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Los 100 años de don Luis Serezo, el “nono” de Resistencia

Esta historia comienza así: el 25 de febrero de 1919, un día caluroso en la ciudad de Clodomira (Santiago del Estero), nacía Luis Sebastián Serezo. Su niñez y parte de la juventud las vivió en Santiago junto a su madre Teófila y sus hermanos Damacena y Juan. A los 21 años recibió el llamado para presentarse al Ejército para cumplir el Servicio Militar.

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Los festejos por el centenario de don Serezo comenzaron anoche junto a su numerosa familia.

Luego se fue a vivir junto a su familia a Villa Ángela, donde fue el primer Sacristán de la parroquia del Perpetuo Socorro de esa localidad junto a los padres redentoristas. Era un verdadero ejemplo de cristiano católico comprometido con sus creencias y su fe. Participó de numerosos encuentros religiosos en Resistencia y otras ciudades representando a la Legión de María.

En esas tardecitas de encuentros y grupos juveniles, en Villa Ángela conoció a su compañera de vida, una joven con sus mismos ideales, Dora Olga Pintos, de quien se enamoró. Se unieron en matrimonio en la misma parroquia el 30 de abril de 1948. Su Luna de Miel fue en Itatí. Soñaron y tuvieron una gran familia: 8 hijos a quienes educaron con amor, dedicación y con el ejemplo de buenas personas.

Don Luis, siendo niño, cursó hasta Primero Inferior. Ya joven continuó con sus estudios por correo. Radicado en Resistencia estudió en el Bachillerato Libre para Adultos 9 “Profesor Lino Torres” donde se recibió en el año 1975. Por sus ansias de saber, y siempre dando el ejemplo a sus hijos, ingresó en la Facultad de Humanidades de la UNNE para cursar el Profesorado en Letras.

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El “nono” Luis Serezo, en la vereda con su tradicional sombrero. Este 25 de febrero soplará 100 velitas.

Tanto en Villa Ángela como en Resistencia, la casa de la familia Serezo albergaba reuniones y fiestas de cumpleaños, de aniversarios, actos de fin de curso. Nunca faltaban motivos para festejar con familiares y amigos. Era “el lugar de encuentros” para todo tipo de actividades. Fanático de River, siguió al equipo en sus victorias y derrotas. Por su amor al club, cuando cumplió 90 años la fiesta fue ornamentada con los colores de la banda.

Además de sacristán, fue empleado de la Casa del Pueblo y operador en ENTEL en Villa Ángela. Luego solicitó traslado a Resistencia para que sus hijos pudieran asistir a los colegios Don Bosco y María Auxiliadora, y fue ascendiendo a Supervisor General de dicha empresa. Antes de jubilarse puso una subagencia de Loteria Chaqueña en su domicilio para continuar trabajando. También vendía libros de la “Librería San Pablo” y fue ministro de la eucaristía y catequista de adultos y parejas en preparación para el matrimonio de la “Parro quia San Francisco Javier”.

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Junto a su numerosa familia, en una de sus frecuentes reuniones con sus seres queridos que siempre lo acompañan.

Don Serezo se ganó el respeto y afecto de todas las personas que lo conocen, siempre con esa sonrisa, en bicicleta, con su sombrero para el sol, tocando la armónica en sus momentos de descanso, leyendo los diarios, escuchando radio o mirando televisión. Luis llega a los 100 años, y lo hará rodeado de su numerosa familia (8 hijos, 5 nueras, 2 yernos, 19 nietos y 16 bisnietos) que para el 25 de febrero le prepara un festejo muy especial. Ya el 24 comenzará la celebración. El 25 mismo compartirán el brindis y la torta tradicional. Pero no solo eso: el 3 de marzo saldrán a dar una vuelta en el Tren de la Alegría.