Claudia Piñeiro: “Cada vez más escritores piensan en cuál es su trabajo en la sociedad”
NORTE dialogó con la escritora sobre la importancia de fomentar la lectura, el rol de los escritores sobre hechos puntuales que ocurren en la sociedad y adelantó que en septiembre publicará su nuevo libro Quién no , una recopilación de cuentos que la llevó a romper con su cábala personal de publicar una obra cada dos años.
La 23º edición del Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura —un espacio literario no comercial del país y organizado por la Fundación Mempo Giardinelli—reunió a primeras figuras de la literatura nacional e internacional. Entre ellas, la escritora, dramaturga y guionista Claudia Piñeiro, que fue parte de la charla en la mesa de “Género Negro: Pasiones, crímenes y misterios por escrito”, junto a Marcelo Figueras (CABA), Sergio Aguirre (Córdoba) y Mario Delgado Aparaín (Montevideo, Uruguay).

Piñeiro se presentó antes en el Instituto de Educación Superior San Fernando Rey, donde dialogó con estudiantes secundarios, del nivel terciario de la carrera de Lengua y Literatura, docentes y bibliotecarios sobre aspectos vinculados con la lectura, el uso de la palabra y sus distintas obras literarias que forman parte de las bibliotecas escolares y en muchos casos son material de análisis en distintos niveles y en la carrera de periodismo.
— En tiempos de crisis. ¿Qué le parece la vigencia del Foro del Libro?
— Me parece un modelo extraordinario, la verdad que es para sacarse el sombrero por la tarea de Mempo Giardinelli y de toda la gente que trabaja en su fundación. Durante 23 años en los países pasan muchas cosas y ellos siempre han podido mantener este espacio con muchísima gente, con entusiasmo y con muchísimos escritores que vienen y con muchísimos que quieren venir, porque con los escritores que me encuentro te dicen que quieren que los inviten al foro del libro porque sabes que venís a hablar con gente que le interesa la lectura y la literatura. Es una energía muy particular, no lo veo en otros espacios. Y además esta cosa federal de que sea siempre en una provincia y que todos nos traslademos a esa provincia me parece muy interesante porque a veces parece que somos un país muy Buenos Aires céntrico, donde las cosas pasan allá y entonces que este foro, que es el más importante como modelo de fomento de la lectura del país se dé en el Chaco hace 23 años me parece muy impresionante.
— ¿Es una persona convencida de que a través de la lectura un país puede formar y tener personas preparadas para el futuro?
— No tengo dudas de que gran parte de los graves problemas que tenemos en el país es porque la gente no tiene la educación que merecería tener. No es un reproche a la gente que no lee o que no recibe esa educación sino al Estado que debería proveer eso para todos los ciudadanos. Un país donde la gente lee poco y se educa mal tiene menos posibilidades de pensar y cuando tenés una posibilidad de pensar viene uno que te dice como tenés que hacerlo y vos tomás ese eslogan y repetís.
—Explicó que para comenzar a escribir lo hace a través de una imagen. ¿También de situaciones de la vida que la marcaron o de alguna realidad?
— No, en realidad son imágenes que aparecen con estas características de los sueños, que no sabes por qué; muchas veces tienen que ver con la vida.
— ¿Sus novelas hablan de alguna manera de situaciones de su vida?
— No directamente pero siempre uno le presta cosas como en la novela Elena Sabe, la protagonista tiene Parkinson y mi mamá tuvo esa enfermedad, conozco ese cuerpo enfermo pero no es la historia de mi mamá ni mía la que transcurre en la novela. En todos los casos, por ejemplo, estoy en pareja con Ricardo Gil Lavedra que es radical y que cuando ve un discurso de Alfonsín en el 83 se le caen las lágrimas sobre cómo Alfonsín hacia uso de la palabra y su discurso político pero él no es ninguno de los personajes de la novela pero sí usé eso para otros personajes de la novela. Entonces es como que la vida personal te va prestando situaciones que se los vas poniendo a distintos personajes que no son esas personas pero que usan características, circunstancias, las formas de moverse, y de vestirse. Es gente real que me rodea muchas veces.
—Su último libro Las Maldiciones interpela y cuestiona la manera de hacer política. ¿Cree que a partir de leerlo algún dirigente de nuestro país pudo haber repensado su forma de hacer política?
— No, ninguno. Tengo más esperanza en que la novela opere sobre una persona, de que la ponga a reflexionar sobre cuál es el discurso político o por qué no se habla de determinada manera que sobre el político en sí mismo.
—En su discurso de apertura en la última Feria del Libro mencionó a los escritores como trabajadores de la palabra. ¿Cómo influye ese trabajo de llevar la palabra con las nuevas formas de informarse y de las nuevas tecnologías?
