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Hoy se vota en EEUU

Trump logró ubicar las elecciones como un referendo sobre su gobierno

El presidente continuó este lunes su maratón de mítines a pocas horas de la apertura de las urnas. Impuso el temor con el asunto de los migrantes y el desarrollo nuclear iraní.

   Washington, 5 (AFP) - Donald Trump participó en varios actos de campaña pese a que su nombre no está en las boletas. Así quedó claro que las elecciones serán un referéndum sobre su gobierno, en las que están en juego la totalidad de los escaños en la Cámara de Representantes, un tercio del Senado, 36 gobernaciones y decenas de legislaturas estatales.

   La campaña incluyó dos violentos incidentes: el envío de paquetes con explosivos a prominentes líderes opositores por parte de un fan de Trump, y la masacre en una sinagoga en Pittsburgh por parte de un racista blanco, donde murieron 11 personas. Ambos hechos motivaron acusaciones de que Trump alienta la violencia con sus tuits incendiarios y discursos cargados de odio contra sus opositores. El mandatario, por su parte, reaccionó culpando a los periodistas de “alimentar el extremismo”.

La inmigración, tema central

   Con un estilo que mezcla declaraciones grandilocuentes, lenguaje vulgar y toques de cínico humor con el que fustiga a sus detractores, Trump coloca a los votantes en la vicisitud de elegir entre su gestión, que se ha visto beneficiada con una expansión de la economía, y su promoción terrorista de la seguridad, agitando fantasmas externos.

   La estrategia de centrar todo el debate político sobre sí mismo es una apuesta, como el viraje de su discurso, que pasó de elogiar los logros económicos de su gestión a una narrativa dura -y que muchos califican de racista- en la que denunciado la  inmigración ilegal como una “invasión”.

   A pocos días de las elecciones, Trump envió a miles de efectivos a la frontera con México y sugirió que si los migrantes centroamericanos que marchan por miles en caravanas hacia EEUU tiraban piedras a los agentes, éstos podrían responder con balas de plomo, aunque después se retractó.

   Esta táctica le funcionó en 2016, cuando en contra de todos los pronósticos logró salir elegido, pero estos discursos también irritan a muchos, lo que ha dado a los demócratas esperanza de mayor movilización de votantes.

El Partido Demócrata: nuevas figuras, pero sin un centro

   Las expectativas de los demócratas son obtener el control de la Cámara de Representantes y mejorar sus condiciones para las presidenciales de 2020. Pero también pueden encadenar un segundo fracaso estrepitoso que haga implosionar al partido.

   En ese camino, aún no logran orientarse en la trascendental búsqueda de identidad de un partido desorientado, que oscila entre dos fuerzas opuestas. La primera, el centrismo conservador clintoniano, predominante entre la alta dirigencia, que no acierta a hacer pie para enfrentar al huracán Trump. Por otro lado, despunta en muchos sectores el audaz izquierdismo de los seguidores de Bernie Sanders, aún vivo entre las bases. Aquí algunos ejemplos.

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1.- Alexandria Ocasio-Cortez puede ser la congresista más joven de la historia. Tiene 28 años, y hace pocos meses ganó la interna Demócrata en Nueva York, con un presupuesto 10 veces menor que su rival, el histórico Joseph Crowley, uno de los representantes con más peso en la Cámara. Latina del Bronx, trabajó como moza y sus compañeras en muchos restaurantes fueron la base de su campaña. Promete un cambio “generacional, racial e ideológico”, ampliar el programa de salud pública a todos los ciudadanos y eliminar la agencia de expulsión de migrantes (ICE).

2.- Stacey Abrams quiere ser en Georgia la primera gobernadora afroamericana de EEUU. Abogada y escritora, desde 2011 fue líder de la bancada de su partido en la Cámara de ese Estado. Promete aumentar el presupuesto de educación pública tras casi diez años de ajuste, ampliar los seguros de salud y los servicios para atención de adicciones (la epidemia de opiáceos no para de crecer desde la invasión a Afganistán). Su campaña se basó en la movilización de afroamericanos y jóvenes, que habitualmente no participan de las elecciones.

