Calentamiento global, un desafío para la humanidad
La actividad humana en el planeta hizo que la emisión de dióxido de carbono (CO2) aumentara en forma significativa debido, fundamentalmente, a la quema de combustibles fósiles. Algunos científicos plantean, incluso, que la Tierra ha ingresado en una nueva era que se caracterizará por carecer de un clima estable como consecuencia del calentamiento de la temperatura media de la atmósfera terrestre y de los océanos.
El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que el aumento en las concentraciones globales de dióxido de carbono es de 20 partes por millón por década, lo que confirma que la actividad humana ha tenido, y tiene, un fuerte impacto sobre los ecosistemas terrestres.
De ahí la necesidad de adoptar medidas que permitan limitar el aumento de la temperatura global y, en ese sentido, algunas investigaciones proponen como objetivo limitar el calentamiento a 1.5 en vez de 2 grados centígrados, por encima de los niveles preindustriales, como se planteó en un primer momento, pero para alcanzar esa meta es necesario que los países se pongan de acuerdo para reducir en forma drástica las emisiones a partir de ahora. Si bien esa idea es técnicamente viable, lo que resulta más difícil es lograr que grandes potencias industriales como China y Estados Unidos, que son las dos naciones que más generan gases de efecto invernadero, se pongan de acuerdo y acepten reducir la quema de combustibles fósiles como el petróleo y sus derivados, gas y carbón, que son los principales generadores de CO2.
Los expertos consideran que las emisiones netas globales de CO2 tendrían que reducirse a cero en el año 2040 para que la limitación del calentamiento global disminuya los riesgos para la biodiversidad marina, las pesquerías y los ecosistemas. Pero los más pesimistas advierten que la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, sobre el cambio climático, complicó aún más el escenario, y sostienen que es muy poco probable que el presidente norteamericano Donald Trump, quien alguna vez llegó a decir que el calentamiento global era un concepto inventado por China para perjudicar a la industria norteamericana, revise esa idea y contribuya con políticas que permitan limitar las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. A pesar de ello, esta semana algunos medios norteamericanos coincidieron en plantear que los incendios forestales que produjeron enormes daños en California obligan a retomar el debate sobre el cambio climático.
La cumbre del G20 que se celebra este fin de semana en Buenos Aires también incluye en su agenda el Acuerdo de París sobre el cambio climático, y aunque es muy poco probable que el eventual encuentro entre Trump y el presidente de China, Xi Jinping, genere novedades importantes sobre este asunto, queda por ver qué importancia asignará cada una de estas potencias a este tema crucial que representa un enorme desafío para la humanidad. Es que, como bien señalan los expertos, si el calentamiento global no se detiene, la vida sobre el planeta ya no podrá gozar de la relativa estabilidad del clima que caracterizó a la época actual, conocida como Holoceno, que se inició hace 11.700 años.
El investigador holandés y premio Nobel de Química Paul Crutzen sostiene que la Tierra ya ingresó en la era que denomina Antropoceno, o Edad de los Humanos, que se caracteriza por el impacto que dejan las actividades del hombre sobre el planeta. Quienes coinciden con la teoría de Crutzen están de acuerdo con la idea de que la presencia del hombre ha alterado tanto el planeta que la Tierra ha entrado en una nueva era geológica. ¿Si el hombre es el responsable del calentamiento global, podrá él mismo encontrar alternativas de solución para este problema que se ha convertido en un gran desafío para la humanidad? Los más optimistas creen que, finalmente, los líderes mundiales tomarán conciencia de la gravedad de la situación y se pondrán de acuerdo para limitar la emisión de gases de efecto invernadero. Desde la vereda opuesta, algunos investigadores advierten que el reloj de la historia avanza inexorablemente mientras quienes toman decisiones en los países más poderosos del mundo parecen no advertir el riesgo que se corre al no reconocer la seriedad del fenómeno y las consecuencias que tendrá para la vida en el planeta.
Cabe recordar que nuestro país tiene una baja participación en las emisiones globales de gases de efecto invernadero (de 0,7 por ciento, con un aumento promedio anual de 0,9 por ciento), y que ratificó su compromiso con el Acuerdo de París. Es de esperar que tanto en la Argentina como en el resto del mundo se redoblen los esfuerzos para detener el peligroso aumento de la temperatura global.










