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Era una niña, hija de neandertal y denisovano

Hallan primeros restos de un niño nacido de dos especies humanas distintas

Un minúsculo fragmento de hueso reveló que estas dos especies de la línea de los humanos, ahora extintas, se cruzaron.

   París, 22 (AFP) - Éranse una vez, hace 50.000 años, una neandertal y un denisovano que tuvieron una hija... “Es la primera vez que se identifica un descendiente directo de estos dos grupos”, dijo Viviane Slon, del Instituto Max Planck de antropología evolucionista de Leipzig, en Alemania, autora principal del estudio publicado este miércoles. 

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El pequeño fragmento de hueso de la hija de una neandertal y un denisovano se ha encontrado en la cueva de Denisova, en Rusia.

   Las líneas evolutivas de denisovanos y los neandertales se separaron hace 400.000-500.000 años, convirtiéndose en dos especies distintas del género Homo. Los neandertales desaparecieron hace alrededor 40.000 años. Se desconoce el motivo exacto. Los denisovanos también desaparecieron, pero no se sabe cuándo.

   Reiteradas pruebas de ADN demostraron que ambos grupos dejaron parte de su herencia al Homo Sapiens. Las poblaciones asiáticas y amerindias comparten menos del 1% de su ADN con los denisovanos, y los aborígenes de Australia o los papúes de Nueva Guinea hasta el 5%. Todos los humanos modernos, excepto los africanos, tienen en su genoma alrededor de un 2% de ADN legado por los neandertales, lo que demuestra que se pudieron haber producido cruces entre estas especies en el pasado.

Denny

   La existencia de la descendiente de estas dos especies fue revelada tras el hallazgo de un hueso de 1,5 cm, tan pequeño que los científicos no podían decir a primera vista si pertenecía a un homínido o a un animal. Descubierto en 2012 en una cueva de las montañas de Altai en Siberia, cerca de la frontera entre Rusia y Mongolia, “Denny”, como la llamaron los investigadores, pertenecía a una hembra de al menos 13 años que vivió hace 50.000 años.

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Viviane Slon, autora principal del estudio publicado este miércoles. (Infografía: revista Nature).

   La cueva donde murió “Denny” ya era famosa porque ahí se hallaron por primera vez restos fósiles del Hombre de Denisova, fragmentos de una falange auricular perteneciente a una niña de siete años, que demostraron la existencia de este primo del Homo sapiens. Al analizar a “Denny”, los genetistas lograron distinguir los cromosomas que la joven heredó de su padre y los que heredó de su madre, al punto de concluir sin duda: su madre era una neandertal y su padre un denisovano.

   Svante Pääbo, también investigador del Instituto Max Planck y coautor del estudio publicado en Nature, explicó que “Cuando se fueron de África, los neandertales se dispersaron por Europa y el oeste de Asia, mientras que los denisovanos se dirigieron al este de Asia”. “Posiblemente neandertales y denisovanos no se vieron muchas veces. Pero cuando ocurrió, todo apunta a que no tenían prejuicios los unos con los otros”, afirma Pääbo, científico que identificó por primera vez al Hombre de Denisova. “Seguramente se reproducían frecuentemente, mucho más de lo que  pensábamos. Si no, no habríamos tenido tanta suerte”, añade.

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