El Papa en la Jornada Mundial de la Juventud
El Papa Francisco iniciará hoy una visita a Panamá para encabezar la Jornada Mundial de la Juventud que, se estima, congregará a más de 200 mil jóvenes de todo el mundo. El jefe de la Iglesia Católica aprovechará el encuentro para reflexionar sobre la crisis que viven miles de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños que abandonan sus países con la esperanza de llegar a Estados Unidos, huyendo de la pobreza. De esta manera, el Sumo Pontífice volverá a poner la lupa sobre el sufrimiento de las familias que se ven obligadas a dejar sus hogares en busca de un futuro mejor.
El fenómeno de las migraciones forzadas no es, lamentablemente, solo un problema regional de Centroamérica. Un reciente informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Organismo de las Naciones Unidas para la Migración, reveló que 4.216 migrantes y refugiados han ingresado a Europa por vía marítima durante los primeros 16 días de 2019, un aumento que casi duplica al total de 2.365 que llegaron durante el mismo período del año pasado. Según la misma fuente, las muertes en las tres rutas principales del Mar Mediterráneo durante estos 16 primeros días de enero se contabilizan en 83 personas, en comparación con 199 muertes durante el mismo período en 2018.
Por otra parte, expertos de ese organismo estiman que para el año 2050, la degradación del medio ambiente y el cambio climático habrán obligado a desplazarse o emigrar a un número de individuos que oscila de los 25 a los 1.000 millones. A esto deberá sumarse la actual evolución demográfica, lo que dará como resultado un aumento de las fuertes presiones migratorias que se registran en el mundo en las próximas décadas. Visto desde esta perspectiva, está claro que se trata de un drama humanitario que no debe ser subestimado.
En ese sentido, vale la pena conocer algunos detalles de un estudio elaborado por la Organización Internacional para las Migraciones con la colaboración de la London School of Economics and Political Science, la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, titulado “Hambre sin fronteras”, que arroja luz sobre el drama de los migrantes centroamericanos. De hecho, el documento lleva como subtítulo “Los Vínculos Ocultos entre Inseguridad Alimentaria, Violencia y Migración en el Triángulo Norte de Centroamérica”. En sus páginas se explica que gran parte de esa región sigue sufriendo los embates de las altas temperaturas y sequías que duran ya dos años consecutivos y que amplias franjas de la población de Guatemala, Honduras y El Salvador se ven afectadas en forma negativa por esta situación. Se trata de los segmentos más vulnerables de la sociedad, que dependen mayoritariamente de una sola cosecha al año, y cuyas oportunidades de empleo también se han reducido. El informe señala, además, que no debe sorprender que frente al alto nivel de violencia que se vive en esos países, miles de personas encuentren en la migración la única salida.
“Las evaluaciones de seguridad alimentaria en emergencias llevadas a cabo por el Programa Mundial de Alimentos subrayaron el aumento de la dependencia en la migración como estrategia de supervivencia”, advierten los expertos, para destacar luego que en el contexto de América Latina y el Caribe, Guatemala tiene la tasa más alta de desnutrición crónica, casi un 50 por ciento a nivel nacional y tasas significativamente más altas en ciertas partes del país. Por otro lado, se explica que con más de 90 homicidios por cada 100.000 habitantes, Honduras tiene la tasa más alta de asesinatos en el mundo; mientras que El Salvador tiene una de tasas más altas de población viviendo fuera de sus fronteras, con más del 18 por ciento.
En sus conclusiones, el estudio sostiene que hay una relación comprobada entre la seguridad alimentaria, la violencia y el fenómeno de la migración. “El hambre y la violencia empujan a las personas a abandonar sus comunidades”, revela el informe de la Organización Mundial para las Migraciones. En estos tiempos en los que algunos líderes políticos tienen expresiones de odio hacia las personas migrantes, se impone la necesidad de reflexionar sobre la complejidad del fenómeno y evitar caer en el uso de estereotipos que, también en nuestro país, alimentan sentimientos xenófobos en algunos sectores de la sociedad.










