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Multas de hasta un millón de euros

Mediterráneo: advierten a las ONG que no pueden salvar vidas sin consentimiento de los gobiernos

Desde el próximo lunes, salvar vidas en el mar se pagará con hasta un millón de euros –hasta ahora había una penalización de 50.000 euros-. La medida es un duro golpe para las ONG que luchan para que los migrantes que huyen de miserias, hambre o guerras no se ahoguen.

Salvini logró una doble victoria: consiguió aprobar su proyecto en un Senado dominado por la oposición, e imponer un salto en su polìtica antimigratoria.

   Para el ultraderechista ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, es en cambio una victoria. Su “Decreto seguridad bis” se aprobó en la Cámara Alta del Parlamento gracias al apoyo del Movimiento 5 Estrellas (M5S), con 160 votos a favor, 57 en contra y 21 abstenciones.

   De la aprobación de esta norma particularmente cruel dependía la estabilidad del Ejecutivo, dado que la Liga (el partido de Salvini) y el M5E (sus socios de gobierno), vienen teniendo, además de los roces propios de toda alianza de gobierno, choques en casi todos los aspectos de la política italiana y europea. El decreto, por otra parte, constituía una “votación de confianza”, con lo que si no era aprobado, el Gobierno caería.

“Gracias a la Virgen María”

   Salvini votó en calidad de senador, y celebró de inmediato la aprobación de la norma, agradeciéndoselo a la Virgen María. “El Decreto, con más poder a las fuerzas del orden, más controles fronterizos, más hombres para arrestar a mafiosos y camorristas, es ley. Les agradezco, italianos, y a la beata Virgen María”, escribió en sus redes sociales.

   La norma, entre esos objetivos, impone multas en caso de que entren en aguas italianas a las ONG que salvan migrantes en el Mediterráneo central, a las que Salvini acusa de “favorecer la inmigración clandestina”. Establece que el ministro del Interior puede limitar o prohibir la entrada de naves en aguas territoriales italianas por “motivos de seguridad” y las multas pueden alcanzar “el millón de euros” para los comandantes que incumplan la disposición, veite veces superiores a las sanciones estipuladas en un decreto previo. Asimismo prevé mayores inversiones para combatir la inmigración, como nuevas contrataciones de agentes policiales.

El “Ocean Viking!”, fletado por las oenegés SOS Mediterrané y Médicos Sin Fronteras (MSF) zarpó el domingo hacia Libia.

La batalla psicológica de los rescatistas de migrantes

   A bordo del Ocean Viking, 7 (AFP) – “Siempre  hay uno que no logramos salvar”. Es la idea fija que persigue incluso a los marineros más experimentados que rescatan migrantes en el Mediterráneo. Para superar la angustia, la tripulación del “Ocean Viking!”, el barco fletado por las oenegés SOS Mediterrané y Médicos Sin Fronteras (MSF) que zarpó el domingo hacia Libia, recibe apoyo psicológico.

   “Intervinimos por primera vez en noviembre del 2017, después de un naufragio complicado”, cuenta Marie Rajablat, enfermera psiquiátrica con una larga experiencia humanitaria. En sus tres años de misiones humanitarias en el “Aquarius”, el primer barco de SOS Mediterrané, muchas veces junto a socorristas jóvenes, la enfermera se enfrentó con frecuencia a situaciones  dramáticas. 

 

En enero de 2018, por ejemplo, rescataron a 70 personas del  agua, muchas de ellas bebés, y algunos lograron revivir gracias al masaje cardíaco, recuerda.

 

   “Los marineros quedaron traumatizados por el miedo de no poder salvarlos, aunque de hecho los salvaron a todos”, recuerda Rajablat, que pasó seis semanas a bordo de la embarcación y relató su experiencia en el libro “The Shipwrecked of Hell” (“Los  naufragados del infierno”). Poco a poco, la psicóloga creó un equipo de 15 personas especializadas.

   Tres de ellos asistieron a una reunión preparatoria antes de que zarpara el “Ocean Viking”. “Al principio, la desconfianza reinaba. Se decían a sí mismos ‘es pura habladuría’”, recuerda riendo la psiquiatra Marie Lépine. “Pero luego se acostumbraron a nuestra presencia”, admite. Para Frédéric Penard, director de operaciones de SOS Mediterrané, su equipo de trabajo es como “un tesoro” que se puede desgastar con los traumas. 

 

“No es una situación normal ver morir a personas en alta mar. Por ello recibir apoyo y ser escuchado se ha convertido en  clave”, asegura.

 
Ante la cerrazón de los gobiernos europeos, el único auxilio para los migrantes en el Mediterráneo lo brindan las ONG con sus embarcaciones

Un espacio cerrado

   Permanecer en un espacio cerrado como un barco es también una situación compleja y singular, por lo que la prevención evita que el equipo se derrumbe a bordo, explica Rajablat. “A bordo es un mundo cerrado donde solo se ven horrores”, afirma. Porque los migrantes suelen ser personas traumatizadas,  angustiadas, que han huido de su país, que han padecido violencia, miseria y sufrido la guerra y vivido en condiciones peligrosas. 

 

Las condiciones de las madres migrantes también suelen ser muy dramáticas. En el “Aquarius” hubo media docena de partos.

 

  “Esto un mundo aparte, gira alrededor de la desgracia, también tiene algo de surrealista. El regreso a tierra causa también extrañeza, algo que puede ser igualmente traumático”, reconoce Marie Lépine. “Es realmente difícil volver a la vida normal y pensar que todo está bien”, admite por su parte Alessandro Porro, de 39 años, que lleva cuatro misiones con el “Aquarius”.

  “La gente se ahoga en el mar. Es como asistir a un avión que se estrella, que se hunde. Eso no es normal y por ello la ayuda psicológica es algo bueno para nosotros”, recalca. Entre los rescatistas, los perfiles son variados: marinos  mercantes, exmilitares, paramédicos, enfermeras...  

 

La mayoría de los rescatistas de SOS Mediterrané vuelven una y otra vez a colaborar en las misiones. Unos pocos han tirado la toalla. “No estaban preparados para esto”, confiesa uno de los marineros.

 

  “Los que más ayudan al grupo son los militares”, según Marie Ablatir. Los ejércitos occidentales modernos saben mucho de prevención y logran detectar los síntomas postraumáticos en sus filas. Pero sobre todo “ayudan al grupo a mantenerse siempre enfocado en su objetivo: salvar personas”, añade.