Camara en el auto, ¿es legal y conviene?
El fraude al seguro y la carga de trabajo de las autoridades puede solucionarse si se legisla con inteligencia.
Si el lector tiene la mala fortuna de tener un accidente con una moto sin luces, con el conductor sin casco y a contramano sepa que en una eventual instancia judicial se enterará que las lamparitas se queman por el golpe, que el caso sí estaba colocado pero se desprendió por la violencia del golpe y que no iba a contramano, solo trató de esquivar su automóvil porque usted –desaprensivo- ingresó a la bocacalle sin mirar.

En ese momento extrañará no tener una “camarita” que haya filmado lo ocurrido para dar por terminado cualquier reclamo. El principal impulsor de esta práctica de llevar una cámara filmando todo el tiempo desde el tablero del auto es Rusia. Allí es obligatorio el uso de estas ‘dashcams’, una medida impuesta por las autoridades para evitar la corrupción policial y fraude a las compañías de seguro.
En Argentina existe un hueco legal sobre estas cámaras porque llevarlas encendidas puede ser cuestionado como una invasión a la intimidad de los peatones, o conductores que queden registrados. De todas maneras cada vez son más comunes en los motociclistas que muchas veces son víctimas de la ira de los automovilistas que les tiran el auto encima. En Rusia el uso de las cámaras ha logrado reducir las malas prácticas y alivió el trabajo de las autoridades, lógicamente por lo que supone la aportación de estas pruebas.

Pero hay una cuestión vital: si las imágenes han sido captadas de forma legal. Es importante porque en caso contrario no pueden ser utilizadas en un juicio. Aquí es donde aparecen las dudas, pues la ley no es clara acerca de estas ‘dashcams’. En nuestro país tenemos una Ley de Protección de Datos que da lugar a interpretar que no es legal al estar grabando es espacios públicos y difundiendo datos de carácter personal como las patentes de los vehículos.
Un vacío legal
Pero por otro lado la Ley 24449 no regula ni sanciona el uso de cámaras en los vehículos. En Europa se argumenta que si se graba de forma continuada (incluso con el coche parado), podría considerarse videovigilancia y es totalmente ilegal.
En cambio sí solo es activada puntualmente podría considerarse grabación privada, como es el caso de las GoPro y otras cámaras portátiles.
En este ‘vacío legal’ se están asentando algunas marcas de coches. El nuevo Citroën C3 incluye en su equipamiento la ConnectedCAM, una cámara bajo el retrovisor que puede hacer fotos y vídeos cuando decida el usuario.

Aunque su uso es principalmente lúdico, en caso de accidente se activa de forma automática. Algo parecido pretende Nissan con la JukeCam, una cámara de 360º de lo más curiosa.
Debido a su uso incipiente, seguro que en los próximos años veremos la regulación de las cámaras en los coches de alguna forma a nivel legal. En otros países europeos lo tienen más claro. En Austria están prohibidas y su uso conlleva multas elevadas. En Suiza se desaconseja su uso.
En Alemania es muy difícil que sus imágenes se tomen como pruebas legales. En Luxemburgo su uso en la vía pública está prohibido.
En Argentina seguiremos lidiando con motos a contramano y sin luces y pensando en colocar una cámara hasta que alguien tome cartas en el asunto, después de todo, hay vidas en juego.










