Serias amenazas al acuífero Guaraní
La voz del arzobispo metropolitano de Asunción, Paraguay, Edmundo Valenzuela, se escuchó con claridad en el Sínodo de la Amazonia que se lleva a cabo en Ciudad de Vaticano. El religioso dijo que el Gran Chaco, la ecorregión más grande bosques secos de América del Sur, y el Acuífero Guaraní, son amenazados por la actividad humana. Advirtió que el mayor peligro para esos bosques proviene de la tala indiscriminada y los incendios; mientras que las amenazas para la reserva subterránea de agua dulce se originan en los productos químicos contaminantes que son utilizados en las perforaciones para explotar hidrocarburos.
El arzobispo Valenzuela remarcó que los daños que se provocan al ambiente en esta región tienen un común denominador: “La avidez de la codicia humana”; y por eso planteó ante los obispos que participan del Sínodo la necesidad de defender los recursos naturales y el derecho al agua de todas las poblaciones. Cabe recordar que el Gran Chaco Americano es la ecorregión boscosa más extensa del continente después del Amazonas y la más grande de bosques secos de América del Sur. El Acuífero Guaraní, en tanto, es una de las reservas subterráneas de agua dulce más importantes del planeta. Se trata de un valioso reservorio natural que extiende por debajo de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay; y que es clave para garantizar en un futuro la provisión de agua segura, apta para consumo humano, que es uno de los problemas más críticos de muchos países. “La avidez de la codicia humana de empresas nacionales y multinacionales, que benefician a unos pocos, es enorme; desgastan la tierra rica en fosfato por la extensión de la ganadería y la agricultura, sin el mínimo cuidado del suelo”, advirtió el arzobispo. El llamado de atención de monseñor Valenzuela está en sintonía con la preocupación expresada en reiteradas oportunidades por el Papa Francisco por la selva amazónica, a la que considera de vital importancia para el planeta. Según el sumo pontífice, la prolongada intervención humana en esa área desencadenó una profunda crisis en los ecosistemas, provocada en gran medida por las prácticas extractivistas. De hecho, Valenzuela comparó los daños que sufre la Amazonia por la deforestación y los incendios con la situación que atraviesa el Chaco Paraguayo, afectado por la tala indiscriminada de árboles y, en las últimas semanas, por voraces incendios que consumieron más de 312.000 hectáreas comprendidas en esta zona. Por otra parte, un estudio realizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), reveló que en los últimos cinco años se produjo la desaparición de 800.000 ejemplares de árboles autóctonos de una reserva natural de Paraguay.
El Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, convocado por el Papa Francisco, que se desarrolla en Roma, tiene como objetivo encontrar nuevas alternativas para la evangelización de los indígenas que viven en la zona de la Amazonia, recientemente afectada por la deforestación y devastadores incendios. En ese contexto, el arzobispo Valenzuela llamó a establecer mecanismos para defender los recursos naturales y los derechos de quienes se ven afectados por el gran daño al ecosistema y a la rica biodiversidad que se da en la región.
El énfasis en la defensa del ambiente no es nuevo en la agenda del jefe de la Iglesia Católica. En la encíclica Laudato Si, publicada en junio de 2015, ya advertía sobre la urgente necesidad de cuidar “la casa común”, como llama al planeta. Pero figuras políticas como el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, lejos de sumarse a iniciativas de cuidados del ambiente, optó por apoyar los planes de grandes empresas mineras y agropecuarias con explotaciones en la Amazonia -a quienes los ambientalistas responsabilizan de los recientes incendios que provocaron enormes daños en la superficie boscosa- y por cuestionar el sínodo de obispos sobre esa región. Sobre este asunto, Bolsonaro dijo que los temas que aborda el encuentro de Roma vulneran la soberanía de su país. Pero eso no es todo. También sostuvo que el interés de la Iglesia por el ambiente plantea un problema de seguridad nacional, por lo que -según trascendió en medios brasileños y argentinos- el mandatario ordenó a la Agencia Brasileña de Inteligencia que realice seguimientos a catequistas, religiosos, campesinos, indígenas y responsables de organizaciones no gubernamentales que promueven las causas ambientalistas.
Las palabras del arzobispo Valenzuela sobre las amenazas que se ciernen sobre los bosques de la región y el acuífero Guaraní deben ser un llamado de atención y también a la acción para todos los argentinos, que deben comprometerse con el cuidado y la protección de estos valiosos recursos naturales.










