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Nicaragua, una crisis ignorada en la cita más importante de la OEA

Hay al menos un centenar de muertos desde que comenzaron las protestas contra Ortega a mediados de abril. La crisis podría convertirse en un conflicto civil de magnitud similar al de los años ’80.

   Washington, 3 jun (dpa) - Un centenar de personas ha muerto en Nicaragua desde que comenzaron las protestas contra Daniel Ortega a mediados de abril, en una crisis que podría convertirse en un conflicto civil de magnitudes similares al de los años ’80. 

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En Masaya, los barrios periféricos se organizaron para resistir el avance de la infantería antidisturbios enviada por el gobierno. No obstante, hubo al menos 16 manifestantes muertos. Son más de un centenar desde el inicio de las protestas, el 18 de abril.

   Amnistía Internacional acusa al mandatario de ejercer “represión letal” sobre los manifestantes. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que tras su reciente visita dijo que lo que vio es bastante más grave de lo que creía, acaba de alertar sobre una “nueva etapa de represión”. Y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió hace pocos días a Ortega que autorice la entrada del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

   Sin embargo, la crisis en el país centroamericano no fue incluida en la Asamblea General que la Organización de Estados Americanos (OEA) celebrará este lunes y martes en Washington. En su cita anual más importante, los cancilleres se focalizarán en Venezuela, que desde hace dos años centra la atención y de la que ha hecho su eje el secretario general, Luis Almagro.

   La OEA no celebró hasta ahora un solo consejo sobre la crisis nicaragüense, y ni Almagro ni ningún país miembro propuso llevarla a la Asamblea General. “Almagro ha priorizado Venezuela hasta tal punto, que las graves violaciones de los derechos humanos en otros lugares tienen menos o ninguna atención”, dice Geoff Ramsey, subdirector para de WOLA, organización que promueve los derechos humanos en América.

   Michael Shifter, presidente del “think tank” Diálogo Interamericano, apunta otros factores. “La crisis venezolana tiene una dimensión regional que no tiene la nicaragüense, y Almagro una confrontación personal con Maduro que no tiene con Ortega”, señala. Advierte que dejar la situación en Nicaragua fuera de la agenda tendrá “un impacto negativo” en la OEA. “Su misión es ayudar a resolver conflictos políticos y proteger la democracia”.

   La ola de protestas que arrancó a mediados de abril con la aprobación por decreto de Ortega de un recorte en el sistema de la seguridad social no surgió de la nada. El malestar viene de antes. La oposición denunció fraude en las municipales de 2008 y en las presidenciales de 2011. Y en 2016, mientras el mundo miraba a EEUU por los comicios en los que dos días después se enfrentarían Trump y Clinton, Ortega fue reelegido con 72,5% de los votos.

   De la cita fueron excluidos algunos opositores, en los comicios no hubo observadores independientes, y fueron cuestionados por la oposición y el gobierno de Obama. Los ánimos están caldeados con Almagro, por lo que sus críticos consideran una actitud pasiva y hasta de apoyo a Ortega.

   Un grupo de nicaragüenses le increpó el miércoles ante la sede de la OEA y de cara a la Asamblea General se ha convocado una protesta. En la web de Avaaz, ong que promueve el activismo ciudadano, se abrió una petición para su destitución. “Es enigmático el doble rasero de Almagro con respecto a Nicaragua, donde el desmantelamiento de la democracia fue casi una copia al carbón de lo ocurrido en Venezuela”, expresa Juan Hidalgo, del Instituto Cato.

   Almagro dice sin embargo que Nicaragua no es Venezuela, que en el país centroamericano hay negociación, que la OEA trabaja con el Gobierno en una reforma del sistema electoral. El viernes, su secretaría general anunció que acordó con el Gobierno nicaragüense un calendario para la reforma electoral. “No tenemos ninguna posibilidad de elecciones libres en Cuba ni de elecciones libres en Venezuela. Sí tenemos que lograrlo en Nicaragua”, dijo, y volvió a sugerir que un sector persigue el derrocamiento de Ortega.

   “Quieren que instalemos otro gobierno en el poder. No cuenten con la OEA para avalar ninguna chanchada de esas”. Almagro insiste en la salida electoral en Nicaragua, pero rechaza los comicios inmediatos que pide la oposición porque, dice, antes debe concluir la reforma del proceso electoral en la que la OEA trabaja desde hace meses con Ortega.

   El horizonte es 2021. “Creo que puede haber razón para una táctica diferente”, apunta Ramsey, de WOLA. “El Gobierno nicaragüense, por ejemplo, ha dicho que permitirá que la OEA envíe expertos internacionales independientes al país para investigar el asesinato de manifestantes. El Gobierno de Venezuela nunca haría eso”. Michael Shifter, no obstante, considera que no es suficiente. “Los países miembro y el secretario general deben estar implicados, especialmente cuando la tensión está subiendo y la violencia escalando en Nicaragua”, asegura. 

EEUU hará votar en la OEA el rechazo a la reelección de Maduro

   Washington, 3 (AFP) – El gobierno estadounidense logró apoyo para hacer que la OEA emita una resolución que desconozca la reelección de Nicolás Maduro en Venezuela y abone el camino para suspender al país del organismo regional, dijo el embajador estadounidense ante la Organización de Estados Americanos, Carlos Trujillo. “Tenemos los 24 votos para aprobar el temario y los 18 para apoyar y pasar la resolución” en la Asamblea de la OEA que empieza este lunes, dijo el diplomático. Trujillo declinó informar qué países lo apoyan, pero señaló que se prevé presentar una resolución sobre Venezuela este mismo lunes. “Va a hablar de temas humanitarios, de que nadie reconoce las elecciones como legítimas, y sobre el tema de la suspensión”, dijo. “Pasar la resolución es el primer paso para llegar a pasar la suspensión”, añadió Trujillo.

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