El trabajo decente es crucial para el desarrollo sostenible
A pesar de la férrea censura que se aplica a internet en China, a través de distintas leyes y normas que autorizan el empleo de programas capaces de filtrar cierto tipo de contenidos, en los últimos días trascendió el creciente malestar que existe entre empleados del sector tecnológico que son obligados a trabajar más de 12 horas diarias durante seis días de la semana sin pago de horas extras. El abuso, además de vulnerar derechos de trabajadores, representa una clara competencia desleal con naciones que respetan las reglas de trabajo decente en el resto del mundo.
La información del descontento trascendió a través de la página 996.ICU (ese nombre hace referencia a que los que siguen ese esquema están en riesgo de terminar en una unidad de cuidados intensivos) que fue creada en la plataforma de código compartido GitHub.com, donde se denuncia que en la industria tecnológica de China la mayoría de los programadores son obligados a trabajar de 9 a 21 horas, seis días a la semana y en muchos casos sin que se le paguen horas extras. Las protestas que circulan por la red contra el denominado horario de trabajo 996, que comienza a ser cada vez más utilizado en el sector tecnológico en China, generó gran atención en países que ya venían cuestionando las prácticas proteccionistas del gigante asiático en distintos sectores de su economía y que ahora, a partir de esta nueva información, advierten que las empresas occidentales que deben pagar el tiempo extra y otorgan beneficios sociales a los empleados que trabajan fuera de sus horarios quedan en desventaja frente a los abusos cometidos por algunas empresas chinas. Como era de esperar, el sitio 996.ICU fue bloqueado en distintos portales chinos entre ellos la herramienta de mensajería instantánea WeChat y el UC Browser. Expertos chinos en relaciones laborales coincidieron en señalar que los programadores optaron por denunciar la situación de abuso en internet porque para acudir a la vía legal se necesita tiempo y dinero, y además se corre el riesgo de perder el empleo.
Un programador de Alibaba, la mayor plataforma de comercio electrónico de China, reveló que las compañías casi nunca dicen que el horario es obligatorio, pero si no lo hacen, puede derivar en calificaciones bajas en rendimiento y despidos. Por su parte, el dueño de esa compañía, el multimillonario Jack Ma, lejos de cuestionar los abusos, dijo que esperaba que los empleados que trabajan en sus empresas estén dispuestos a participar de la la cultura de trabajo llamada ‘996‘, es decir, de 9 a 21, seis días a la semana. La ley laboral de China, sin embargo, establece que el horario no debe exceder un promedio de 8 horas diarias o 44 semanales, aunque habilita a las empresas que quieran extenderlo, pero sin superar las tres horas al día o 36 al mes. De todos modos, las denuncias realizadas por programadores informáticos a través de internet ponen de relieve que las largas horas de trabajo no son la excepción sino la regla en el sector tecnológico de China.
El investigador noruego, Morten Hansen, que se especializa en gestión del mundo laboral llegó a la conclusión que agregar horas adicionales a las 40 por semana que tienen la mayoría de los países, solamente permite pequeñas mejoras en el rendimiento del personal. Estudios realizados por Hansen, demostraron que quienes trabajan más de 65 horas a la semana disminuyen en su rendimiento.
Las prácticas laborales en el sector tecnológico chino van en sentido contrario a lo que propone la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que insta a los gobiernos a promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente. El organismo advierte, además, que es necesario mejorar las condiciones de los 780 millones de hombres y mujeres que, a nivel mundial, trabajan pero no ganan lo suficiente para superar ellos y sus familias el umbral de la pobreza de dos dólares al día. En nuestro país, donde hoy se sufren las políticas que deterioran el empleo también adquiere un especial significado las recomendaciones de la OIT para colocar la creación de empleos en el centro de la elaboración de las políticas económicas y de los planes de desarrollo, que no sólo permitirá crear oportunidades de trabajo decente, sino también un crecimiento más sólido e inclusivo que permitirá reducir las desigualdades.










