Para maravillarse con las estrellas no hace falta verlas
En su primera visita a Resistencia el divulgador científico Sebastián Musso dio tres charlas. La más inclusiva fue en el Centro de No Videntes del Chaco (Cenovi).
Fotos de Marcelo Cáceres y Astronor
¿Cómo es la superficie de la Luna?, ¿qué tamaño tiene la Tierra comparado con el Sol?, ¿cuánto tiempo nos llevaría viajar hasta la estrella más cercana? Éstas y otras preguntas respondió el visitante en el salón de Monteagudo 1251. Las chicas y los chicos del Cenovi escuchaban con atención y de a poco fueron entrando en confianza. “¡Bue! ¡Qué lejos!”, soltó una de las más jovencitas cuando advirtió que la distancia a la Luna equivale a unas 14 veces el diámetro de nuestro planeta. “¿Viste? Muchos creen que está ahí nomás”, agregó el profe.

Sebastián Musso ideó el primer planetario acústico del país y es uno de los Astrónomos sin Fronteras (aficionados y estudiosos) que propician otras formas de comprender el universo.
A los 50 y pico el curriculum del periodista es una sucesión de acciones pioneras en otro campo: organizó tres congresos internacionales en astronomía, desarrolló una adaptación escénica para enseñar ciencia y es parte de una red de 400 expertos en 40 países (Universe Awareness, Unawe), con respaldo de Unesco y la Unión Astronómica Internacional.
El origen
La divulgación, como una ocupación de tiempo completo, comenzó en 1999 cuando conoció a unos adolescentes de su ciudad que se propusieron escalar el volcán Lanin. Él era columnista en un programa de radio y el conductor le propuso acompañar y contar las vivencias de los chicos, todos con discapacidad visual y sin experiencia en andinismo. Ya en plena aventura, le hicieron muchas preguntas que lo movilizaron; por ejemplo responder a alguien que no ve cómo es una estrella. De Hiparco de Nicea tomó la idea de clasificarlas y traducir la magnitud lumínica en intensidades sonoras. “Así las estrellas se podían escuchar”, simplifica.

De ahí en adelante las mismas inquietudes lo llevaron a organizar nuevas herramientas. En el camino conoció a Carlos Mattos, también con discapacidad visual, con quien cultivó una profunda amistad. “Él testeó cada desarrollo; algunas ideas prosperaron y a otras me las destrozó”, confesó en medio de la risa cómplice del auditorio.
“Hoy enseño astronomía a niños chiquitos con títeres; a adolescentes, con música; y a adultos o personas con discapacidad visual, con otros recursos como las maquetas”, explicó a CHAQUEÑA una vez terminado el taller.
Al cabo de unos años, buscando otras experiencias similares en el mundo, se sorprendió porque no solo existían varias formas de ‘mostrar el cielo a personas ciegas o con baja visión’, sino también porque otros desarrollaban algunas suyas. Hoy se integró con algunos de ellos y esa colaboración le permite intercambiar descubrimientos y soluciones tecnológicas.
Una vida
Su afición empezó en la infancia. A los 8 se deslumbró con unas ilustraciones que vio en una enciclopedia. “Como faltaba poco para Navidad, le pregunté a mi viejo si Papá Noel traía libros de Astronomía. El primero llegó esa vez, un segundo en Reyes y a los 12 ya estaba dando mi primera charla. El año que viene cumpliré 40 años aburriendo gente”, bromea.

Los ocho libros que editó están dedicados a la divulgación. Además colabora en otros artículos y se reparte para responder a una demanda que recibe de varios puntos del país. El Principito adaptado a la astronomía es otra excusa para seguir hablando de los astros, el espacio, la Tierra. Esta semana el personal del Cenovi le regaló una versión de su obra traducida al Braille y la presidenta de la institución, Ana Sotelo celebró la visita como un obsequio impensado.
Para Musso el conocimiento y el ejercicio intelectual que propone en cada charla no cambian según el público. “Son los mismos para todos”, dice.
Un rato antes había dejado a todos callados al afirmar que en los próximos dos años se producirán dos eclipses de sol perceptibles en el sur del país e invitó a prepararse para contemplar otro paisaje. “Durante el tiempo que la Luna oculte al sol, un cono de sombra permitirá percibir en la piel un leve descenso de la temperatura, de unos cuatro grados. Es una sensación única. Mientras tanto es común escuchar el graznido de aves y otros sonidos de animales desorientados”, describió.

