Se fue el “ídolo”, Marulo Ferrari
Falleció este viernes a los 69 años el ex arquero Chaco For Ever y otros equipos, Andrés “Marulo” Ferrari, un personaje del fútbol y de la ciudad. Padre de cinco hijos, un varón y cuatro mujeres, vivió muchos años en Villa Dónovan (a dos cuadras del club) y los últimos años en Villa Prosperidad.

En los últimos meses su salud se deterioró, y los últimos 14 días permaneció internado por una trombosis, acosado por la diabetes y finalmente una neumonía.
Nacido un 18 de marzo de 1949, su figura se hizo notoria por haber integrado el plantel de Chaco For Ever que jugó el Nacional de 1967, siendo el custodio de Ramón Villanueva.
En su libro “Por siempre Chaco”, Ernesto “Cacho” Leguizamón lo definía así: “Ferrari era un todo terreno a la hora de compartir el tiempo libre. Este arquero con su personalidad díscola llegó al club en un momento donde el que estaba era un monstruo, solo por eso no tuvo muchos momentos como titular. Dicen sus compañeros que como arquero tenía formidable condiciones pero que además ha sido el más grande “showman” dentro del grupo”.
Luego sostenía que “Marulo” era un arquero estupendo, aunque loco entre los locos. Es el personaje que solía vérselo en la ciudad de Resistencia en una “moto Custom”; el que la pasea cómodamente sentada en la parte posterior del asiento a su perra “manto negro”. Debe ser la única perra que viaja cómodamente sentad ocon el casco y los anteojos puestos” Era el mismo que tiene por costumbre llamar a todos por el mote de “Idolo”.
Con respecto al lugar elegido para jugar al fútbol, decía: Para mí el arco era un espacio donde me divertía, solo por eso entraba a la cancha, y me preparaba para eso, para no dejar entrar la pelota. Me entrenaba a “full”, quería ser titular, pero delante de mí estaba el más grande arquero que habrá pasado en toda la historia de Chaco For Ever, que fue Ramón Villanueva. Así y todo atajé en bastantes encuentros.
Y en cuanto a las bromas, mi vida siempre ha sido y va a terminar de ese modo, es mi personalidad, me muestro tal cual soy, para que andar fingiendo. Aparte, yo era el más chico en grupo de tipos grandes. Te imaginás, encima vago, y que vivía haciendo cagadas, para ellos, tipos grandes, tenerme al lado era como estar en un viaje de egresados. Pero no me arrepiento de nada, fui muy feliz integrando aquel grupo. Te imaginás, si encima que estaba tapado por el otro “ídolo” yo fuera un amargo que solo servía para revolcarse, hoy nadie me recordaría.










