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Los alemanes del Volga en Castelli

La colectividad de los alemanes del Volga llegó a estas tierras a principios de la década de 1930. Provenían de La Pampa para conformar colonias algodoneras, principal impulso para el nacimiento de la ciudad de Castelli.

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La sede de una institución pionera en rescatar tradiciones. Cuenta con un museo e infraestructura para dar numerosos servicios a sus socios.

Unas 320 familias formaban parte de un contingente que arribó a esta zona con la ilusión de encontrar su lugar en el mundo. Quizás nadie lo imaginó, pero estos inmigrantes hoy forman  parte de la historia grande de este pueblo, impulsores del cultivo del denominado “oro blanco”, con mucho sacrificio y  haciendo frente a muchas adversidades.

El cultivo del algodón era una actividad desconocida para estos hombres y mujeres que venían de climas fríos y era recolectado a mano por pobladores criollos y aborígenes que ya estaban radicados previamente en algunas zonas cercanas a las colonias alemanas. 

Pero además, los alemanes del Volga trajeron una gran riqueza cultural, con  sus costumbres, sus comidas tradicionales e inclusive su idioma; expresiones que fueron valoradas por las diferentes generaciones a lo largo del tiempo, y que en la actualidad aún se mantienen vivas.

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Fue el recordado sacerdote Juan Holzer quien fomentó la llegada de 320 familias con el objetivo de generarles oportunidades para que trabajaran la tierra y pudieran desarrollar sus actividades. La historia relata que a mediados de mayo de 1931, estas familias arribaron en ferrocarril a la ciudad de Sáenz Peña con todas sus pertenencias y sus ilusiones de poder emprender nuevos desafíos.

Desde allí, la Unión Agraria Germano-Argentina se encargaba del traslado y posterior radicación en sus respectivas colonias. Además de sus pertenencias personales, trajeron caballos y herramientas en el sector de carga, y los hombres e hijos mayores hacían este trayecto en carros tirados por caballos, arribando semanas más tarde.

El escritor Juan José Schmidt relata en sus tres libros de rescate cultural, algunos datos fundacionales de estas comunidades gringas que se arraigaron en la zona. “Cuando aún era Territorio Nacional, el gobierno de la nación fomentó el asentamiento de colonos provenientes de países europeos, ya establecidos en la Argentina, con el objetivo de crear colonias agrícolas, a fin de poblar tierras desocupadas e impulsar la actividad agropecuaria, en lo que  previas mensuras se determinaban como colonia Juan José Castelli y colonia La Florida”, explica.

Las parcelas contaban con 100 hectáreas de campo, que el gobierno nacional les entregaba en condición de ocupantes hasta tanto se pagara la tierra, para obtener luego sus respectivos títulos de propiedad. Cada familia comenzó a construir sus viviendas utilizando adobes de barro.

Esos años fueron el inicio de una historia marcada por el trabajo, el sacrificio, la perseverancia ante las adversidades y las esperanzas frente a los nuevos desafíos. Estas familias pasaron épocas muy duras de crisis y adversidades, pero tuvieron la fortaleza de no bajar sus brazos y seguir apostando al progreso.

Para el año de la fundación de Castelli, en 1936, se supone que ya eran 700 las familias radicadas en las colonias La Florida y Colonia el 44.  Hoy resulta imposible calcular la población con ascendencia directa ya que con el desarrollo de tres generaciones se fueron mezclando con otras; aunque se  estima que más del 50 por ciento de los habitantes de Castelli tiene algún tipo de vínculo sanguíneo con alemanes por el entrecruzamiento, producto de la fusión social.

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Muchas familias llegaron a estas tierras del Chaco profundo, aún antes de la fundación de Castelli.

Casamiento gringo

Uno de los acontecimientos sociales más recordados fue el casamiento gringo, que consistía en una manera particular de celebrar las nupcias entre integrantes de la comunidad. Eran grandes fiestas que duraban varios días donde se juntaba el grupo familiar donde todos colaboraban en los preparativos y todos celebraban en armonía y con mucha diversión.

Se adornaban las volantas con flores, guirnaldas, manteles blancos sobre los asientos, y en el primer carro iba un par de músicos con acordeón y bombo, lo seguía el novio con dos acompañantes mujeres y en el tercer carro venía la novia acompañada por dos hombres.

