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“En la tradición futbolera sólo hay lugar para los hombres”

La arquera de la selección argentina de fútbol Gabriela Garton y la carrera de las deportistas profesionales en un país con una férrea tradición sostenida por los hombres.

El lunes 10 de junio la formación argentina debutará ante Japón, en París, Francia y una de sus integrantes describe una de las razones que explican por qué los equipos sudamericanos todavía no son potencia futbolera.

La arquera en acción. Foto de Guadalupe Lombardo para Página 12.

Gabriela nació en Estados Unidos y vivió hasta los 22 años, cuando terminó sus estudios en Letras y Sociología. Se mudó a la Argentina para finalizar sus estudios universitarios y jugar al fútbol, para hacerlo tramitó la doble nacionalidad.

Su carrera deportiva comenzó desde los ocho años y continuó en una universidad estadounidense, donde tenía una beca. Por una amiga argentina supo que en River Plate necesitaban una arquera y como tenía la posibilidad de vivir con sus abuelos, se mudó al país de su madre en 2013. En el último año finalizó una maestría en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural (Unsam) y un doctorado en Ciencias Sociales (UBA) y además es una de las investigadoras del Conicet. 

Portada del libro de Garton que se presentará este mes, en coincidencia con el Mundial de Francia 2019.

En una entrevista en Radio Con Vos, contó que volvía muy contenta de un amistoso en la provincia de San Luis porque en una tribuna cantaron por primera vez su nombre, algo que no es habitual en los partidos del torneo local porque no suele haber público. “Y no es por falta de interés sino porque ponen los partidos en días y horarios complicados; por ejemplo, hubo un clásico Boca River que se jugó un jueves a las nueve de la mañana en Ezeiza, ¿cómo querés que vaya gente?”, cuestiona.

Primeras impresiones

Gabriela ya había tenido una primera interacción con argentinas del seleccionado de fútbol en 2011, durante un entrenamiento en el país del norte.

La relación con pares continuó y además de indignarse con lo que le contaban, quiso comprender mejor la situación y vivirla desde adentro.

“En 2011 mis compañeras me contaban que el campeonato estaba muy mal organizado”, resume. Con 14 equipos, el torneo local duraba más de un año y nunca se sabía cuándo se iba a jugar. Muchas no tenían su propia ropa y aún en la selección algunas iban con los botines rotos porque no tenían para comprar otros y ni el club ni la AFA se los daba; era todo muy amateur.

Su decepción fue enorme al ver que en un país tan futbolero existía una distancia así de importante con las mujeres que practicaban ese deporte. “Al llegar acá me di cuenta que era otro mundo”, dice.

Una vez en Buenos Aires le llamó la atención que en uno de los clubes más grandes de Sudamérica no había ni la mitad de lo que acostumbraba a usar donde venía jugando. “Estábamos peor que en los juveniles, en un lugar muy marginado”, describe de aquella primera impresión.

Al poco tiempo conoció a su actual marido y hoy la problemática que aqueja a la actividad es parte de su tesis doctoral.

Las argentinas enfrentarán el lunes 10 a la selección de Japón, una adversaria que representa un gran desafío.

Están afuera

En busca de explicaciones Gabriela encaró su búsqueda de respuestas en la Sociología. Una parte de su lectura explica que “en la tradición futbolera argentina solamente hay lugar para los hombres”; y que en la historia, los hechos los protagonizan y también los cuentan sólo ellos.

“En esa misma historia también hubo mujeres jugando, pero nunca se les dio un lugar ni visibilización que permitiera hacer crecer la práctica”, continúa. Por eso celebra una movida reciente que buscó visibilizar a la selección que participó en el mundial del 71 en México. Pese a que no fue un campeonato oficial -porque no lo organizó la FIFA-, la disputa internacional marcó un momento importante para las deportistas latinoamericanas.

“Las mujeres que viajaron a México ese año cuentan que sus madres también jugaban a la pelota años antes, y sin embargo esa historia no se cuenta. La heroicidad de los varones ocupa un lugar muy importante, pero las mujeres están afuera”, remarca.

Más diferencias

Las primeras rivales que enfrentarán las argentinas provienen de Japón, un país subcampeón. El análisis de las características del país y su cultura de origen abre nuevos análisis. 

En las sociedades más igualitarias, en términos de género, las futbolistas también viven un desarrollo mayor. Finlandia y Estados Unidos son una muestra de ello. No obstante Garton hace reparos: “En EEUU no es el deporte más popular. Ahí el fútbol americano tiene más tradición y para ese deporte no existe una liga femenina; entonces si una nena quiere jugar es difícil que la dejen”. Por otra parte menciona que si bien este año se produjo un primer movimiento a favor de la profesionalización de las jugadoras, hace cuatro años -cuando hizo su tesis- la práctica todavía era amateur y las chicas que lograban sobrevivir lo hacían sin ninguna protección.

Producción Claudia V. Araujo

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