China y la “burbuja” eléctrica
Los subsidios impulsaron al sector pero la cantidad de fabricantes hace que la rentabilidad vaya cayendo a niveles insostenibles.
China demoró en subirse al tren de la industria automotriz pero cuando lo hizo el mundo tembló. Recién en 2010 este país se convirtió en el primer mercado mundial y desde entonces su industria crece sin parar.

Los autos copiados o los malos clones fueron un señuelo que engañó a muchos y frenó en cierta medida el despiadado avance chino sobre los mercados en desarrollo pero -se ve en Argentina- la realidad es lo único que demuestra que los chinos no son tan malos como cierta prensa divulga, de hecho muchos modelos chinos son accesibles con el mismo confort y accesorios de marcas establecidas y a un precio mucho menor con los repuestos al alcance de la mano gracias a Internet.
Ahora todo el mundo parece haber comenzado otra carrera en este país, la de los eléctricos. Los registros según Bloomberg hablan de 486 fabricantes de coches movidos con electricidad, el triple de lo que había en 2017 y se incluyen los gigantes de Internet como Google o Apple, un desmadre eléctrico que puede tener sus consecuencias ambientales y económicas.
Lo curioso de este boom es que aparenta ser una burbuja, informa Bloomberg. Para este año se espera que haya 1,6 millones de unidades eléctricas vendidas pero con ese número es imposible que todas las líneas de producción resulten rentables.
¿Quiénes sobrevivirán? se preguntan en Bloomberg que entrevistó a varios expertos y todos coincidieron en que el mercado debería dejar sólo a unos cuántos supervivientes. Solamente los nuevos fabricantes, que han sido capaces de recaudar 18.000 millones de dólares desde 2011, tienen capacidad para fabricar hasta 3,9 millones de unidades. Ni siquiera un gigante como China es capaz de absorber eso.

El gobierno chino impulsó en su momento el desarrollo de automóviles eléctricos para ayudar a eliminar la contaminación, reducir las importaciones de petróleo y desarrollar una industria propia alta tecnología gracias a los subsidios. El objetivo es que en 2025 las ventas de coches eléctricos (junto a los coches de hidrógeno y los híbridos enchufables) alcancen los 7 millones de unidades (en torno al 20% por ciento del mercado total de automóviles de China.
SIN LUGAR PARA TODOS
Un cálculo elemental indica que le correspondería a cada fabricante 14.403 coches de esos 7 millones. Hay que porducir bastantes más para que una planta sea rentable. Además, desde el Gobierno acaban de anunciar que las subvenciones a la compra se reducirán a la mitad. Ese será el fin de las menos eficientes. El otro dato es que los grandes emporios automovilísticos extranjeros, desde Volkswagen a Ford o Renault y como no, Tesla, tienen en sus planes inundar el mercado con vehículos eléctricos producidos localmente.
Quizá los fabricantes chinos más longevos, como BYD, puedan resistir sin subsidios y con una mayor competencia, pues cuentan con una base de clientes y reservas tecnológicas sólidas. pero los recién llegados con frases altisonantes del tipo “seremos el mayor fabricante de coches eléctricos del mundo en tres o cinco años” no son conscientes del tamaño de las inversiones que hay que realizar. No es lo mismo lanzar un portal de internet que fabricar, distribuir y vender coches.










