Lo que se esconde detrás de la supuesta estabilidad cambiaria
Un duro informe del Instituto Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp), que coordinan los economistas Tomás Raffo, Jaime Farji y Claudio Lozano, advierte que la supuesta tranquilidad que exhibe el dólar en la Argentina no es el resultado de la aplicación de medidas adecuadas para mantener un equilibrio cambiario sino “la consecuencia de una encerrona trágica que solo agrega problemas sin resolver ninguno”.
Mientras consultoras y medios nacionales que sintonizan con las políticas económicas de la Casa Rosada destacan como un logro el escenario económico actual, con un dólar artificialmente estabilizado, el documento del Ipypp titulado “No hay ninguna virtud en la calma cambiaria actual” asegura que el plan económico de la era Macri demuestra a esta altura de los acontecimientos que resultó ser un absoluto fracaso y advierte que, lamentablemente, “su persistencia indica que sus daños aún no han terminado”.
Imposible no relacionar esta observación con lo que acaba de manifestar el presidente de la Fundación ProTejer, Yeal Kim, al denunciar que la capacidad ociosa del sector textil llega al 70 por ciento. Además, el empresario dijo que si el gobierno nacional no rectifica el rumbo económico va a llevar al país al precipicio.
En opinión del titular de esa fundación, que nuclea a empresas que conforman la cadena de valor agroindustrial textil y de confecciones de la Argentina, el país ha retrocedido 17 o 18 años, como consecuencia de las erradas políticas macroeconómicas que aplica el gobierno de Cambiemos que, a nivel discursivo, insiste con la idea que podría resumirse en la frase “estamos mal, pero vamos bien” que ya empleó el menemismo en los años 90, con los resultados por todos conocidos.
El informe de los economistas Raffo, Farji y Lozano también pone en duda la reactivación a mediano plazo de la que hablan distintas figuras del gobierno nacional que insisten en asegurar que se marcha por un buen camino.
La supuesta tranquilidad del dólar es resultado de un salto cambiario monumental (pasando de $17,70 a fines del 2017 a más de $37 en la actualidad, y de la recreación de un contexto en el que se combinan tres condiciones básicas para la tan mentada “calma cambiaria”: descomunales tasas de interés, una brutal recesión y definiciones moderadas de la Reserva Federal Norteamericana respecto de la eventual suba de las tasas de interés de los bonos norteamericanos, analiza el documento del Instituto Pensamiento y Políticos Públicas.
Por otra parte, señala que en este contexto, “sujeto a la entrada de los dólares agrarios y de los desembolsos del FMI que ingresarían a partir de abril, permiten pensar en cierta calma en la divisa durante los primeros cinco meses del año, con una tendencia alcista a partir del segundo semestre, en el marco de la dolarización de las carteras de empresas y particulares de cara a las inciertas elecciones de octubre”.
Y más adelante agrega que “el desastre de proporciones respecto a lo ocurrido y que transforma en inviable a este país a través de estas políticas se observa al evaluar las cuentas externas de la Argentina entre diciembre del 2015 y el mismo mes de 2018, en base al Balance Cambiario del Banco Central. La estrategia puesta en marcha por Macri: devaluación, eliminación de retenciones, desfinanciamiento del Estado, apertura y desregulación, dirigida supuestamente a la liberación de las fuerzas del mercado, y con el objeto de lograr la tan ansiada lluvia de inversiones, produjo como resultado la salida de la Argentina de U$S 124.000 millones en solo tres años”.
Con un lenguaje crudo, el informe asegura que “el verso de las inversiones es justamente eso, un verso” y, en ese sentido, argumenta que “la desmesurada salida de divisas de nuestro país, compuesta casi la mitad por fuga (47,6%) y la otra mitad por el pago de intereses de deuda, turismo y utilidades (52,4%), se financió en un 94,3% con nuevo endeudamiento e ingreso de capital financiero de corto plazo, y sólo en un 5,7% con ingreso de dólares para inversión directa”.
La ciudadanía debe evitar los cantos de sirena que abundan en estos tiempos, reflexionar sobre las advertencias que se plantean sobre las graves consecuencias del programa económico nacional y exigir una rectificación del rumbo para que el país no marche, otra vez, directo hacia crisis de proporciones incalculables.










