Las hermanas Vera cumplen 50 años de trayectoria en el mundo del chamamé
El 13 de junio 1969 en Verón de Astrada, Corrientes, subían por primera vez a un escenario las hermanas Vera. Bonifacia y Rafaela comenzaban a escribir, o cantar mejor dicho, su historia.
Hoy, en el 2019, están cumpliendo 50 años de trayectoria y terminan de completar sus éxitos con el lanzamiento de un libro que cuenta toda su vida, las pone al alcance del público.
En este marco, Boni -como es conocida Bonifacia - cruzó el puente y llegó hasta NORTE donde tuvo una charla para explicar cómo se sienten hoy, su carrera y que viene a completar esta biografía.

Nacidas en Caa Catí, las Vera son las voces femeninas del chamamé. Comenzaron su carrera en un pueblo pequeño correntino, pero el Chaco les dio sus primeros aplausos masivos y es por eso que se sienten chaqueñas por elección.
- ¿Qué significa este libro en su carrera?
- Es lo que siempre soñamos con mi hermana porque cuando veíamos que todo iba saliendo bien, pensamos que nos faltaba el libro. No nos damos cuenta que cumplimos 50 años, paso todo tan rápido y pasamos muchas cosas buenas como malas pero siempre supimos lo que queríamos hacer y estábamos seguras de nosotras.
- ¿Qué viene a completar este libro?
- La historia de nuestro comienzo. Siempre tuvimos sueños, como por ejemplo pensamos si alguna vez íbamos a ir afuera a llevar nuestro chamamé y así llegamos a Francia. Siempre pensamos en que si se va a ser, será. Después de eso nos dimos cuenta que solamente nos faltaba el libro y así fue que llegamos a Carlos Lezcano y al Topo Zubieta.
- ¿O sea que ustedes eligieron a los autores?
- Sí, porque nos encantó el trabajo que hicieron con otras historias.
- ¿Cómo se generó esa relación?
- Es maravillosa la relación que tenemos. Fueron largas entrevistas, quedo un montón de material afuera y tenemos la idea de hacer la continuación de este libro porque es tanto lo que vivimos. Cuando surge la duda de quién podría hacer el prólogo, sin dudar dijimos que Teresa Parodi, porque ella tiene que ver mucho con lo que hoy somos.
- La cantidad de discos vendidos y la llegada Buenos Aires fueron hitos en su historia ¿Agregarían algo más?
- Sí, yo me voy acordando y me desespera no poder contar todo. Pero una de las cosas que yo podría agregar, como importante en estos 50 años, es el lanzamiento de nuestro último disco, que lo queremos sacar para fin de año, con todos los invitados que trajimos a la Fiesta Nacional del Chamame como Valeria Linch, Patricia Sosa, el Bahiano ya que es el disco número 30.
- ¿Qué le dirías a las hermanas Vera de hace 50 años atrás?
- Que nunca dejen de cantar. Todo tiene que ver con la intención con que haces las cosas y nosotras lo hacemos con mucho cariño, cantando las dos somos felices.
- ¿Cómo es la relación con tu hermana?
- Uh, es una pregunta que nos hacen mucho y siempre es difícil responderla. Nosotros éramos 8 hermanos, hoy quedamos 7, pero con Rafaela siempre hubo una gran conexión y eso que con ella nos llevamos cinco años. Nunca hubo una pelea, ni siquiera de miradas distintas sobre lo profesional. Tenemos una sintonía muy linda, jamás nos peleamos.
- ¿Cuándo se dieron cuenta que eran referentes chamameceras?
- No sé, porque si bien llevamos nuestra música a todos lados todavía no nos sentimos las voces femeninas del chamame. Incluso, donde vamos nosotras siempre buscamos que haya un dúo de mujeres porque siempre pensamos quienes van a ser nuestras sucesoras. Nos pasa que muchas veces nos damos cuenta que hay algún que otro grupo o dúo de mujeres, pero no todas lo hacen bien porque no cantan con el corazón y por más estudios que tengas si no haces con sentimientos, no funciona.

- Al público les llega mejor su música porque tocan con el corazón
- Sí, siempre. Para nosotras puede haber 15 personas pero cantamos y nos metemos en las letras y siempre se terminan acercando a decirnos que las canciones les llegan. Transmitimos lo que estamos cantando, a nosotras nos puede la música.
- ¿Cómo es ser mujer dentro del chamame?
- Ahora nos sentimos muy bien, al principio nos costó y fue complicado el comienzo entre los hombres. Nosotras éramos muy amigas de los hermanos Barrios, Cocomarola, Ernesto Montiel, entre otros, y fueron ellos quienes nos ayudaron siempre y la verdad es que nos hicimos muy amigos.
- 50 años después ¿sienten nervios a subirse a un escenario?
- No, nunca lo sentimos porque sabemos lo que estamos por hacer y no importa la cantidad de público que haya porque salimos a cantar seguras y con sentimientos. El secreto de todo es divertirnos y darles la participación a los músicos.
- En el libro el público las conoce desde otro lado
- Totalmente, nos convertimos en mujeres normales abajo del escenario. A mí me emociona mucho como está contada la historia. Tenemos maridos, hijos, nietos, una carrera y ahora el libro, no podemos pedir más nada.
- ¿Qué las une al Chaco?
- Nosotros queremos mucho al Chaco, nos sentimos chaqueñas. Hubo un tiempo que nos instalábamos en Sáenz Peña y desde ahí firmamos los contratos para toda la región. Nuestros primeros grandes espectáculos fueron en esta provincia. La gente piensa que somos chaqueñas y nosotras sentimos que ya somos parte de la región.












