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La grieta entre Peppo y Capitanich quedó cerrada en plena ofensiva de los gobernadores peronistas

No fue fácil, debieron superarse crispaciones y el hostigamiento de quienes veían derrumbarse tanto ambiciones como jugosas fuentes de financiamiento de campaña, pero prevalecieron el sentido común y el realismo para que dentro de su anarquía institucional -es el colmo que en esta elección el Partido Justicialista haya sido vetado por la Justicia Electoral, acaso porque nunca convocó a su congreso y se saltearon otras reglas de juego- la grieta abierta y muy fogoneada entre la aspiración reeleccionista de Oscar Peppo y la capitalización del liderazgo de Jorge Capitanich con la boleta larga de las PASO terminara cerrada y después de una paciente y reservada negociación -que culminó ayer respecto de la lista de diputados y en algunos municipios- quedaran definidos los roles: el gobernador sin distracciones proselitistas para administrar con máxima responsabilidad una provincia cuyo programa fiscal fue impactado por el misil del desfinanciamiento electoralista de Macri y el montenegrino zurciendo y bordando para construir una propuesta amplia apuntando al 13 de octubre con una victoria en primera vuelta que en ninguna encuesta -por ahora- parece amenazar el capital inicial de ventaja en las PASO del domingo pasado.

EL DESENLACE PASO A PASO

El minucioso análisis del sondeo preliminar en una provincia donde se canceló su propia interna abierta, simultánea y obligatoria para todos los partidos políticos, arrojó conclusiones de que la estrategia electoralista del gobernador le concedió demasiado espacio a algún sector que sacó de la galera un abanico de excusas, sobre todo la confusión de la boleta corta, cuando empezaban a llegar señales de que la balanza de los intendentes, que no fueron el baluarte esperado en función de los estímulos logísticos recibidos, comenzó a inclinarse hacia Capitanich y este acrecentaba su chance cuando su campaña dispuso de recursos limitados para un rastrillaje territorial tan amplio como exige el espinel chaqueño con casi un millón de electores. 

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Se sabe que Peppo redondeó la determinación de cancelar su empeño reeleccionista en el último diálogo que mantuvo en Buenos Aires con Alberto Fernández, el candidato con más chance para vencer a Macri con una ventaja que desairó a los encuestadores (como ya ocurrió en el Chaco cuando tras el cierre de las mesas se anunciaba la victoria de Rozas que no fue tal sobre Capitanich), quien aconsejó acordar la unidad con Coqui y después de abordar la ofensiva de 19 gobernadores consumada horas antes en el CFI, vislumbraron alguna designación de futuro que, por supuesto, es coincidente con el criterio de Cristina Kirchner. Se intentó cercar a Peppo, a su regreso, para que no desistiera pero éste prefirió una negociación para que integrantes de su gabinete fueran incluidos como nuevos diputados provinciales. Hasta habló de la vicegobernación para un hombre clave del gabinete que puede tener destino en el nuevo equipo económico, si las urnas lo permiten, en una misión bancaria donde también pesará, seguramente, el retorno de Federico Muñoz Femenía al Ministerio de Economía, pese a que en su momento prefirió quedarse en el municipio capitalino cuando tenía el camino abierto para la gerencia general del Nuevo Banco del Chaco. (Capitanich ya tenía la dupla con Analía Rach, su mano derecha en distintas etapas, y esa vía no se abrió). En cambio, el cuarto lugar de los candidatos a diputados provinciales fue para Roberto Acosta, secretario general de la Gobernación que nunca interrumpió su amistad con Capitanich, y en el séptimo se sumó la ministra de Gobierno, Jessica Ayala, merecedora de plena confianza de Peppo en un área de gestión complicada.