Los meteoritos
En Gancedo reconoce que el centro de interpretación en Campo del Cielo fue una experiencia impensada. “La mayoría de los argentinos estamos ciegos por no conocer algo tan importante; y como algunos no podrán venir por la distancia, por el tiempo de viaje o por limitaciones de dinero queremos armar unos kits para que los meteoritos de Campo del Cielo se conozca en el país”, adelantó.

Así como usa réplicas de la Luna, la Tierra y otros cuerpos celestes, Musso planea reproducir una de Gancedo, el segundo meteorito más grande del mundo, así como El Chaco, y otros más. “Las llevaría prioritariamente a estudiantes de escuelas especiales, y también a otras personas que no se imaginan cómo son”, apunta.
Otros proyectos
En el museo paleontológico “Egidio Feruglio” de Trelew (Chubut) Musso emprende la inclusión de una mejora. En “la casa del dinosaurio más grande del mundo” buscan adaptar recorridos alternativos al visual, otras formas más accesibles y universales.
Mientras que en el Planetario de Rosario participa en un proyecto para armar una función de astronomía para ciegos. Las expectativas apuntan a ofrecerla a fin de año o principios de 2019.
Otra propuesta similar le llegó desde Salta y a todas las invitaciones asegura que las recibe con agrado. “Por suerte algunos se empezaron a preocupar -y a ocupar- por hacer que los productos culturales sean más accesibles para todos”, señala.


En Resistencia y Corrientes
Los integrantes de la Asociación de Astronomía de Resistencia (Astronor) se dedican a difundir la ciencia con participación de aficionados locales.
El número de seguidores fue creciendo con cada charla, taller y encuentro en los seis años que acaban de cumplir en abril.
“Creemos que todas las personas deben tener acceso y aunque ya conocíamos el trabajo de Sebastián Musso, una organización de Misiones nos ayudó a contactarlo”, presenta Teresita Rivera. Hace dos años preside la asociación que pese a no tener una sede con espacio suficiente para muestras o charlas, las organiza en otras instituciones de Resistencia y Corrientes. En Facebook el contacto es: AstronoR, y el correo electrónico:
Fenómeno único
En su plan original, Musso tenía previsto viajar a Paraguay e incluyó un desvío solamente para conocer los meteoritos de Campo del Cielo.
“Para él era algo muy importante, aunque con vergüenza muchos chaqueños no los conocemos ni les damos el valor que tienen”, comentó más en confianza Teresita.
El marplatense solía hablar de ellos en sus charlas, pero nunca había estado tan cerca de uno como los de la frontera chaqueño santiagueña. Y no solo por las dimensiones, sino también por el contexto en que se encontraron.
Su visita fue la excusa perfecta para generar un intercambio local, que terminó multiplicándose. Así compartió su experiencia con otras personas que, sin ser aficionadas a la observación de los planetas y fuera de un ámbito de estudio, podrían interesarse.
Ciudad preciosa
En la primera visita que con su esposa Natalia hicieron a la capital chaqueña se sorprendieron por no haberla tenido en cuenta entre los lugares para visitar.
“Para los argentinos el turismo se limita a lugares muy puntuales: las cataratas, las sierras, la cordillera, el mar. Y acá con esculturas literalmente en cada esquina y con una vegetación muy frondosa, nos vamos con la experiencia de haber conocido una ciudad preciosa”, expresó.
Después de Asunción, el camino de regreso a La Feliz, incluye escalas en Misiones y Corrientes.










