40 años del primer Fiat “alcoholero”
En julio de 1979, Fiat lanzó en el Brasil el Fiat 147 etanol, el primer automóvil del mundo capaz de funcionar enteramente con alcohol de caña. El motor de 1300 era más potente que su homólogo naftero y emitía menos emisiones.
Se produjo hasta 1987 sumando 120.500 unidades. Ahora, 40 años después, Fiat anuncia que está desarrollando un motor Firefly Turbo 100% alimentado con etanol. Según FCA, el objetivo es reducir la brecha de consumo de etanol en relación con la nafta, que actualmente es del 30%, para obtener un motor de alta eficiencia energética y bajo impacto ambiental. Incluso sin la cilindrada definida se sabe que el motor se basará en T4.

Cuando apareció el 147 a Alcohol la diferencia entre la nafta y el subproducto de la caña de azúcar era del 50% y se consideraba al alcohol como el combustible del futuro y de hecho es más promisorio que cualquiera de los proyectos eléctricos en marcha pero con grave contratiempo, si los países destinaran superficie agrícola al cultivo a la caña y otros vegetales capaces de producir este combustible el precio de los alimentos subiría geométricamente a medida que la nafta fuera reemplazada.
Una ecuación complicada
Con el aumento de precios en los combustibles convencionales la ventaja económica del alcohol aumenta aunque la electricidad está opacando el panorama. Sin embargo el alcohol puede usarse en mecánicas ya existentes y sigue siendo más barato de producir.
Otro factor a tener en cuenta es el costo adicional de las modificaciones en los vehículos para que funcionen con los combustibles alternativos. Generalmente este costo no es muy significativo.

Debido a que el factor económico es uno de los más importantes en nuestros tiempos, dicho análisis de costos influirá mucho en el desarrollo futuro de dichos combustibles y vehículos. Las naftas tienen un precio menor que el etanol en cualquiera de sus mezclas, siendo ésta una gran desventaja para la utilización de estos combustibles alternativos en Sudamérica.
Si el alcohol se consumiera masivamente como combustible se reduciría substancialmente el precio del mismo. Por ejemplo, si hoy en día se siguiera utilizando la alconafta, la producción de etanol no alcanzaría para mezclarse con toda la producción de nafta súper y sería necesario sextuplicar, aproximadamente, la producción de alcohol.

Pero al aumentar esta producción, la caña de azúcar no sería suficiente, por lo que se necesitarían mayores cantidades de maíz, que podría ser ubicado en el mercado internacional, como tal, a mejor precio aunque iría en contra de la creciente necesidad de alimentos en el planeta.
Fue este aspecto y el poderoso lobby ejercido por las petroleras la que puso fin al proyecto de alconafta en Argentina que funcionó bastante bien entre los años 1981 y 1988 mientras que en Brasil se decidió balancear ambas industrias lográndose el abastecimiento necesario para mantener al gigantesco parque automotor y, además, el alcohol es un fuerte contrapeso contra la voracidad de las petroleras ya que es el gobierno el que maneja los subsidios a los cultivos y fija los precios del alcohol.
Hoy Fiat vuelve a la apuesta de un motor 100% a alcohol para plantarse frente a los proyectos eléctricos y con la idea estratégica de convivir con estos y no pelear el mercado.










