El empleo del cannabis con fines medicinales
La reciente decisión de la Secretaría de Salud de la Nación de autorizar la puesta en marcha del proyecto jujeño de cultivo y producción de cannabis con fines científicos y medicinales genera nuevas expectativas entre los pacientes que esperan contar con esta alternativa terapéutica que podría mejorar su calidad de vida.
La medida llega a poco más de un año de la reglamentación de la ley nacional 27.350, que regula el estudio científico del uso medicinal de la planta de cannabis. Según la asociación civil Cannabis Medicinal Argentina que agrupa a pacientes, padres, profesionales de la salud y del derecho que promueven el uso de estas terapias, algunas dolencias y patologías pueden ser tratadas con cannabis, tales como cáncer, epilepsia, glaucoma, esclerosis múltiple, fibromialgia y dolor crónico, entre otras, debido a que los cannabinoides tienen muchas propiedades medicinales. En ese sentido, la entidad explica que la planta de cannabis fue empleada durante siglos en distintas culturas alrededor del mundo para distintos fines, entre ellos, la medicina. Señala, además, que la planta posee distintos principios activos, denominados cannabinoides, que tienen distintas funciones, algunas descubiertas, y otras que están en pleno proceso de investigación.
Es importante señalar que la ley que regular la investigación científica y clínica de la planta de cannabis, permite el cultivo y la producción pero sólo por parte del Estado, a la vez que garantiza el suministro gratuito de los derivados del cannabis para los pacientes con epilepsia refractaria, que es hasta ahora la única patología autorizada por las autoridades de Salud para ser tratada con esta alternativa terapéutica. Un aspecto a tener en cuenta es que el marco legal no habilita el autocultivo, que es uno de los puntos que reclaman los familiares de los pacientes, pero sí permite importar el aceite para los pacientes con indicación médica.
Según el periodista e investigador, Fernando Soriano, autor del libro “Marihuana. La historia, de Manuel Belgrano a las copas cannabicas”, la planta de cannabis pasó varios siglos sin ser objeto de prejuicios ni persecución criminal. Soriano afirma que fue recién en el siglo XX cuando en Estados Unidos en el marco de la ley Seca y por razones más económicas que sanitarias, su uso y tenencia entró en conflicto con las normas.
Por su parte, el gobierno de Jujuy emitió un comunicado en el que explica que la prioridad ahora es obtener con celeridad los permisos para la importación de semillas y así dar inicio a la etapa 1 del proyecto, consistente en un plan de cultivo piloto para verificar la adaptación genética de diferentes cepas de cannabis a los predios seleccionados. El paso siguiente consistirá en contar con las flores y biomasa de cannabis para continuar con la fase de industrialización y poner en marcha el proceso de evaluación médica en hospitales públicos de Jujuy y el resto del país, con aceites elaborados en esa provincia para determinar el tipo de derivado de cannabis útil para el tratamiento de epilepsia refractaria. Las autoridades jujeñas destacaron que se posibilitará la utilización de derivados medicinales de cannabis adecuados para cada patología, con las garantías propias del mercado legal y las múltiples posibilidades de conjugar los distintos componentes de la planta en sus extractos o aceites.
Cabe destacar, por otra parte, que el convenio firmado entre la provincia de Jujuy y la Secretaría de Salud de la Nación establece, además, que todo el proceso contará con el monitoreo de investigadores del INTA y de especialistas de los ministerios de Salud y de Seguridad de la Nación. Se trata, sin dudas, de un enorme desafío para el sistema de salud y es de esperar que en un tiempo razonable los pacientes puedan ver los resultados de todo este proceso. Quienes promueven el empleo del cannabis medicinal aseguran que se trata de una alternativa terapéutica eficaz para disminuir el número de convulsiones, aliviar los dolores y complementar otros tratamientos, y así garantizar una mejor calidad de vida a los pacientes. De hecho, fueron las madres y los padres de pacientes de corta edad quienes, empujados por la desesperación y el sentimiento de impotencia que les provocaba el sufrimiento de sus hijos, se agruparon e iniciaron campañas para reclamar un marco regulatorio que habilitara la investigación científica del uso de esta planta medicinal, tal como ahora lo establece la ley.










