¿De qué independencia hablamos?
María está preocupada. Tiene cuatro chicos, tres de ellos en edad escolar. Escuchó en la radio que puede haber problemas con los comedores. No le interesa que Argentina ni Brasil ni Colombia ni Uruguay hayan sido eliminados del mundial de fútbol. Ella está preocupada por sus niños.
‘Hay docentes que pagan de sus bolsillos para que los alumnos coman algo‘, confesó la directora de una escuela de Sáenz Peña. Desde el 2016 hasta finales del mes pasado, la Fiduciaria del Norte era el organismo encargado de proveer las mercaderías destinadas al refrigerio para las escuelas.

A partir de la nueva metodología, el Ministerio de Desarrollo Social será el responsable de los refrigerios que miles de alumnos del Chaco consumen diariamente en las escuelas. Y por el cual -duele decirlo- muchos de ellos van a la escuela por esa razón. Solo basta recorrer nomás un poco las escuelas.
Ayer, el director de una escuela nos pidió si podemos hacerle contactos para que alguna empresa pudiera donarles leche en polvo o hacer el compromiso de enviar mercaderías no perecederas.
Seguramente, razones técnicas y económicas habrá para que esa medida se haya adoptado -cuestión que no es centro de esta columna- sino la fragilidad de una franja importantísima de la población que va a ser la que en poco tiempo más gobierne y forme parte de la nueva generación de chaqueños.
INDEPENDENCIA
¿De qué independencia podemos hablar en estas condiciones? ¿Cómo hacerle entender a un chico de edad escolar que la libertad e independencia que han logrado nuestros patriotas hoy nos limita a una cuestión del día a día?
¿Cómo explicar que la pobreza es la consecuencia de un paquete de errores que vienen cometiendo nuestros gobernantes desde épocas remotas de nuestra Argentina? ¿Cómo ser independiente para estudiar y lograr empleo de calidad?
¿Hasta cuándo ocultar nuestra realidad cuando se advierte que a la clase política no le hace mella esta verdad, no la ficción de la foto y de la algarabía inexistente?
ALIMENTOS QUE SE VAN
Suena insistente, pero es necesario advertir acerca del Chaco productivo, y señalamos como ejemplo que en esta campaña sembró 655.000 hectáreas de soja; 121.000 hectáreas de algodón; 193.000 hectáreas de maíz; 86.000 hectáreas de sorgo; 100.000 de trigo y más de 5.300 hectáreas de cucurbitáceas. Se estima en girasol una superficie 650.000 hectáreas, pero en el Chaco no se fabrica ni un litro de aceite y por lo tanto todas las miles de toneladas que se cosecharán se irán a otras provincias que sí han desarrollado una cadena de valor.
En soja estamos hablando de una cosecha de 1.170.000 toneladas y en maíz, más de 965.000 toneladas. No tenemos una sola fábrica de aceite instalada en la provincia. Todo se va en bruto.
EL MUNDO DEL REVÉS
‘Es indigno, vergonzoso, miserable, ver tanta necesidad que pasan los niños. La principal riqueza de un país es su capital humano. Cuando el capital humano está dañado, el país no tiene futuro‘, decía el doctor Albino, fundador de Conin, en una de sus magistrales exposiciones sobre la desnutrición infantil.
El médico añade un comentario tan actual que vale la pena mencionarlo: ante la pobreza, tomamos dos caminos: uno, buscamos al culpable, que es lo que una parte de la sociedad argentina hace; pero hay otro camino, el de aceptar la cuota de responsabilidad social que tenemos para dar una mano ante esta situación.
DAR LA ESPALDA
Por eso, sueno irónico que tengamos tanta producción, con un buen avance, aunque con determinadas dificultades, de la ganadería. Algo hacemos mal.
Y lo que es peor, da la sensación de que hay una clase política que resuelve mirar para otro lado, como dando la espalda a esta triste realidad.
El viernes, un intendente del interior confesaba que ‘ya no estamos alcanzando a pagar los sueldos con la coparticipación solamente, y hay proveedores a los que les debemos desde hace 90 días‘.
Con los vaivenes de la economía, hay quienes sostienen que los hipermercados primero se convirtieron en supermercados, y ahora estos en almacenes.
¿Acaso no es necesario parar la pelota y admitir, como debería hacer nuestra fracasada selección nacional de fútbol, que de mejores no tenemos nada y que si no nos replanteamos el trabajo en equipo ni clasificaremos para el próximo mundial?










