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Los riesgos de la letra chica

A nuestro país están ingresando una cantidad llamativa de automóviles importados mientras que aún se mentiene cierta protección sobre las motocicletas de bajas cilindradas.

A esa situación se le suma que en los ultimos 4 años las fábricas de autos lanzaron modelo tras modelo, muchos de ellos superponiéndose en el mismo segmento y hasta con el mismo motor. Algunos de estos modelos se popularizaron y otros fueron un rotundo fracaso y conseguir repuestos para esos coches de los que hay pocos circulando puede ser un verdadero dolor de cabeza.

Esto se nota mucho más en Brasil donde se fabrican la mayoria de autos de los segmentos chicos y medianos y se suman reclamos de garantía o de atención postventa, entendida como la provisión de repuestos para el mantenimiento a lo largo de la vida util del vehiculo.

En nuestro país, la ley argentina de Defensa del Consumidor no dice nada sobre cuánto tiempo debe garantizar un fabricante o importador la existencia de un recambio. En Brasil la ley dice sobre este tema 'Los fabricantes e importadores deberán asegurar la oferta de componentes y piezas de repuesto mientras no cese la fabricación importación del producto'.

En Argentina la ley no dice nada concreto y se puede tomar como referencia el Capíulo IV, artículo 12 donde dice “servicio Ténico. Los fabricantes, importadores y vendedores......... deben asegurar un servicio ténico adecuado y el suministro de partes y repuestos.” ( sin aclarar durante qué período).

Así las cosas puede que en poco tiempo repitamos la odisea de los 90 cuando los japoneses que inundaron el país comenzaron a quedarse por problemas graves más allá de la garantía. Muy pocos importadores se hicieron cargo de los problemas (sobre todo en el interior del pais y ni hablar de la provision de repuestos y así -hasta hoy- hay modelos con poco kilometraje languidenciendo en baldios o galpones olvidados.

"YO NO PUSE LAS RUEDAS"

Otro aspecto a tener en cuenta es que los fabricantes tercerizan casi el 60% de los componentes de los autos, y en muchos casos los importan (como Brasil) lo que genera un limbo ya que no está contemplada la reposición desde la fábrica de -por ejemplo- ruedas o baterías, cables de bujías, inyectores o bobinas de encendido.

Se da el caso que un reclamo a una terminal (vía la agencia vendedora) termine siendo derivado al fabricante de cubiertas o el encendido electrónico con la segura respuesta de que el inconveniente es porque la suspensión salió mal de la línea de montaje o porque fue “mal armado” pero lo cierto es que el comprador del auto no fue quien eligió esas cubiertas y mucho menos el sistema de encendido electrónico; fue la fábrica y ella debería responsabilizarse y si lo hacen es por buene voluntad, la ley no los obliga.

Lo mismo sucede con los proveedores de los demás repuestos que exigirán pericias técnicas que dependerán de la buena voluntad de la agencia o importador. Esta situación se resume en la letra chica de muchos manuales donde se aclara que la garantia no se extiende a la instalación eléctrica del auto que en la actualidad es casi el 90% de componentes sujetos a fallas.

También en las motos ensambladas en el país se da esa curiosidad de que el fabricante/ ensamblador no se quiere responsabilizar por las partes elegidas por él mismo para armar el producto, y de eso el usuario se entera cuando tiene algún problema. El único perdedor, el usuario.

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