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La página del lunes

Parar los tsunamis

Si algún habitante de otra provincia argentina, o de un país vecino, llegó al Chaco durante los tres días hábiles de la corta semana pasada, pudo haber creído que algún tsunami arrasó con toda actividad pública, pasada ya la segunda mitad del cuarto mes del año.

Le llamó la atención, por ejemplo, ver grandes edificios escolares semivacíos y con escasa actividad y, al mismo tiempo, plazas centrales de pueblos y ciudades repletas de maestros, muchos vestidos de guardapolvos blancos, empuñando sartenes para hacer tortas fritas en vez de tizas y borradores en los pizarrones de sus aulas. O haciendo ruidosas movilizaciones con carteles que expresaban las razones de sus protestas, en un año en el que parece estar decidido que no habrá clases para nadie: treinta días de clase de calendario escolar y 25 días de paro.

Pero el asombro no paró ahí: el personal de la administración pública provincial nucleado en la Unión del Personal Civil de la Provincia (UPCP) decretó un paro de 72 horas, esencialmente por reclamos salariales, para esos tres días, por lo que ninguna dependencia funcionó con normalidad, en especial las que prestan algún servicio directo al público.

Salud, cultura...

Los profesionales y técnicos de la Salud Pública fueron un poco menos drásticos, declararon paro de actividades para solo 48 de las 72 horas de la corta semana, para una actividad que para muchas personas es, literalmente, cosa de vida o muerte. En ese mismo ámbito de la salud los choferes de la Unidad de Emergencia (servicio de ambulancias) también hicieron huelga de 72 horas, como para hacerla completa. Y como si fuera poco, pudo verse a un grupo de autodenominados “empleados precarizados” del Hospital Pediátrico de Resistencia subidos a un entretecho reclamando su nombramiento efectivo.

En una de esas jornadas tampoco cumplieron actividades numerosos empleados del Instituto de Cultura de la provincia que hace años vienen reclamando que se los ponga en la planta efectiva, sin que nadie se haya hecho eco de sus reclamos.

El servicio energético

El tsunami alcanzó también a la provisión de la energía eléctrica a la población -un derecho humano irrenunciable a esta altura de la civilización- con la protesta unánime por el alto costo de las tarifas, para muchos impagables. Hubo lugares de la provincia donde los vecinos rodearon y tomaron la sede de la empresa proveedora, Secheep (Tres Isletas), o en la que el intendente se puso a la cabeza del reclamo (Villa Berthet), mientras se convocó a una “audiencia pública” para tratar un nuevo aumento, en un procedimiento inútil, al que casi nadie acude, porque sirve solo para hacer catarsis, pero no para que se escuche la voz del pueblo.

Clima electoral

Al mismo tiempo que todo esto sucede, se respira un clima preelectoral que como siempre está lleno de expresiones de deseos y de promesas que nunca se cumplen y que, cada vez, atraen a menos giles. Se ven en las paredes carteles y gigantografías, o se lee en pasacalles, rostros sonrientes con frases que no dicen nada, como pueden ser “Un cambio profundo”, “Un nuevo modo de gobernar”, “Se viene otro Chaco”, “Para profundizar el cambio”, “Siempre con vos” y otras manifestaciones que puede sonar lindas, simpáticas, pero que están vacías de contenido.

Todo ese clima de tsunami, arriba descripto, y que es responsabilidad inmediata de quienes hoy ejercen el poder, hace que la ciudadanía esté descreída y que los postulantes a los cargos tengan solo eco en los clientes (familiares, punteros, amigos, ñoquis, vividores del Estado) y que cada vez quedan más al descubierto para el resto de la ciudadanía que ya no se deja sorprender por promesas incumplibles.

¿Qué hacer entonces? Como lo último que se pierde es la esperanza, hay que saber que los cambios deben surgir del pueblo, de abajo hacia arriba. Se pueden hacer cosas con honestidad y vocación de servicio. Sin utilizar los bienes que son de todos para beneficio de unos pocos. Sin perpetuarse en el poder y ser intendente, diputado, senador, gobernador, concejal de por vida. Haciendo una profunda renovación de la política, de esta política que nos está haciendo fracasar desde hace más de cuarenta años. Hay que parar los tsunamis.

La copla de Aledo

Hay políticos que son

de una humildad asombrosa:

Todo el país los critica

y ellos como si tal cosa.

(Aledo Luis Meloni, La Copla del Lunes, 2001)

Parómetro Docente

Desde el comienzo de clases el 6 de marzo

Días hábiles calendario 30

Días con paros 25

Días con clases 5

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