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El peligroso discurso de los movimientos antivacunas

Un nuevo brote de sarampión preocupa a las autoridades sanitarias de Europa. Debido a que se trata de una enfermedad que se consideraba controlada, los expertos responsabilizan de este nuevo escenario a los movimientos antivacunas y a la falsa información que difunden. Se estima que solo este año se registraron unos 65.000 contagios en países europeos, casi el triple que los denunciados en 2017.

Expertos de la Organización Mundial de la Salud indicaron que Ucrania es el país que concentra más de la mitad de los contagios registrados en el viejo continente, y la preocupación crece debido a que los sistemas sanitarios de los países del este europeo no tienen la capacidad suficiente para evitar la propagación del virus ante la aparición de nuevos brotes. Pero si bien en Europa occidental las instituciones sanitarias están mejor preparadas, el problema está en el peligroso crecimiento de los movimientos que ponen en duda la utilidad de las vacunas en países como Francia e Italia.

Las autoridades de Paris informaron que desde noviembre de 2017 a octubre de este año se registraron en territorio francés unos 2.800 casos y al menos dos muertes por causa del sarampión. En Italia, en tanto, en el mismo período se atendieron 2.552 casos y se produjeron cinco muertes. Pero lamentablemente no son los únicos países donde se dieron nuevos brotes de la enfermedad. Esta semana, la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud emitió un comunicado en el que advierte que se está asistiendo “a un aumento dramático de contagios y a brotes extensos” en el continente por lo que lanzó un llamado a cumplir con los calendarios de vacunas.

En los primeros años de la década del 60, cuando la vacuna contra el sarampión todavía no había sido empleada de manera masiva, en Europa se registraban unos 2 millones de muertes por año a causa de la enfermedad. A partir de la introducción de la vacuna, en 1963, la cifra se redujo en forma paulatina hasta llegar a tasas muy bajas que hicieron que se considerara controlada a la enfermedad. Pero en los últimos años los movimientos autodenominados “antivacunas” generaron una peligrosa tendencia en distintos países europeos (y también del resto del mundo) convenciendo a muchas familias para que dejen de vacunar a sus hijos bajo el falso argumento de que detrás de las campañas de vacunación se esconden negocios de la industria farmacéutica.

Para las autoridades sanitarias europeas, el aumento de los casos de sarampión en ese continente (este año se registraron 110.000 casos) estaría directamente relacionado con la prédica de los movimientos antivacunas. En realidad, las vacunas siguen siendo la herramienta más efectiva para prevenir enfermedades infectocontagiosas, y gracias a la inmunización de amplios sectores de la población en todo el mundo, en la actualidad muchas enfermedades se encuentran controladas y en algunos casos incluso fueron erradicadas, como es el caso de la viruela o el de la poliomielitis en naciones desarrolladas. Pero, tras los avances de las últimas décadas, con una reducción de la mortalidad global del 80 por ciento entre 2000 y 2017 y la perspectiva de erradicar completamente el sarampión de Europa Occidental, los datos de los dos últimos años se interpretan como una señal de alarma.

En la Argentina, por suerte, se ha tomado nota del peligro de subestimar ciertas enfermedades.

El Congreso de la Nación aprobó este año la actualización de la ley de vacunas para asegurar la obligatoriedad, promoción y exención impositiva de las vacunas integradas al calendario nacional, además de la creación del Registro Nacional de la Población Vacunada Digital y, de ese modo, se avanza en materia de prevención.

La ley nacional de vacunas, que estaba vigente desde el primer año del regreso de la democracia y establecía para el calendario nacional la aplicación de solo seis vacunas obligatorias para menores de edad, ahora extiende la aplicación a 20 vacunas para todo el grupo familiar.

El nuevo marco normativo, además, prevé nuevos mecanismos de control y medidas tendientes a facilitar el acceso, el cumplimiento y el financiamiento de la vacunación gratuita y obligatoria, no solo en niños sino también en adultos.

Debido a que los niños de corta edad son los más vulnerables a enfermedades como el sarampión, es importante que los padres no caigan en la trampa de informaciones falsas y se aseguren que sus hijos tengan las vacunas del calendario al día.

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