—Yo creo que el escritor tiene que hacerlo de la manera que le sale. Por ejemplo yo soy muy “usadora” de las nuevas tecnologías. Y entonces me resulta fácil comunicarme con lectores a través de Twitter, pero hay otros escritores que no. Entonces su oportunidad es una entrevista, una feria, un festival y por supuesto los libros, que siempre están. Pero me refería también como intervenís en hechos puntuales de la sociedad. Hoy las herramientas como Twitter, Facebook, te permiten una posibilidad inmediata de intervención pero no todos los escritores se sienten cómodos. Cada uno tendrá que buscar su modo si le interesa pero creo que hay cada vez más escritores pensando en cuál es el trabajo social que tenemos que hacer y permanentemente hay grupos como la Unión de Escritores que ante determinados temas intervienen para visibilizarlos.
— Es una de las referentes del colectivo de escritoras y escritores que se pusieron al hombro la lucha por la sanción de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, rechazada por el Senado. ¿Cómo fue la experiencia de haber sido parte de ese momento histórico de nuestro país?
— Es no haberme perdido esa oportunidad. Yo estaba en el lugar donde podía hablar y hay otra gente que quizás pensaba lo mismo y a lo mejor no era escuchada. Entonces me parecía que tenía la responsabilidad de hacerlo. Les mencioné a los estudiantes esa frase que dije en el debate en el Senado: “Nadie se arrepiente de ser valiente”. Esto me ha costado cosas, me ha costado gente que dice que no me va a leer nunca más, insultos, agresiones de todo tipo, una campaña en mi contra pero no me arrepiento porque pienso que es lo que había que hacer en ese momento y lo sigo pensando. ¿Cómo me voy a arrepentir de haber peleado por una ley, si siguen muriendo mujeres por abortos clandestinos? Y en algún momento tendremos la suerte de que se entienda que esto no es una cuestión religiosa, ni de fe, ni de creencias, ni de personas sino de salud pública. Hay que tomar este problema y solucionarlo.
Romperá la cábala con un libro de cuentos
Después de su última novela Las Maldiciones, los seguidores de la escritora argentina esperaban encontrarse el año que viene con una nueva obra literaria teniendo en cuenta que habitualmente dedica dos años a un proyecto y lanza sus libros al mercado en años impares. Sin embargo, Piñeiro sorprendió al anunciar ante los estudiantes que la espera será menor ya que en septiembre lanzará un libro de cuentos denominado Quién no, rompiendo así su cábala personal. “Me decidí a romper la cábala con un libro de cuentos. No creo que el año que viene esté con otra novela, con lo cual romperé doblemente la cábala así que vamos a ver cómo me va, y si era suerte o superstición”, señala.

Para conocer un poco sobre esta obra anticipa que se trata de historias que fue escribiendo a lo largo de los años. “No son cuentos que escribí nuevos para esta novela sino que los tenía escritos en antologías, en diarios nacionales, en diarios del exterior, etcétera”, aclara y añade “lo que encontré en estos cuentos es justamente que hay un común denominador: son personajes que están en un límite, en una situación de abismo, en la cual uno dice ‘yo no hubiera hecho lo que hizo él’ pero también se puede comprender que lo haya hecho. Esas situaciones que están en el borde de la normalidad, pero ¿quién no podría pasar por eso?”.
En Quién no los lectores podrán encontrarse con un cuento policial, de terror, y de otros donde la autora plantea “¿quién no podría estar en los zapatos de esos personajes?”
Cinco libros infaltables para iniciarse
Para el lector poco habitué o al que esté interesado en invertir su tiempo en libros, Piñeiro recomienda cinco obras literarias de distintos autores del país y del exterior. Estos mismos aconsejó a los estudiantes con lo que compartió la charla en el San Fernando Rey.
* La Uruguaya de Pedro Mairal. “Es un libro para adolescentes y gente que está en los 20 años, muy atrapante, es una historia hermosa de amor, de desencuentro y además el autor escribe extraordinariamente”, describe.
* República Luminosa, del español, Andrés Barba. “Es una novela que transcurre en un supuesto país que podría ser una zona como Misiones o Formosa, con unos niños que aparecen en una ciudad y que hacen cosas medias tremendas y es la mirada extraña sobre la niñez, una niñez que puede cometer los peores crímenes”, destaca.
* Tres Veces Luz, de Juan Mattio. “La historia transcurre en un puerto de Rosario en un barco donde llegan unos polizontes, es una novela preciosa”, resume.
* El río de Débora Mundani, una autora argentina joven. “La historia ocurre en el rio Paraná, es un hombre que tiene que ir a llevar al cadáver de su madre rio arriba para enterrarla en el pueblo en que nació y se encuentra con las arroceras y con la época de cuando acá se instalaban los bosques y explotaba cadáveres en el rio”, indica.
* Distancia de rescatede Samanta Schweblin. “Tiene algunos años pero es un libro muy atrapante y que para alguien que se inicia en la lectura lo va llevar después a otros textos”, culmina.










