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La página del lunes

Política vitalicia y ñoquis al por mayor

Entre tantas cosas que se dicen y escuchan en estos tiempos electorales vale rescatar tres sucesos que nos obligan a reflexionar sobre hechos y pensamientos que nos demuestran el rechazo que se tiene hacia la vieja política, casi se diría un desprecio, ya que se siguen manteniendo antiguas estructuras y prácticas porque favorecen a los “vividores” de la política, pero que cada vez nos sumergen más en la pobreza, el abandono y las pésimas condiciones sociales.

Sin esperanza en la política

La escena: la presencia el periodista en la caja de un comercio. Un joven le comenta a la cajera que está trabajando fuerte para salir adelante. “Me rompo el alma todo día”, le decía, porque “no puedo esperar nada de los demás. Menos, de los políticos que lo único que hacen es robarnos”. La joven empleada asintió a la reflexión de su amigo y mostró su indiferencia con respecto a las próximas elecciones. “Si algo nos puede salvar es que sepamos elegir y trabajar con honestidad” comentó. El periodista no pudo menos que decirle, “a la generación que ya pasamos nos alegra que haya  óvenes que piensen así, porque eso asegura un futuro mejor”.

“La política no es vitalicia”

Un intendente de un municipio cercano a Resistencia se sinceró el día del aniversario de su comuna al hablar de su gestión. “La política no puede ser vitalicia para nadie” entendiendo por ello que se trata de “una tarea de servicio que tiene sus limitaciones de tiempo y que no es para quedarse toda la vida”. Después de tres períodos de ejercicio del poder dijo que “no buscará su reelección”. Y no solo eso: aseguró que “deberían limitarse a dos mandatos tanto en las intendencias, como en los concejos municipales y en la Legislatura provincial. ¿Por qué el gobernador puede tener solo hasta dos mandatos y los intendentes, concejales y diputados no tienen las mismas limitaciones? Tiene que ser uniforme para todos. Y me parece que eso transparenta y mejora, además de generar una oxigenación de la dirigencia”. “Creo en que hay que hacer una transferencia generacional y dar la oportunidad a otros dirigentes que tienen también las legítimas aspiraciones. “La sociedad está esperando gestos. Y esos tienen que ser gestos generosos que nos vuelvan a vincular a la política con la sociedad como una vocación de servir al ciudadano y no para servir a intereses propios”.

Grave denuncia en la Legislatura

En un debate que se produjo esta semana en la Legislatura provincial sobre un proyecto de ley para “enganchar” al sueldo de todos los empleados al de la presidencia del cuerpo se pusieron en evidencia situaciones que, de ser reales, llaman mucho la atención sobre prácticas que parecen que son normales y aceptadas a pesar de que muestran gran corrupción. Dijo la presidenta que “sería bueno que cuando hablamos de sincerarnos hagamos una reunión los distintos legisladores para sincerar estas cuestiones. Hay ñoquis, hay gente que no cumple ninguna función”. Aseguró que, del padrón, que se realizó también durante su gestión, 776 son los que asisten, pero solo 150 “como mucho” están afectados y trabajan en bloques políticos “y casi 600 personas no se saben dónde están. Por eso siempre hemos buscado que las bonificaciones vayan a los que realmente están trabajando”. “Por las denuncias de acoso laboral y sexual que se producen en esta Cámara (sic), porque muchos directores querían corromper a compañeras y compañeros, pusimos oficinas. Basta con ir a las Oficinas de violencia para que vean las estadísticas. Acá hay muchas trabajadoras, hijas ‘de’ que maltratan a sus propias compañeras”.

Estos dichos son muy graves y no deberían dejarse pasar sin investigar. Que la presidenta de un poder del Estado diga que hay 600 personas que no se sabe dónde están y que hay directores que quieren corromper a “compañeros” es de una inusitada gravedad y demuestra que la corrupción ha copado todos los estamentos del poder.

Tres temas para reflexionar y para poner sobre el tapete urgencias que necesita la sociedad a partir de sus políticos. Urgencias que si no se solucionan nos van a seguir hundiendo, más y más, como provincia, como país con una clase dirigente que no está a la altura de los acontecimientos y que atrasa medio siglo como mínimo. Y la verdad de que “la política no debe ser vitalicia” y que su ejercicio debe estar limitado debe tenerse muy en cuenta. Basta de familias enteras en el ejercicio del poder y de generación en generación. Entender que el Estado no es un refugio para vagos que ganan muy buen dinero sin trabajar y tomar conciencia que el común de la ciudadanía está hastiado de todo esto y que quiere terminar con ello, pero no sabe cómo hacer.

La copla de Aledo

¿Qué hay hambre en nuestro país?

Un cuento de Navidad.

¿Hambre?, si tenemos ñoquis

hasta para regalar.

(Aledo Luis Meloni, La copla del lunes, 2001)

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