Alto costo sanitario de la adicción al tabaco
El tabaquismo causa cada año más de 44 mil muertes evitables en el país. Por esa razón en los últimos años se adoptaron distintas medidas para desalentar el hábito de fumar, entre las que se destaca la reforma impositiva de corte sanitarista que cambió los gravámenes sobre productos del tabaco. Pero un estudio realizado por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) reveló que siete de cada diez fumadores no alteró sus hábitos de consumo tras seis meses de vigencia de esa medida.
La presión fiscal sobre la industria del tabaco es, en rigor, una de las medidas que la Organización Mundial de la Salud recomienda para lograr que se fume menos. Pero en nuestro país la reforma impositiva que hizo variar el precio de los cigarrillos este año parece no haber sido suficiente. El informe elaborado por el capítulo argentino de la Fundación Interamericana del Corazón observa que si en el país el 70 por ciento de los fumadores no modificó el hábito de consumo de algún producto de tabaco, eso significa que la medida no es efectiva ya que se sabe que por cada 10 por ciento de aumento en el precio, el consumo disminuye un tres por ciento y no es lo que está sucediendo con los precios en el mercado. Por esta razón, esta organización no gubernamental que trabaja en la prevención de enfermedades no transmisibles y promueve un mayor control del tabaco, exigió una nueva medida fiscal que permita lograr un descenso efectivo del consumo de cigarrillos en el país.
Los datos que confirman el bajo impacto de la reforma fiscal surgen de la “Encuesta sobre la conducta y cambios de hábitos de los consumidores de tabaco”, que realizó la FIC en el país. El sondeo mostró además que dentro del 30 por ciento de los fumadores que afirmaron haber cambiado su hábitos de consumo tras la reforma, sólo cuatro de cada diez lo hicieron motivados por el encarecimiento de los productos. En diciembre de 2017 el Congreso Nacional aprobó una reforma impositiva que incluyó una reducción del 75 al 70 por ciento en la alícuota de impuestos internos para todas las categorías de cigarrillos; pero también la inclusión de un impuesto mínimo de 28 pesos actualizable por inflación para los productos del tabaco. Esa reforma contempló además un incremento de 20 a 25 por ciento de la presión fiscal tanto sobre el tabaco en hoja como en hebra para armar.
Por otra parte, la filial local de la Fundación Interamericana del Corazón también elaboró otro estudio que advierte que la exhibición de paquetes de cigarrillos en los puntos de ventas es una de las tácticas “prioritarias” de marketing para la industria tabacalera, a cinco años de vigencia de la prohibición de la publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco en cualquier medio de difusión o comunicación. En ese sentido, en las conclusiones de ese trabajo se advierte que permitir la exhibición de productos “debilita el impacto de toda normativa vigente de restricción de publicidad, y es fundamental que quede expresamente incluida en el texto de la ley”.
Es necesario remarcar que el consumo de tabaco y la exposición al humo ajeno provocan enfermedades y muertes que pueden ser evitadas. Además, el sistema sanitario nacional destina 33.360 millones de pesos por año a la atención de pacientes con enfermedades asociadas con el tabaquismo, y lo que es más preocupante es que, a pesar de todas las advertencias, muchos adolescentes incorporan el hábito de fumar desde temprana edad.
Las principales causas de muerte por consumo de tabaco son las enfermedades del corazón, distintos tipos de cáncer y enfermedades respiratorias. En las mujeres, además, a estas complicaciones se suman los trastornos del aparato reproductor. Está comprobado que no hay un nivel de consumo “seguro para la salud”, es decir que el consumo de tabaco comienza a dañar el organismo ni bien se comienza a fumar. Está comprobado que el consumo de unos pocos cigarrillos por día (uno a cuatro cigarrillos) es igual de dañino para la salud que si se consume un atado cada 24 horas. Dado que en el país existe un creciente porcentaje de personas que terminan siendo víctimas fatales de cáncer de pulmón, de enfermedades del corazón y otras dolencias vinculadas al tabaquismo, es necesario generar una mayor conciencia en la población sobre la urgente necesidad de desalentar el hábito de fumar.










