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4 DE SEPTIEMBRE: DÍA DEL INMIGRANTE

La historia del hotel estatal construido para inmigrantes

El Día del Inmigrante se fijó por decreto del presidente Juan Perón en 1949. Sin embargo la fecha se retrotrae a una disposición de 1812.

En 1876 la Ley Avellaneda reguló el ingreso de europeos expulsados de sus países por conflictos bélicos, persecuciones, enfermedades, plagas en cultivos, entre otras razones. Uno de los objetivos iniciales fue la población y colonización de grandes extensiones de tierra improductiva. Una inmigración masiva impuso organizar alojamiento, alimentación, atención sanitaria, registros y provisión de documentos. Eran inmigrantes quienes ingresaban en segunda y tercera categoría en los barcos. 

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Uno de los amplios espacios que dio albergue a los recién llegados en la primera mitad del siglo pasado.

HOTELES DE INMIGRANTES

De 1857 a 1920 se iniciaron construcciones para alojar grupos familiares numerosos u hombres solos. Los historiadores Jorge Ochoa de Eguileor y Eduardo Valdez en ¿Dónde durmieron nuestros abuelos? (1991) mencionan el Asilo de inmigrantes y agencias que operaban en el exterior. En 1878 y 1879 La Rotonda albergó a los recién llegados en un barracón circular frente al río, por avenida Ramos Mejía. Y en 1888 y 1890, las comisiones -rentadas u honorarias- daban lo mínimo en Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, entre otras provincias y territorios como Chaco y Misiones.

LUGARES PROVISORIOS

En 1874 comenzaron a funcionar los asilos provisorios, uno de ellos en la plaza del Retiro, luego en calle Cerrito, otro en Caballito y en San Fernando. Con el tiempo se tornaron inhabitables. Por lo que el gobierno inauguró el Hotel de Inmigrantes en 1911, hoy Museo de la Inmigración. El volumen de pasajeros en esos años que llegaba a Buenos Aires superaba el medio millón.

Con materiales de calidad la obra que funcionó hasta 1953 se inspiró en un modelo estadounidense que tenía comodidades impensables para los alojados: dormitorios amplios, grandes ventanales, comedores para 1000 personas con mesas de mármol de Carrara y donde se servían tres comidas. Sanitarios, salas de estar, patios y sectores para lavar ropa con agua caliente y fría. Un hospital con atención permanente, sala de documentación, registros y una biblioteca.

Los albergados recibieron documentación con fotografía y podían alojarse 15 días, tiempo que se extendía en los casos de difícil ubicación laboral o traslado al interior del país. Se difundió por medio de charlas el uso de maquinarias agrícolas, muchas de ellas desconocidas, las características del país y otros elementos indispensables que permitirían al inmigrante el conocimiento de la cultura argentina. Se dictaron cursos de idioma, charlas sobre geografía e historia, si bien el servicio primordial fue encontrar empleo en las distintas geografías del país.

El hotel tuvo más de 1000 empleados entre administrativos, celadores, de comedor y sanitario. Su construcción histórica permite a los argentinos recordar el aporte intercultural que nos caracteriza, el esfuerzo de las autoridades que durante distintas épocas brindó a los extranjeros su apoyo y cobijo a millones de personas desplazas de sus países por distintas causas.

El Día del Inmigrante es un homenaje a todas aquellas familias y hombres solos que buscaron en Argentina nuevos horizontes.

La autora integra la Junta de Estudios Históricos del Chaco.

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