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El desempleo llegó al nivel más alto

Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos confirman el serio deterioro que sufre el mercado laboral en la Argentina: el desempleo trepó al 10,1 por ciento al término del primer trimestre de este año. Se trata del nivel más alto registrado en los últimos 13 años. Es el resultado de políticas económicas que además de provocar la pérdida de trabajo en la industria, la construcción y el comercio, entre otros sectores, no lograron generar nuevos puestos para la demanda de los jóvenes que buscan incorporarse al mundo laboral.

Según los números publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), más de 4.000.000 de argentinos tiene problemas de empleo en un momento en el que el país atraviesa una profunda crisis económica y tiene a buena parte de su población en situación de pobreza. Debe reconocerse que estos números no sorprenden, debido a que la fuerte caída de la actividad económica de los últimos meses ya anticipaba este resultado. No obstante, el proceso de deterioro que sufren sectores claves de la economía nacional sí es preocupante. Que en el primer trimestre de este año el desempleo vuelva a mostrar dos dígitos (desde el año 2006 no se registra un cifra similar) y que ese 10,1 por ciento sea el índice de desempleo más alto desde que el presidente Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada, habla por sí solo del fracaso de las políticas económicas de Cambiemos.

Al fin y al cabo, el proceso de desindustrialización que se puso en marcha en 2015, la apertura de las importaciones y el dejar hacer en todo lo relacionado a operaciones financieras especulativas mientras se descuidaba la salud del tejido productivo nacional, sumado al fuerte endeudamiento externo, no pudo haber arrojado otro resultado que es el que hoy salta a la vista. Según el informe del Indec, en aglomerados urbanos de todo el país medidos en esta oportunidad (31 en total) se registraron en el primer trimestre de este año 155.000 desocupados m ás respecto de igual período del año pasado, para alcanzar a 1.183.000 en esos distritos. Por otra parte, si se observan los datos de subocupación, se advierte que la situación no es menos grave: la llamada subocupación demandante ascendió a 8,4 por ciento contra 6,8 por ciento de enero-marzo del año pasado, mientras que la subocupación no demandante alcanzó a 3,4 por ciento contra el 3 por ciento del período anterior. Pero más allá de estas estadísticas, detrás de estos números hay familias enteras que sufren la falta de trabajo, en un mercado interno cada vez más deprimido. No hubo, desde 2015 a la fecha, políticas activas para generar empleo en el país. Por el contrario, el cierre de pequeñas, medianas y grandes empresas en todas las provincias muestra la peor cara de un modelo que golpea con dureza a sectores que generan riqueza en la Argentina. Como se señalara ya en otras oportunidades en esta columna, muchas empresas hoy tienen casi la mitad de su capacidad instalada ociosa y otras tantas se vieron obligadas a despedir personal calificado, con todo lo que eso significa respecto a la pérdida de conocimientos y de un saber hacer específico que son claves en el funcionamiento de una empresa, fábrica o taller y al tiempo invertido en la formación de recursos humanos para no perder competitividad. Pero eso no es todo. Un informe de la Universidad Católica Argentina advierte que el fenómeno de la severa recesión, que trajo aparejado un fuerte aumento de la inflación y el desempleo, empeoró el acceso de los chicos a las comidas diarias, lo que hizo que casi el 30 por ciento sufra de inseguridad alimentaria, y que el 35 por ciento de estos chicos se vea obligado a concurrir todos los días a comedores para poder acceder, al menos, a un plato seguro de comida. Es de esperar que el próximo gobierno nacional adopte rápidas medidas para detener este deterioro del tejido social, económico y productivo que se extiende a lo largo y ancho del país. Es necesario impulsar políticas públicas que permitan generar empleo genuino y sacar de la pobreza a millones de argentinos.

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