3.- Andrew Gillum trata de convertirse en el primer gobernador afroamericano de Florida, estado que Estado permanece en manos republicanas desde hace 20 años. Desde 2014 es alcalde de Tallahassee, y es uno de los líderes más progresistas del partido. En 2016 hizo campaña junto a Hillary Clinton, pero este año su principal apoyo fue Bernie Sanders. “Nadie debe elegir entre ir al doctor o pagar el alquiler” fue una de sus muletillas de campaña, en defensa de la extensión del seguro público de salud.

4.- Lupe Valdez aspira a ser la primera gobernadora de Texas de origen latino. Es hija de migrantes mexicanos, trabajó en el campo cuando era niña, luego estudió administración y es master en criminología y justicia penal. Durante 30 años trabajó en el Departamento de Seguridad Nacional, dedicándose a casos de fraude y drogas, antes de ser electa “sheriff” de Dallas sin ocultar su elección abiertamente lesbiana. Sus críticos la acusan de escudarse en su sexualidad y en sus orígenes para eludir el debate político.

5.- Deborah Haaland se postula para ser la primera indígena en el Congreso de EEUU. Candidata por Nuevo México, de 57 años, pertenece a la tribu del Pueblo Laguna, una de las 566 reconocidas legalmente en el país. En 2008 ingresó en la política trabajando de voluntaria en la campaña presidencial de Barack Obama. Desde 2015 es presidenta del Partido Demócrata estadual, desde donde ayudó a que la legislatura de Nuevo México tuviera mayoría demócrata.

6.- Jared Polis, de 43 años, pretende ser el primer gobernador abiertamente gay en EEUU. Es político, empresario, filántropo y congresista por Colorado desde 2009. Cuando tenía 20 años, durante el boom de las puntocom creó una empresa que lo hizo millonario antes de graduarse en Princeton. Hoy se estima que tiene un patrimonio de u$s 400 millones. Es favorito en las encuestas.

7.- Ilhan Omar es desde hace dos años la primera legisladora somalí-estadounidense en el Congreso estadual de Minnesota, y ahora quiere serlo a nivel nacional. Tiene 33 años, y desde hace 21 vive con sus padres en EEUU, adonde llegaron huyendo de la guerra de Somalia. Favorita en las encuestas, promueve un sistema de salud universal, la abolición de la agencia de expulsión de migrantes (ICE), la gratuidad de la matrícula universitaria y el aumento del salario mínimo a 15 dólares por hora.

8.- Rashida Tlaib es hija de palestinos y en 2008 se convirtió en la primera legisladora musulmana de Michigan. Ahora quiere ser la primera musulmana en el Congreso. El escaño que disputa lo dejó libre en diciembre el demócrata John Conyers, que renunció al cargo que ocupó por más de 50 años por denuncias de acoso sexual. Esta mujer de 41 años es la mayor de 14 hermanos, nacida y criada en Detroit, y en las primarias derrotó al representante designado por la dirección partidaria.

9.- Christine Hallquist se propone ser la primera gobernadora transgénero en Vermont. Durante diez años dirigió una empresa eléctrica, y ya hizo historia como la primera trans postulada por uno de los dos grandes partidos. A su contrincante, el gobernador republicano Phil Scott, que lidera las encuestas, lo acusa de ser pro-Trump en un Estado donde el índice de aprobación de Trump no llega al 26%. Hallquist tiene 62 años, y creció en Nueva York, donde fue educada en un colegio de monjas.

10.- Ayanna Pressley quiere ser la primera afroamericana de Massachusetts en el Congreso nacional. Nativa de Chicago, de 44 años, es la candidata del ala progresista del Partido Demócrata. Dio la sorpresa en las primarias al desbancar a Michael Capuano, que durante 20 años fue el representante del <estado en Washington. Congreso. Víctima de abuso sexual cuando era niña y nuevamente a los 19 años, siempre militó en organizaciones feministas.

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