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La premisa del otro y de un pacto social en un clima político tóxico

El Día del Amigo ha sido una motivación para que esta página omita episodios de la última semana política a corta distancia de las PASO nacionales, con vigencia de la veda desde el día 17 y un clima tóxico sustentado en los medios nacionales hegemónicos que parecen desesperarse por el riesgo de una derrota de Macri en el primer round, preludio del 27 de octubre, del mismo modo que la puja provincial parece centrada en las dos candidaturas que dividen al justicialismo y se promueve mucho menos la chance de la fórmula peronista de los Fernández que en el Chaco, por lo menos, vislumbra un resultado cómodamente ganador.

Optamos por valorizar como suceso más destacable la apertura de la cátedra abierta del encuentro que la Universidad del Chaco Austral, con su nueva conducción, consumó con una amplia exposición académica de la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Carolina Mera Figueroa, que fundamentó su visión de la integración social y del diálogo de saberes para un nuevo pacto social entre los chaqueños y argentinos.

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Tuvo una presentación del presbítero Rafael del Blanco, que no escondió el escenario de una crisis que no es económica sino profundamente moral y vacía de liderazgos, ofreciendo un espacio para pensar no ideologizado, así entendido por los cuatro principales precandidatos a senadores que después opinaron ante un recinto colmado que, además, tuvo como remate una fraternal intervención del arzobispo emérito de Resistencia, monseñor Fabriciano Sigampa, bregando por decidir usar siempre el corazón “para no hacer macanas”.

El otro y su valor esencial

La académica sostuvo que “el otro nos constituye y debe ser parte del proceso de autoreflexividad que necesitamos para encarar esta etapa del sistema mundial, tan violenta, excluyente y deshumanizada, en una realidad a la cual nuestro país no es ajeno”.

Avanzó en el valor de la comunicación como compromiso político de encontrar la empatía con el otro, esa magia del encuentro, la compasión, el amor, la intriga por el otro. “Para que haya comunicación tiene que haber voluntad de diálogo, de escucha”. Planteó entonces la posibilidad de ver lo que nos une, más que lo que nos diferencia.

Hegemónicos y marginados

Al avanzar sobre identidades afirmó que “existe una uniformidad en la pauta de estigmatización” utilizada por los grupos hegemónicos con “los otros”, imponiendo una misma pauta a pesar de diferencias culturales.

Advirtió entonces que “en el marco de las desigualdades instituídas por el capitalismo, se dará en forma de disputa y luchas por equilibrios de poder que podrán ser más cooperativas, más conflictivas, discriminadoras y hasta totalmente excluyentes, incluso exterminadoras”.

Producción del conocimiento

Mera Figueroa evocó a Nelson Mandela cuando afirmara que “para cambiar el mundo hay que cambiar primero la visión del mundo”, lo cual lleva a la producción del conocimiento.

Valoró que desde 1983 el período más largo de democracia ininterrumpida en el país, se vivió un proceso de profundización democrática, basado en la recuperación del rol del Estado. Enumeró abundantes logros con extenso detalle pero llegó a la realidad de hoy: ¿Cómo construir un país para enfrentar al mundo con desigualdad y pobreza? ¿Es posible sin producción, sin educación?

Otra definición: La educación que se necesita para el mundo hoy va más allá de lo académico y escolástico, va más allá de la cantidad de días de clases.

Cuando habló de estrategias para ocultar el vaciamiento de las políticas públicas, citó el intento de invisibilizar la pobreza y las personas en situación de calle en Buenos Aires, proyectando numerosas y conmovedoras imágenes.

Hacia un nuevo pacto social

La extensa exposición resumió que “se necesita reconstruir la trama social desde el consenso de la paz y el bienestar”, como base de la idea de un nuevo pacto social en la Argentina. Reflejó ampliamente el peso de situaciones internacionales como las migraciones africanas a Europa, la prédica del Papa Francisco en Lampedusa o la muerte y terror en la frontera entre México y Estados Unidos, para afirmar: “El desafío de la humanidad que logremos será el país que construiremos”.

Cerramos con el alegato fundamental: “Hoy, en tiempos electorales, debemos transmitir a nuestros políticos, a nuestros referentes sindicales, religiosos, educativos, culturales, deportistas, que si no ampliamos nuestra mirada seremos devorados por la violencia de los más poderosos y en esa pelea la gente común pierde”.

El remate fue éste: “Las identidades unen y ayudan al encuentro, finalmente de eso se trata. No hay brechas, son representaciones y construcciones narrativas de grupos que lucran con la fragmentación, la pobreza y la desesperanza”.

“No podemos creer en la brecha, tenemos una configuración cultural identitaria de 200 años que ha creado representaciones y categorías con poder simbólico en el país y en la región, de las cuales nos sentimos orgullosos, porque han sido, aún con vaivenes, avances en el respeto de todas y todos”.

