Gallardo, una pesadilla para Boca
Napoleón cambió la historia de los clásicos. Por eso en River lo aman como a nadie, hoy es más ídolo que Ramón, Enzo, Ortega y el Beto. Para mí roba, por escándalo, como el preferido del hincha millonario.

El muñeco ha sabido transmitir cómo jugar este tipo de partidos. Lamentablemente para Boca, ni Arruabarrena ni Guillermo (aun habiendo mamado de adentro la etapa de Bianchi, pudieron), ojo también acierta Gallardo los planteos, porque además de tener actitud, hay que jugar bien.
River jugó un muy buen primer tiempo en la bombonera, con un Pity Martínez brillante hasta que se lesionó. Aguantó el temporal los primeros quince del segundo tiempo, el único buen momento de Boca en el partido, y Nacho Scocco lo definió coló en Mendoza. Sudamericana 2014, Libertadores 2015, Superfinal 2018, los últimos dos clásicos jugados en la cancha de Boca, ya es demasiado. No es casualidad. River se potencia en estos partidos, Boca se achica. River muestra mística, Boca no. River va convencido, Boca duda. River dice presente, Boca parece ausente.
El muñeco acierta, el mellizo falla. A esta altura del partido no creo que Boca tenga muchas ganas de enfrentar a River en la copa Argentina o en la Libertadores, simplemente porque tiene todo para volver a perder.

Cada golpe que recibe el Boca de Guillermo parece de nocaut, acusó el impacto del gol del Pity y se murió con el 0-2 de Scocco. Esto es lo más grave de todo, Boca se entregó de local faltando mas de 20 minutos. River tiene un gran equipo. Boca todavía no lo encontró, llega la recta final de un 2018 apasionante y la realidad de este clásico muestra a un River fortalecido y a un Boca debilitado.
La historia se vuelve a repetir, en los partidos cruciales, Barros Schelotto no encuentra las respuestas, mientras que Gallardo parece tenerlas todas. Napoleón revirtió la paternidad moderna en los clásicos y por eso es amado coma nadie en Nuñez. Además, se convirtió en una pesadilla para Boca.










