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Cosecha de tomates

Italia: jornaleros africanos protestan por malas condiciones laborales

   Foggia, 9 (AFP) - Cientos de trabajadores africanos, de quienes depende la recolección de tomates en los campos del sur, fueron a la huelga para reclamar “trato digno”, tras la muerte de dieciséis de ellos en dos accidentes de tránsito. “No somos esclavos, no a la explotación”, gritaban los cientos manifestantes, que marcharon desde los campos hasta la sede de la Policía de Foggia, en Apulia.

 Otra marcha más grande se les unió al final de la jornada. Los 16 migrantes murieron en sendos choques de dos camiones repletos de trabajadores agrícolas extranjeros. La situación de los migrantes jornaleros en el campo fue denunciada por organizaciones humanitarias, ya que los empresarios agrícolas se aprovechan de su condición para superexplotarlos, los transportan en medios poco seguros, y les pagan salarios muy bajos. 

 “Trabajo 8 a 10 horas por día por unos 30 euros, con sólo 30 minutos de descanso. Además tengo que pagar 5 euros para el transporte”, se lamentó un inmigrante de Malí, de 22 años. Muchos de ellos, inclusive con papeles, se ven obligados a vivir en campamentos sin servicios elementales y dependen de intermediarios para obtener trabajo y llegar a los campos.

  “Nos tratan muy mal, no somos nada para los italianos”, se lamenta Barri Alfa, de Costa de Marfil, quien llegó a la península hace 15 años. Otro joven africano, Yvan Sagnet, desde hace años militante del sindicato de trabajadores extranjeros, cuenta de casos extremos, en los que se trabaja 14 horas consecutivas y les sustraen 10 euros para el intermediario, casi 4 para el almuerzo y hasta tienen que pagar la botella de agua que beben.

Sin dónde dormir ni comer

  El sábado y el lunes, dos choques entre camiones con tomates y furgonetas, que transportaban un grupo de trabajadores agrícolas extranjeros al final de un día de trabajo, dejaron un saldo de 16 muertos y cuatro heridos graves. “Se trata de mafias. Los llamados “nuevos esclavos” suelen trabajar para las “agromafias”, que no respetan los derechos laborales y esclavizan a los jornaleros, con las autoridades haciendo la vista gorda.

  La víspera, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, visitó Foggia, donde prometió reforzar los controles. “Debemos crear los mecanismos para que los empresarios agrícolas sean estimulados a renunciar a una parte de las ganancias para invertir en condiciones laborales dignas”, se comprometió el jefe de gobierno. 

  El llamado “Caporalato” tiene capataces que conducen a cuadrillas de jornaleros, casi siempre inmigrantes, a los que alojan en barracas metálicas en medio del campo, sin agua corriente ni servicios. Italia es una potencia agrícola en Europa que dedica el 43% de su tierra a la agricultura, y el grueso de las cosechas las levantan los trabajadores inmigrantes. “¿Sabes cuánto cuestan los tomates italianos? La sangre de los africanos”, se lamentó Kogyate Diakine, de 41 años, quien llegó hace 12 años a la península.

  “Sin los inmigrantes no podemos facturar. Sin los inmigrantes no se cosecha”, advirtió el presidente de la región de Apulia, Michele Emiliano, al proponer a empresarios, autoridades e intermediarios un pacto que garantice condiciones de trabajo dignas para los cerca de 10.000 jornaleros extranjeros que  actualmente no tienen techo bajo el cual dormir ni mesa para comer cuando llega la temporada del tomate.