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El estallido de Venezuela y su impacto internacional

Mientras el presidente Nicolás Maduro se apoyaba en la cúpula militar, principal sostén de su gobierno, la crisis acentuaba su gravedad por la proclamación presidencial de Juan Guaidó, las manifestaciones de violencia que arrojaron un importante saldo de muertos y heridos, pero con un aspecto esencial: el conflicto traspasó las barreras de un país drenado por un éxodo de habitantes sin precedentes para colocar en bandos opuestos a las potencias mundiales.

Por un lado, Estados Unidos con la mano dura del presidente Trump y la adhesión de muchos países, entre ellos Argentina y Brasil, que con rapidez reconocieron al nuevo presidente, y por el otro Rusia, China, Cuba y otras naciones que advirtieron sobre una intromisión de alto riesgo también en el plano militar.

Nadie ignora que se puede discutir la legitimidad de uno y otro presidente por alteraciones democráticas que al decir del gobierno de España vislumbra como una única salida razonable nuevas elecciones limpias que cabalmente respeten la voluntad ciudadana.

El gobierno de Nicolás Maduro no tiene la autoridad para romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos, dijo el Departamento de Estado, respondiendo al plazo de 72 horas que dio el líder venezolano a la delegación estadounidense para abandonar el país.

“Estados Unidos no reconoce al régimen de Maduro como gobierno de Venezuela”, dijo el Departamento de Estado en un comunicado, después de que Estados Unidos reconociera la autoproclamación del jefe del Parlamento, Juan Guaidó, como presidente interino, lo que motivó a Maduro a romper relaciones con Washington.

El Departamento de Estado argumentó que “Estados Unidos no considera que el expresidente Nicolás Maduro tenga la autoridad legal para romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos”.

Caracas y Washington carecen de embajadores desde 2010, y mantienen una tensa relación desde la llegada al poder del fallecido líder socialista Hugo Chávez en 1999, pero Washington mantiene una delegación diplomática en el país.

“Estados Unidos va a tomar las medidas apropiadas para responsabilizar a cualquiera que ponga en peligro la seguridad de nuestra misión y de su personal”, advirtieron las autoridades estadounidenses en el comunicado.

El segundo período del gobierno de Maduro, iniciado el 10 de enero, tras unas elecciones consideradas fraudulentas por la oposición, no ha sido reconocido por gran parte de la comunidad internacional.

Venezuela está sumida en una grave crisis política y económica que ha obligado a 2,3 millones de personas a abandonar el país desde 2015, según la ONU.

La crisis en el país petrolero ha provocado escasez de alimentos y medicinas y, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación en 2019 alcanzará 10.000.000%.

Casi al mismo tiempo que Estados Unidos, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, feroz crítico de Maduro, tuiteó sus felicitaciones a Guaidó.

La Unión Europea (UE) urgió en tanto a escuchar al pueblo venezolano, que este miércoles hizo un “llamado masivo a la democracia”, y pidió el inicio “inmediatamente de un proceso político que conduzca a unas elecciones libres y creíbles”.

“Estas voces no pueden ser ignoradas”, dijo la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

La autoproclamación de Guaidó se produce cuando los europeos intentan promover un grupo de contacto internacional para buscar una salida negociada a la crisis en el país, a través de un diálogo entre gobierno y oposición.

Varios países americanos declararon su respaldo a Guaidó en el Foro de Davos, donde esta semana presidentes latinoamericanos y actores económicos pidieron soluciones para una crisis política, económica y humanitaria en Venezuela.

“Es una día importante para Venezuela”, dijo la canciller canadiense, Chrystia Freeland.

Desde Washington, el gobierno de Donald Trump, que en los últimos meses ha endurecido su posición contra lo que considera la “dictadura” de Caracas, reconoció enseguida a Guaidó e instó a Maduro a irse, advirtiéndole que “todas las opciones” están sobre la mesa si recurre a la fuerza para reprimir a los opositores.

Apenas minutos después de la declaración de Guaidó en Caracas, Trump emitió un comunicado señalando que en su carácter de “única rama legítima del gobierno debidamente elegida por el pueblo venezolano”, la Asamblea Nacional invocó la Constitución para declarar a Maduro “ilegítimo”.

“Pedimos a Maduro que se haga a un lado en favor de un líder legítimo que refleje la voluntad del pueblo venezolano”, declaró por su parte el secretario de Estado, Mike Pompeo, renovando el llamado de Estados Unidos para que las fuerzas de seguridad venezolanas respalden a Guaidó.

Un alto funcionario del gobierno de Trump fue más allá, diciendo bajo condición de anonimato que “todas las opciones” serán consideradas “si Maduro y sus secuaces eligen responder con la violencia”.

Poco después del anuncio, Maduro rompió las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Caracas y Washington carecían de embajadores desde 2010, y mantenían una tensa relación desde la llegada al poder del fallecido líder socialista Hugo Chávez en 1999.

Brasil, que desde la asunción de Jair Bolsonaro a principios de enero ha reforzado su sintonía con Estados Unidos en su rechazo a Maduro, también reconoció a Guaidó, señalando en un comunicado que “apoyará política y económicamente el proceso de transición para que la democracia y la paz social vuelvan a Venezuela”.

Pero México, que bajo el expresidente Enrique Peña Nieto tenía un papel más activo en criticar a Caracas, dijo reconocer todavía a Maduro. “Hasta el momento no hay ningún cambio en sus relaciones diplomáticas con ese país ni con su gobierno”, tuiteó el portavoz de la presidencia, Jesús Ramírez.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que busca el diálogo, pero que no se inmiscuirá en los asuntos internos de otros países.

Desde La Habana también llegó apoyo para Maduro: “Firme apoyo y solidaridad de Cuba con el presidente constitucional Nicolás Maduro ante intento golpista. La voluntad soberana del pueblo de Venezuela prevalecerá frente a la intervención imperialista. La historia juzgará a quienes alientan y reconocen la usurpación golpista!”, tuiteó el canciller cubano Bruno Rodríguez.

En la misma línea se manifestó el mandatario boliviano Evo Morales, quien varias veces denunció que Estados Unidos tenía un plan en marcha para derrocar al gobierno venezolano.

“Nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y el hermano Nicolás Maduro, en estas horas decisivas en que las garras del imperialismo buscan nuevamente herir de muerte la democracia y autodeterminación de los pueblos de Sudamérica”, dijo.

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