EL ROL DE ALDO LEIVA

Facultado por Capitanich para hacerse cargo de las negociaciones del armado final, Aldo Leiva vino y fue desde General San Martín una vez más para renovar su amistad personal con Peppo y lamentar, por ejemplo, que no puedan estar juntos en Buenos Aires. Leiva será diputado nacional (la intendencia será una apuesta fuerte en su hijo, el abogado Mauro Leiva) y Peppo pudo haber sido senador si el acuerdo inicial se aceptaba. La luz de la mentada unidad cobró más claridad a pesar del principal escollo que fue Gustavo Martínez, largamente enfrentado con Capitanich y que fue aliado de Peppo al obtener el control de cinco áreas claves como la Legislatura, Sameep, el Ministerio de Ordenamiento Territorial, el Instituto de Vivienda y, obviamente, la presidencia del Concejo Municipal con una actividad paralela como el publicitado programa Habitat, financiado por la tesorería. En este caso el desenlace puso en evidencia que Capitanich solamente habilitaba un cupo femenino en el noveno lugar y esa incógnita subsistía al redactarse esta página, con la dudosa aceptación de Élida Cuesta, a quien sucedería Hugo Sager en la presidencia de la Legislatura. Y a propósito de quienes se empeñan en descubrir futuras designaciones si Capitanich es gobernador, hay ambiente para que el intendente de Villa Berthet, Atlanto Honcheruk, que buscará su reelección después de tantos afiches, sea el próximo presidente del Consejo Provincial del Partido Justicialista.

EL FRENTE INTEGRADOR

El adversario acaso más novedoso en el PJ es el Frente Integrador que postula a Juan C. Bacileff Ivanoff, ex vicegobernador peleado con Capitanich y Peppo, con el pediatra César Picón y ahora con la incorporación de candidatos a diputados provinciales del gustavismo como Ricardo Sánchez y la citada Élida Cuesta.

Por supuesto, está la propuesta del senador Eduardo Aguilar (Frente por la Educación y el Trabajo) y otra vez Atilio Velázquez, incombustible, con Lealtad Popular y Unidad Social, buscando una diputación.

La contraofensiva en defensa propia

La cita de gobernadores en el CFI reflejó situaciones apremiantes por el golpe de gracia de las medidas que, como si fuese un castigo por la derrota que sufrió en esos distritos, el presidente Macri dispuso quebrantando las reglas de juego del pacto fiscal y sin advertir el riesgo que corre la gobernabilidad si la retracción de fondos no se corrige con una compensación urgente. Aunque Pichetto salga al cruce y Carrió ataque en su estilo, la liga de gobernadores fue contundente en la unánime decisión de acudir a la Corte Suprema y esta contraofensiva, nos decía ayer uno de los principales actores de gestión, es un acto de defensa propia. Se temía por la intransigencia, soberbia y miopía política de algunos funcionarios, entre ellos el ministro Dujovne que iba a ser interlocutor para los reclamos del Chaco y abandonó el barco como enlace con el FMI.

Quedó armada una trinchera peronista sin medias tintas, porque se aprecia que la maniobra netamente electoralista, buscando remontar la derrota de las PASO, es de muy dudosa efectividad para revitalizar el consumo y evitar la pérdida de empleo. No habrá reactivación posible con paliativos transitorios de la AFIP mientras no se reactive la economía, bloqueada por tasas astronómicas y los propios algodoneros dicen, desde el Chaco, que el crédito no existe.

Hay una decisión concreta: el ministro de Hacienda viajará a Buenos Aires -es el presidente de la Comisión Federal de Impuestos y también condujo el plenario de Jujuy que pegó el primer grito federalista- y ha dicho que no regresará hasta obtener soluciones de imperiosa necesidad para la tesorería provincial.

El Chaco necesita encontrar financiamiento al menos de 1600 millones cuando se avecina el pago de los sueldos de agosto y hay provincias, contaba Peppo, que no solo ya se atrasaron sino que también hablaron del recurso desesperado de emitir moneda como tuvo que hacer Rozas con el quebracho.

Este es el telón de fondo inocultable de los forcejeos electorales y el fundamento de gobernabilidad que cimentó la decisión de Peppo.

Capitanich lo sabe y Alberto Fernández redoblará su alegato sobre la justificada rebelión provinciana.

Que nadie levante castillos en el aire porque Mauricio Macri ejerce su mandato, el Congreso está paralizado y el riesgo del desalojo de la Casa Rosada, si así lo deciden las urnas, parece infundir tanto pánico que el presidente volvió a pasar por el noreste sin decir una palabra sobre una región a la deriva y donde perdió en los cuatro distritos por alguna buena razón compartida de la ciudadanía.

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