Etiopía: hallan cráneo de homínido de 3,8 millones de años
Está “notablemente completo” y podría “cambiar drásticamente la comprensión de la evolución” humana.

Adís Abeba, 28 (AFP) - El cráneo, designado con la sigla “MRD”, fue descubierto no lejos de donde fue encontrada la joven Lucy -el ancestro más antiguo de los humanos modernos-, lo que demostraría que dos especies distintas habrían coexistido durante aproximadamente unos 100.000 años.
“Todo indica que se convertirá en otro ícono célebre de la evolución humana”, que se añade a grandes hallazgos de homínidos de alto perfil, como los famosos Toumai‘, Ardi y Lucy, escribió Fred Spoor, del Museo de Historia Natural de Londres.

Entre 7 y 3 millones de años
A título de comparación, Toumai (sahelanthropus tchadensis), considerado por muchos paleontólogos como el primer representante del linaje humano, tiene aproximadamente 7 millones de años. Fue hallado en 2001 en Chad. Ardi (ardipithecus ramidus, otra especie de homínido), fue una hembra encontrada también en Etiopía, tendría 4,5 millones de años; y Lucy, la famosa australopithecus descubierta en el país africano en 1974, 3,2 millones de años.

“Ponerle rostro a un nombre”
Otros fósiles de australopithecus menos conocidos datan de al menos 3,9 millones de años, pero sólo han sido encontrados mandíbulas y dientes. Sin un cráneo “viejo”, la comprensión de la evolución de estos homínidos extintos continuaba siendo muy parcial. Descubierto en febrero de 2016 en el sitio de Woranso-Mille, en la región de Afar en Etiopía (a 55 km de donde se halló a Lucy), este nuevo fósil MRD es de uno de los primeros australopithecus, el anamensis.

“Creemos que el A. anamensis (MRD) se fue convirtiendo gradualmente en el A. afarensis (Lucy) con el paso del tiempo”, afirma Stephanie Melillo, del Instituto Max Planck de antropología evolutiva en Alemania, coautora de ambos trabajos. Pero este último descubrimiento relanza la hipótesis de que estas dos especies se habrían cruzado en la sabana de Afar durante aproximadamente unos 100.000 años. “Esto cambia nuestra comprensión del proceso de evolución y plantea nuevas preguntas: ¿competían por la comida o el espacio vital?”, se interroga Melillo.













