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La minicumbre sólo acordó blindar las fronteras

Nuevo fracaso en consensuar políticas de migración en Europa

La reunión de líderes europeos sobre migración terminó este domingo sin solución concreta sobre la divisiva cuestión de la recepción de migrantes

   Bruselas, 24 (AFP) - Más allá de un abanico de medidas para blindar las fronteras exteriores de la Unión Europea (UE), esta minicumbre con 16 líderes europeos en Bruselas se produjo en un momento de tensión entre diferentes socios y con un buque con migrantes socorridos a bordo, el “Lifeline”, esperando en altamar una solución después de que Italia y Malta le cerraran sus puertos. 

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La Comisión Europea: el presidente Jean-Claude Juncker posa junto a líderes de la UE durante la minicumbre de Bruselas.

   “Hubo mucha buena voluntad hoy y también algunas diferencias, pero todavía queda terreno en común”, dijo la canciller alemana, Angela Merkel, desgranando algunos de los consensos europeos. Reducir migración irregular, proteger fronteras europeas, mayor cooperación con los países de origen y tránsito de los migrantes... La UE empieza a definir cómo frenar la llegada, pero sigue sin solución para aquellos que ya llegaron. Y esta cuestión, la acogida de migrantes y refugiados, es el principal escollo entre miembros de la UE, que querían plasmar en su próxima cumbre el 28 y el 29 de junio su hoja de ruta para reformar la política común de asilo. Esto aparece ahora imposible.

Italia tiene un plan

   Las reglas europeas de asilo, conocidas como Reglamento de Dublín y cuya reforma llevan intentando sin éxito los 28 desde hace dos años, establecen que el primer país que pisa un migrante a su llegada a la UE es el encargado de gestionar su solicitud de protección internacional. Los países de la UE se habían comprometido a acoger en cuotas a los refugiados llegados entre el más de un millón de migrantes que arribaron a las costas de Italia y Grecia.

   Pero pese a la llamada “solidaridad europea”, los países mediterráneos siguieron haciéndose cargo en su mayoría de los migrantes llegados a sus costas, por lo que el nuevo gobierno italiano, coalición de ultraderechistas y euroescépticos, llegó a Bruselas con su plan. Para lograr “una política de gestión de flujos migratorios eficaz”, Roma aboga por extender la responsabilidad de la acogida a los 28 y sanciones para los países que no acojan refugiados.

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Precaria embarcación semihundida en el Mediterráneo. Las trabas interpuestas por Italia y Malta frustran el rescate de cientos de personas.

   “Quien desembarca en Italia, desembarca en Europa”, reza su plan de 10 puntos. Estas propuestas anuncian choques inmediatos con el grupo de Visegrad (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), que no  participaron en la reunión. Los dos primeros se negaron a acoger a refugiados en la excepcional crisis migratoria de 2016. El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, se dijo “satisfecho” por la reunión, al imprimir “la dirección justa en el debate en curso”. Su ministro del Interior, Matteo Salvini, opinó que “¡Tras años de silencio, Italia recupera una fuerte voz en Europa!”.

Salvar Schengen

   Ante la falta de consenso en este punto, los mandatarios de Francia, Emmanuel Macron, y Alemania defendieron su voluntad en avanzar si fuera necesario entre varios países de la UE, si no se puede con los 28, “en el interés común”, según Merkel. Los líderes de las dos primeras economías de la UE resaltaron en concreto la necesidad de encontrar una solución a los  “movimientos secundarios”, es decir, el desplazamiento de solicitantes de asilo entre los diferentes países de la UE.

   Este fenómeno puso en un brete a Merkel, que enfrenta un ultimátum de sus socios de gobierno en Alemania. Su ministro de Interior amenazó con impedir unilateralmente la entrada de solicitantes de asilo desde otros países de la UE si no se halla una solución. El objetivo inicial de la reunión en Bruselas era “ayudar a Merkel”, mostrando a sus socios que la UE ponía fin a los “movimientos secundarios” de migrantes, había indicado una fuente  diplomática antes de la minicumbre.

   Sin embargo, más allá de hacer peligrar el gobierno alemán, para algunos líderes como el primer ministro belga, Charles Michel, lo que está en realidad en juego en el espacio de libre circulación europeo Schengen. Los mandatarios se verán de nuevo el próximo jueves y viernes para una cumbre de los 28. “Seguiremos trabajando para resolver estas cuestiones en los próximos días de cara al Consejo Europeo”, explicó Merkel. “Y, por supuesto, después”, agregó.

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