La caravana nupcial salía de la colonia haciendo kilómetros de tierra hasta llegar a la parroquia central donde se oficiaba la celebración religiosa y luego volvían llenos de algarabía directamente a la fiesta.

“El sonido de los bombos se escuchaba desde lejos durante el recorrido y hasta el lugar de la fiesta, donde se acondicionaba todo para recibir a los novios, allí los esperaban los familiares y vecinos. Este tipo de eventos aglomeraba a toda la colonia en aquellos años ya que era muy llamativo”, explica Schmidt.

En 2017 se realizó la recreación de este casamiento gringo en las calles de Castelli, lo que representó un acontecimiento social muy caro a los sentimientos de la colectividad.

Fortaleciendo la fe

El padre Juan Holzer fue el gestor de la colonización de Juan José Castelli con inmigrantes ruso-germanos llegados desde La Pampa. Fue el guía espiritual y moral en el fortalecimiento de los sufridos colonos. Se trasladaba periódicamente desde Charata hasta las colonias donde aprovechaba a celebrar misa en capillas, impartir el catecismo, el sacramento de la comunión y muchas parejas aprovechaban la ocasión para contraer matrimonio.

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El sacerdote redentorista Juan Holzer fue un pilar fundamental de las primeras familias de inmigrantes. Foto de Juan José Schmidt.

Ante la necesidad de conectar las colonias con el país, gestionó ante las autoridades nacionales la construcción del ramal ferroviario desde Presidencia Roque Sáenz Peña. Sus reclamos tuvieron éxito y el ramal se inauguró el 17 de junio de 1936 y tres meses más tarde se funda la ciudad de Castelli.

“Su labor pastoral fue muy reconocida por generaciones como también su carismática presencia en las colonias, alentando siempre a sobreponerse a las adversidades, los colonos lo recordarán como un ser que todo lo cambiaba con sólo su presencia en estos confines; amarguras, penurias y sinsabores se transformaban en días felices a pesar de las dificultades, pero sin lugar a dudas la fe renovada era el aliciente perfecto para sobrellevar el trajín diario de gente laboriosa arraigada a los trabajos rurales, conviviendo en un lugar apartado de los grandes centros poblados”, relata el escritor Juan José Schmidt en su último libro Punto de encuentro.

El 10 de agosto de 1939 sufrió un accidente con un arma de fuego y debió ser trasladado al hospital de Sáenz Peña, pero a pesar del esfuerzo de los médicos, falleció el 14 de agosto de 1939. Tenía 56 años. En el lugar del accidente -en un antiguo camino a Palo Marcado- se busca convertir en referencia histórica.

El valor de la asociación

Una de las instituciones pioneras en rescatar las costumbres y tradiciones de la comunidad es la Asociación de Alemanes del Volga de Castelli que ya tiene más de cuatro décadas. Allí se realizan actividades sociales, culturales, deportivas y las tradicionales fiestas que congregan a las familias.

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Milagros Jaquelina Frank es la Reina de los Alemanes del Volga 2018

Al respecto, el presidente de la entidad, Miguel Avelino Milar, expresó que “queda la difícil tarea de mantener vivas tradiciones, costumbres y cultura, y además  seguir forjando lazos de amistad con la ciudadanía”. Milar señala que siempre trabajaron juntos con criollos y con aborígenes: “Esos gringos nos dejaron esa enseñanza de trabajar por el bien común forjando la familia, manteniendo en alto la fe y seguir apostando al futuro”. 

“Cuando nuestros abuelos y bisabuelos llegaron a estas tierras, después de pasar peripecias en La Pampa y en su viaje, se encontraron con grandes extensiones de campos. Guiados por el padre Juan Holzer se fueron ubicando en sus lotes para poder convertirlos en algodonales”, recordó.

Pese a las inclemencias del tiempo y a las plagas que afectaban a la producción, Milar valora que siguieran apostando a trabajar la tierra. “Los pilares fundamentales que cultivaron aquellos primeros pobladores fueron la familia, su fe en Dios y el trabajo, tanto para beneficio propio como en beneficio comunitario y solidario. La llegada de esas familias dieron origen a todo lo que hoy tenemos, con ese sacrificio mancomunado con criollos y aborígenes fue lo que forjó lo que hoy es Juan José Castelli”, remarcó.

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