Desafíos de la cuarta revolución industrial
La cuarta revolución industrial está en marcha y, nos guste o no, ya ha comenzado a transformar las bases de las sociedades en todo el mundo. Tecnologías que ya están disponibles como la impresión en tres dimensiones, la inteligencia artificial, el procesamiento de grandes volúmenes de datos y los sensores inteligentes, por citar solo algunos ejemplos, avanzan sin pedir permiso generando profundos cambios en las formas tradicionales de producción, trabajo y consumo.
¿Está preparada la Argentina para enfrentar los desafíos que plantea este nuevo paradigma? Un informe elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) intenta responder a ese interrogante. Una de las conclusiones a las que llega el estudio de esta organización no gubernamental señala que “pese a la densidad del entramado industrial argentino, existe un alto porcentaje de empresas que todavía se encuentra lejos del paradigma 4.0 e incluso, muchas de ellas todavía se encuentran inactivas en este sentido.
Según el economista y empresario alemán, Klaws Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, una de las características de esta cuarta revolución industrial es que no cambia lo que hacemos, sino lo que somos. Si está en lo cierto, el país no puede darse el lujo de quedarse rezagado en este nuevo escenario. Pero el actual contexto de crisis económica, producto de políticas nacionales de ajuste permanente y achicamiento del mercado interno, no hace más que complicar la transición. De hecho, según un estudio de la consultora Radar, elaborado en base a datos de la Afip, en los últimos cuatro años cerraron cerca de 20.000 empresas en todo el país, esto es, el peor registro desde la crisis del año 2001. De manera que resulta difícil pedir a las empresas que se preparen para esta nueva revolución industrial, cuando la mayoría está librando una dura lucha para sobrevivir. Pero no hay mal que dure cien años, y por eso es importante tener en cuenta lo que plantea el Cippec cuando sostiene que, para hacer frente a los desafíos que se avecinan, el país requiere un plan de industria 4.0 con políticas de formación y de protección social para aprovechar las nuevas tecnologías y potenciar su capacidad productiva.
Los investigadores del Cippec observan que el país cuenta con sectores que están cerca de la frontera tecnológica global, como el sector agropecuario y algunos servicios basados en conocimiento, pero el panorama general es de una baja capacidad de absorción de los últimos avances digitales. Para esto, plantean, la Argentina puede aprender de lo que otros países están haciendo para enfrentar los retos que se plantean. En ese sentido, citan como ejemplo el caso de Alemania, donde el gobierno tomó como punto de partida las recomendaciones de la National Academy of Science and Engineering, y puso en marcha hace ya seis años su programa de “Industria 4.0”. También señalan las experiencias como las del plan “China 2025” que impulsa el gobierno del gigante asiático, el de “Advanced Manufacturing” en los Estados Unidos, la “Nouvelle France Industrielle” en Francia o la “Industria Inteligente” en Suecia, entre otras. Advierten, además, que el mundo está viviendo una acelerada transformación tecnológica liderada por la inteligencia artificial, que impactará en la forma de producir y trabajar. ¿Las nuevas tecnologías serán el vehículo de crecimiento económico en las próximas décadas? Los especialistas consideran que sí, y por eso plantean la necesidad de poner en marcha, sin demoras, políticas públicas que promuevan la incorporación de estas nuevas tecnologías y preparen a los trabajadores para las nuevas demandas del mercado laboral, adaptando los conocimientos y las destrezas a la nueva revolución tecnológica que sacude los cimientos de las sociedades. Habrá que esperar, eso sí, que se produzca un giro en las políticas nacionales que permita superar, entre otras cosas, el “descalabro” de la moneda y el peligroso endeudamiento externo, como señala un duro informe elaborado recientemente por la agencia Bloomberg para describir la situación de la economía argentina. También será necesario, como propone el Cippec, mejorar la calidad de la educación básica para poder incorporar habilidades y conocimientos generales más avanzados. Eso, explican los investigadores de esa organización, requiere fomentar y mejorar las condiciones de la carrera docente, mejorar los diseños curriculares, invertir en infraestructura y atender especialmente al nivel secundario. Es de esperar que la Argentina aproveche las oportunidades que plantea la economía 4.0 y que pueda sentar las bases para un verdadero desarrollo con inclusión.










