhabilitación para conducir tras un siniestro vial de agosto de 2016 en Pichincha, en el cual tras evadir un control, chocó con una moto provocando la muerte del conductor. Como llevaba nueve meses detenido salió en condicional. La fiscal Piazza Iglesias se apartó en "total desacuerdo" con el convenio
Los hechos se desencadenaron el 21 de agosto de 2016, tiempos en lo que ya no jugaba en Colón sino en Cambaceres. Pasó la noche en Rosario junto a otros futbolistas como Germán Conti, Federico Lerche y Eduardo Hernández. Poco después de la 1.20, manejaba el Peugeot 208 blanco de Conti por Salta cuando, al llegar a Ovidio Lagos, evadió un control de alcoholemia de la Municipalidad.

Desde allí, la fiscal Valeria Piazza Iglesias del Ministerio Público de la Acusación (MPA) describió que aceleró -un agente de Tránsito debió tirarse para no ser embestido-, dobló por Ovidio Lagos, pasó un semáforo en rojo y al llegar a Catamarca atropelló al motociclista Diego Torrez, de 20 años y padre de una nena, quien murió cuatro horas después.
Como fue detenido en el lugar por la Policía de la provincia de Santa Fe y le realizaron un examen de alcoholemia, Riaño quedó al desnudo: tenía 1.45 gramos por litro de sangre, cuando el máximo permitido es 0.50. El corolario fue un quinto hombre que quiso declarar a su favor y terminó imputado por falso testimonio.
Con los detalles de esa madrugada, una pena de tres años y su libertad condicional podrían interpretarse exiguos, pero no irregulares: el MPA se amparó en un acuerdo entre los abogados defensores y representantes de la víctima y aceptó cambiar el encuadre del dolo eventual propuesto por la fiscal natural de la causa por el de "homicidio culposo". Bajo esa figura se firmó un abreviado, que fue homologado por la jueza Marcela Canavesio.
Cambio de opinión y arreglo
El acuerdo tuvo dos miradas sobre el encuadre legal. Mientras que para Piazza Iglesias debía realizarse un juicio oral bajo calificación de homicidio simple con dolo eventual para obtener una condena de entre 8 y 25 años, para su superior Jorge Baclini correspondía adecuar el proceso bajo "homicidio culposo", privilegiando el interés y consentimiento de los representantes de Torrez.

Ese aval, logrado por la defensa del ahora condenado, se forjó en enero de este año. Antes, los familiares de la víctima habían organizado marchas y calificaron al jugador que iba al volante como "un asesino que destruyó a toda una familia". De hecho, ante las cámaras de El Tres pidieron "que se pudra en la cárcel". Quizás por eso la jueza Canavesio consultó puntualmente en la audiencia si comprendían el acuerdo y daban su consentimiento, a lo que obtuvo un "sí" como respuesta.
La fiscal que no acordó por "convicciones"
El 10 de marzo, Piazza Iglesias solicitó apartarse de la causa, lo que fue aceptado por Baclini. Allí, argumentó hacerlo "por convicciones y principios" ante una presentación de los abogados de González Riaño, Claudio Puccinelli y Alejandro Parolo, en la cual le solicitaron abreviar "atento al convenio transaccional extintivo de obligaciones".
Fuente: Rosario 3
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