Capitanich: Construir consensos implica riesgos y dificultades

El primer candidato a senador que opinó sobre la convocatoria de la cátedra del encuentro fue Capitanich, cuya opinión es que celebrar un contrato social implica superar lo que dificulta el consenso, como por ejemplo un sistema político sin partidos que no propicien un debate permanente por falta de una arquitectura doctrinaria, ideológica y filosófica.

No omitió el peso del régimen vigente de enorme inestabilidad macroeconómica y un sistema social extremadamente injusto. Entonces insistió en construir consenso implica asumir riesgos y superar dificultades. Concluyó diciendo que hay que dejar atrás la contradicción de amigo - enemigo de Carl Schmitt para bregar por la idea de amigo - adversario en el marco de una democracia pluralista.

Alicia Azula: Servir a la gente y no llegar a cargos para servirnos de ella

La candidata radical a senadora por Sumamos, cuya hija acaba de ganar la interna para sucederla en la intendencia de Barranqueras, fue enfática en bregar por lo que realmente nos une y advirtió sobre el descreimiento de la gente en la dirigencia política. ¿Qué hacemos cuando llegamos al sillón buscado?, se preguntó. Su respuesta fue: “Hay que servir a la gente y no servirnos de ella”. Reconoció que hay un divorcio de la dirigencia política del sentimiento y la realidad popular, generando desconfianza. Subrayó que debe bregarse por un país federal: “En tantos viajes de gestiones comparó lo que se hace en obras en Buenos Aires con El Sauzalito, aislado en nuestro Impenetrable. “Recordó que Barranqueras llegó a inundarse en un 80% y que después de 16 años logró las bombas de desagote de María Cristina, recién instaladas. Azula sostuvo que los municipios sin recursos suficientes son rehenes del sistema y adjudicó “la grieta al microclima político”. Pidió que la justicia llegue a tiempo cumpliendo con su papel, exaltó el rol de las Iglesia y sostuvo que la premisa pasa por recuperar la autoridad moral. “Hay que reconocer al otro y saber escucharlo”.

Peppo: ¿Por qué no llegar a un pacto como la Moncloa?

Oscar Peppo, candidato a senador por la lista Celeste y Blanca, recalcó que “buenas intenciones tenemos todos y lo fundamental es plantearnos este diálogo como parte de una salida hacia adelante”. Añadió que “para cambiar la realidad se necesita vocación y compromiso de inclusión, bienestar y el rol fundamental de la familia”.

Aunque apreció componentes de una matriz muy compleja, el gobernador se preguntó porque los argentinos no podemos llegar a acuerdo como fue el pacto de La Moncloa (España). Sostuvo entonces: “No veo salida a la Argentina y al Chaco si no hay un acuerdo básico y progresivo a través del tiempo, donde los representantes ciudadanos vayan en pos de equidad y justicia”.

Un aspecto clave de la intervención de Peppo fue no omitir “el gran déficit de la educación y es menester que al replantear el sistema educativo se busque formar ciudadanos con valores y un sistema de representación con líderes que sepan saber escuchar”. Afirmó también que “los dueños de la verdad no tienen la verdad plena y la sociedad quiere que la escuchen, que interactúen con ella y tomen lo necesario para cambiar la realidad, aún sin saber mucho de política”.

En su exposición, Peppo no omitió el impacto tecnológico de los medios sociales y la violencia que se predica en las redes, con grupos que influyen en resultados electorales, del mismo modo que citó el flagelo creciente del narcotráfico. ¿Cómo no ponernos de acuerdo para enfrentarlo?, se preguntó.

Zimmermann: El problema es ponernos de acuerdo con y entre las provincias

Víctor Zimmermann, candidato a senador radical por la lista Unidad, con el fuerte respaldo de Convergencia Social, fue el último en opinar y lo hizo valorando el ámbito de diálogo aportado por la Uncaus y la exposición académica de Carolina Mera Figueroa. Dijo que “el diálogo tiene que ver con el aprendizaje” y se remitió a su experiencia en la responsabilidad que asumió como coordinador regional del Plan Belgrano lanzado por el gobierno de Mauricio Macri. “Llegamos a la conclusión de que el problema no es el financiamiento de los proyectos, sino ponernos de acuerdo con las provincias y entre las provincias”, como premisa de su aspiración al senado nacional. Insistió en destacar obras nacionales promovidas en el Chaco e instó a bregar por “potenciar coincidencias” para futuros objetivos.

Tambien opinó sobre “el valor del otro”, que fue el eje de la propuesta académica, insistiendo en que la clave reside en saber escuchar, sobre todo ante problemas complejos de la realidad provincial y nacional.

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