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Un tremendo drama familiar que no obtiene soluciones de fondo

Quedó parapléjico por un accidente y desde hace tres meses vive en un centro comunitario

La vida de Ángel cambió dramáticamente cuando el andamio en el que trabajaba tocó un cable de alta tensión. Su madre lo cuida. Necesitan que su humilde vivienda sea adaptada por el cuadro del joven.

Hace casi tres meses que Ángel Morales y su madre Rosalía Giménez viven en el centro comunitario del barrio Güiraldes porque un temporal afectó su casa. Ángel quedó cuadripléjico en 2016 cuando el andamio que lo sostenía se electrificó al tocar un cable de alta tensión. Desde entonces su mamá dejó de trabajar para cuidarlo en tiempo completo: “Escucha pero no se comunica, es como si fuera un bebé”, describe. 

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Toda colaboración es bienvenida, incluso en forma particular. En el Estado Rosalía todavía no encontró una solución. Su celular es 3625 220547. La mujer y su hijo permanecen en el centro comunitario del barrio Güiraldes.

Rosalía duerme en un colchón en el piso que durante el día se ve apoyado en la pared. Cuenta a NORTE que los médicos visitan a Ángel una vez al mes para control y para revisar su estado general. Uno le indicó que busque un asistente terapéutico pero ella no sabe dónde empezar las gestiones. Cada vez que debe ausentarse por algún trámite solamente la releva su hermana, cuyo hijo murió electrocutado en el mismo episodio del andamio. El sobrino de Rosalía era el sostén económico de una madre con Mal de Chagas, diabetes y que en la actualidad está perdiendo la vista.

Antes y ahora

A fines de enero NORTE y otros medios hicieron pública la situación de la familia. Para entonces lo urgente era cubrir la provisión de leche líquida (Nutrison), con los nutrientes indispensables que necesita Ángel.

Sin obra social, conseguir el producto era un verdadero drama. Varias personas les donaron algunas partidas; un gesto que se agradecía y valoraba pero no resolvía la cuestión de fondo.

En el presente eso cambió y ahora Salud Pública provee la leche cada mes. Rosalía afirma que la repercusión hizo posible esa mejora pero aún necesita allanar burocracia: “Con un papel (que garantice) que Ángel siempre va a tener su asistencia, porque por ahora todo se arregla de palabra nomás”.

Las necesidades son permanentes. Ella sigue cada gestión en el estamento donde le sea posible asegurar lo mínimo. Por ejemplo en busca de un profesional que la ayude con las sesiones de kinesiología para su hijo. En el hospital le respondieron que no hay un servicio de ese tipo, que implica preservar cierta movilidad y flexibilidad de extremidades.

Lo que falta

La casa que habitaban no reúne las condiciones indispensables para el cuidado de una persona en las condiciones de Ángel. “El tema es evitar que no se enferme si volvemos, porque si volvemos así como está la casa se va a enfermar”, dice Rosalía con la voz entrecortada.

La construcción se había levantado con esfuerzo y en medio de no pocas carencias. Hace 16 años que el padre de sus hijos se separaron; desde entonces quedaron varios aspectos sin terminar, especialmente por falta de recursos.

Hoy falta revocar la habitación de Ángel y elevar el techo con una pendiente que evite una sobrecarga de agua en caso de lluvias abundantes como la de enero.

Los 500 ladrillos que llegaron hasta ahora no alcanzan para construir una pared completa. “Con mil -en total- se resuelve, más cuatro perfiles, (unas estructuras metálicas) que sirven para sostener las chapas, que además están picadas”, explica la mujer.

Una de las recomendaciones técnicas incluye también elevar el piso, porque es bajo y se inunda en días de abundantes lluvias.

Sola

Aunque Rosalía percibe una pensión por siete hijos y había empezado a trabajar en el plan Jefas de Hogar, pero hoy teme perder esa ayuda (una beca) porque pide mucha licencia para cuidar al hijo. Por lo que el retorno a la vivienda se plantea como una pequeña tranquilidad: “Si vuelvo a mi casa voy a poder volver a mi trabajo”, se esperanza. Y ofrece su número de teléfono para quien en medio de tanta adversidad les pueda dar una mano: 3625 220547.

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