La música en la consolidación de un proyecto educativo
La orquesta infantil y juvenil Vientos de Cambio se creó en una primaria rural y hoy es un ejemplo de conexión artística con crecimiento individual y colectivo.

Desde 2007 la música ha sido el hilo invisible que tejió lazos, compromisos y pasiones en la comunidad del Lote 83 en Colonia Rivadavia, jurisdicción de Sáenz Peña, dando vida a una orquesta que funciona en la escuela 155.
La formación se inició con nueve alumnos y hoy son 95; el proyecto especial está dividido en una formación infantil, una juvenil, una de cámara y una banda de vientos.

La pequeña escuela rural, con el apoyo del Ministerio de Educación, se enfocó en la formación integral de los chicos y con acompañamiento académico los objetivos respetan el objetivo general de trabajar en forma colectiva.
Recuperar valores
El docente Ricardo Velázquez fue el impulsor de este proyecto socioeducativo y comenta que con profesores de música, que no suele haber en las escuelas primarias rurales, se trabajó un abordaje integral de valores fundamentales, como el compañerismo, el respeto por ellos mismos y por el otro, el silencio como valor fundamental, la escucha para el crecimiento personal y grupal, la creatividad, el amor al prójimo, la disciplina, “confiando en que con la impronta de que el arte puede cambiar al mundo”, dice.

Ampliando fronteras
Con una visión comunitaria, apadrinó a la orquesta de Colonia Elisa, que comenzó a funcionar hace tres años, también como un proyecto especial en el que los primeros alumnos de Vientos de Cambio están dando clases. Además los integrantes trabajan en conjunto con la de Cruce Viejo, de Puerto Tirol.
La orquesta actuó en varias ciudades del país: Santa Fe, Corrientes, Misiones, Santiago del Estero, Buenos Aires especialmente, Chascomús, con el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de la Argentina (Soijar) además de ser parte, permitió la conexión con otras orquestas y participar en seminarios.

En el norte argentino son referentes de orquestas comunitarias, para capacitar a profesores y permitiendo disfrutar no sólo de un repertorio sino de avanzar en la técnica de distintos instrumentos.
En formaciones nacionales
En la orquesta nacional “Manuel Belgrano”, que nuclea a otras del país, participa Pablo Petris, exclarinetista de Vientos de Cambio. En tanto que Walter Monzón es trompetista y solista de la sinfónica “Juana Azurduy”.
“Estamos creciendo mucho y nos faltan herramientas, especialmente instrumentos buenos como para hacer música llegando a la excelencia. Caminamos y trabajamos para lograr una calidad en el sonido pero sobre todo para que los chicos tengan un lugar de encuentro, donde puedan crecer y tengan herramientas. Vimos cambios tremendos en ellos, abrazar la música como forma de vida”, señaló Velázquez.

“En el país no hay un antecedente igual”
Ricardo Walter Velázquez, exdirector en la escuela rural 155, en Colonia Rivadavia, cree fervientemente en el poder de los niños, niñas y jóvenes haciendo música. Ya próximo a su jubilación, trabaja desde 2007 en el impulso del proyecto musical y sostiene que “Vientos de Cambio logró enseñar música en forma académica”.
Con orgullo Velázquez señala que “lo orgánico de una orquesta sinfónica permitió darle una impronta, y que no hay antecedentes de una escuela rural en el país que haya creado una agrupación así”.
Los instrumentos que se aprenden a tocar y se practican son violín, viola, violoncelo, contrabajo, flauta traversa, oboe, clarinete. Además de los bronces: corno francés, trompeta, flugelhorn, trombón de vara y tuba, la familia de la percusión.
El docente dijo que confía plenamente en la metodología del programa Coros y Orquestas Infantiles y Juveniles para la Equidad, que continúa por decisión del gobernador Domingo Peppo y de la ministra de Educación Marcela Mosqueda.
Valiosos reconocimientos
La orquesta fue reconocida como mejor proyecto por la revista Chacra, y en 2010 fue galardonada con el premio Konex por ser una experiencia pedagógica revolucionaria en el área de la música.
Además fue reconocida en el Senado nacional por la diputada Elena Corregido como proyecto educativo formativo, que destacó a la provincia; sus integrantes también fueron premiados en Entre Ríos, Tucumán y en Misiones. A los méritos se suma la actuación en la Usina del Arte en Buenos Aires, en el programa Scholas Ocurrentes y recibir felicitaciones del Papa Francisco.
Vientos de Cambio fue anfitriona de Chaco Sonando, acontecimiento que reúne a las orquestas de la provincia y realizó cinco ediciones en Sáenz Peña.
Un incentivo más para ir a clases
La adhesión al proyecto en busca de una necesidad básica: atraer a los chicos a completar la escuela.
“Contábamos con una matrícula muy baja y de repente con el tiempo nos dimos cuenta que resultó y no sólo en la escuela, que triplicó su matrícula, sino que se creó un jardín de infantes y se creó una secundaria con orientación en Arte. De una comunidad de 40 alumnos pasó a en algún momento a más de 250. El crecimiento fue enorme. Ni hablar del crecimiento personal de aquellos que integraron la orquesta”, expresó el maestro Ricardo Velázquez.
El exdirector recuerda que muchos de quienes integraron la orquesta fueron desarrollándose y tomaron cursos, seminarios, clases particulares, en Misiones y en Buenos Aires. Muchos de ellos terminaron recibiéndose en Dirección Orquestal.
“Creo en el sistema de esta escuela que permite que los niños tengan un espacio común a través de la música y el arte; así, podemos lograr que puedan vincularse con otros, generando una suerte de fuerza basada en hacer música juntos. El colectivo adquiere inteligencia en la medida en que las individualidades dan fuerza a una comunidad”, sostuvo.
El docente remarca que la música es una herramienta fundamental para el crecimiento de ser humano y eso lo tenían bien claro civilizaciones como la griega, para estimular el cerebro, buscar la perfección, nutrir el alma; en una conexión con el arte.










