Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°

La minoría bulliciosa

¡Qué en pañales está nuestra democracia que, ni para la fecha, ni para el tamaño de la boleta de elecciones, nos ponemos de acuerdo! ¡Qué baja calidad la de nuestros políticos que, en poco más de tres meses, podrían hacer que tengamos que acudir seis veces a las urnas, si se dan las dobles vueltas y algunos municipios desdoblan los comicios! Y como si esto fuera poco se siembra el desconcierto con el hecho de que se pongan los mismos nombres en las listas para senadores que en las de gobernador o de diputados, o para intendente. Todas discusiones de unos pocos que quieren el poder (¿qué poder?) mientras el pueblo mira y oye desconcertado estas discusiones que ni deberían existir en la convivencia con reglas pactadas hace tiempo.

Y para colmo de males los candidatos salen a pescar votos entre sus propios partidarios, esas minorías bulliciosas que integran los ocho millones de ciudadanos que se dicen afiliados a partidos políticos, contra los 32 millones de argentinos que no están afiliados a ninguno y que son la mayoría silenciosa que siempre define los comicios.

Se los ve (a candidatos y candidatas) acudir aquí y allá, en actos donde son victoreados, besados, abrazados por aquellos que, seguro, los van a votar, cuando la pesca debería ser en otro lado. Además, pronuncian frases llenas de lugares comunes, de propuestas genéricas con las que nadie puede estar en desacuerdo, que pueden se subscriptas por sus adversarios.

Frases vacías...

Las que siguen son algunas de esas sesudas frases pronunciadas en los últimos días -sólo en estos últimos días- por estos hombres y mujeres, los mismos de siempre, que quieren volver a encaramarse en el poder para obtener los magros resultados que están a la vista.

*“La gente no está cansada de los políticos que trabajamos, sino de los que prometen y no cumplen”.

*“En nuestra lista, los candidatos del Chaco los pone el Chaco, no como la otra!”

*“Queremos legisladores que nos representen y que dependan de su pueblo”.

*“Pertenecemos a un proyecto político que escucha y responde a las necesidades de la gente”.

*“Nuestra lista representa el esfuerzo de lo que pudimos hacer en esta gran crisis”.

*“La lista es la garantía de una reparación para nuestros abuelos”.

*“Es muy lindo ver el respaldo de la gente”.

*“Necesitamos un gobierno nacional y provincial que sienta con el corazón de los pobres”.

*“Nuestra propuesta expresa la defensa de la vida y de los intereses de la provincia”.

Y como estos, decenas de dichos que podrían ser subscriptos por todos, pero que, en el fondo, no son más que conceptos abstractos con los que nadie puede estar en desacuerdo, pero que están años luz de las realidades que vive cada sector, todos los días, para salir adelante.

Cómo hacer lo que prometen

Los candidatos que dicen estas cosas, no hacen más inflar sus egos para halagar sus oídos con quienes les aseguran que los van a votar, cuando lo que deberían hacer es decir cómo van a hacer esas cosas que prometen, de dónde van a sacar los recursos, con qué medios van a ayudar salir del atraso, tener buenos ingresos para hacer frente al creciente costo de vida, para cuidar la salud, enviar los hijos a la escuela, cuidar a los ancianos. Todo esto con propuestas concretas, creíbles, posibles y que comprometan. Porque, para ser sinceros esto que se dice, se viene repitiendo desde hace tiempo y el balance es pésimo. Casi en su totalidad son las mismas caras, en algunos casos en distintos cargos (es lo de menos) y los resultados que se han obtenidos están a la vista: seguimos retrocediendo como sociedad como resultado de lo que hace su clase política.

Los señores/señoras candidatos deberían dejar de lado tanto palabrerío para decir cómo van a cumplir lo que proponen, entre esa gran mayoría silenciosa que no tiene su divisa partidaria. Sin embargo, se dejan seducir por esa minoría bulliciosa que los aplaude, los viva, hasta los lleva en andas o se acercan para pedir un “puesto” y viven en un microclima que los convence de que ya tienen el comicio ganado.

Por eso hay que volver al principio y pensar de veras en la baja calidad de esta democracia que tendrá sus actos liminares en los próximos tres meses, empezando por el domingo que viene cuando se concreten las PASO para elegir los candidatos a cargos nacionales en el Ejecutivo y en el Congreso de la Nación y, hasta hace unas horas, sus mayores preocupaciones han pasado por el “tamaño” de sus listas, las “fechas” para ir a votar y que tengamos que hacerlo ¡hasta seis veces! en poco tiempo quitándole seriedad al acto supremo del ciudadano.

Te puede interesar