Nuevo récord de cheques rechazados
Cada día es mayor el número de pequeñas y medianas empresas de todo el país que suman dificultades para cumplir con sus compromisos a raíz del achicamiento del mercado interno, la drástica caída en las ventas y la dura política monetaria que impulsa el Banco Central con altas tasas de interés que desaceleran la economía y ahogan a los sectores productivos.
Un indicador de la seriedad del problema que enfrenta la economía argentina es el que revela que la cantidad de cheques rechazados aumentó este año un 50 por ciento con respecto a 2017. Como se sabe, las más afectadas por esta situación son las pequeñas y medianas empresas, que son las que más usan el cheque como medio de pago a plazo, y no es un secreto para nadie que este dramático escenario se traduce en una afectación en la cadena de pagos. Para colmo, esta semana el Banco Central de la República Argentina adelantó que, al menos en lo inmediato, no se adoptarán medidas para bajar el costo del dinero. Debe señalarse, además, que el fenómeno del aumento del número de cheques rechazados también se observa por estos días en la provincia del Chaco que, de esta manera, se suma al preocupante escenario nacional que revela que en los primeros cuatro meses, los cheques no pagados sumaron 21.000 millones de pesos, contra los 14.000 millones de pesos correspondientes a igual período del año 2017.
Todo indica que habrá un aumento de la morosidad, un fenómeno que al que lamentablemente no escaparán las pymes que, vale recordar, desempeñan un papel fundamental en el entramado productivo nacional, ya que generan cerca del 80 por ciento del empleo en el país y representan un 45 por ciento del PBI. Como se señaló días atrás en esta misma columna, esa importancia que tienen las pymes para el país no siempre es reconocida, y de hecho es uno de los sectores que más sufre el impacto de la contracción del consumo de los argentinos. Los números no engañan y muestran que, en los cuatro primeros meses de 2018, la cantidad de cheques no pagados suma 550.000 pesos, lo que representa el 1,96 por ciento del total, por un monto de 21.000 millones de pesos.
Si bien es cierto que para las autoridades del Banco Central de la República Argentina las fluctuaciones que exhibe el movimiento de cheques no son una referencia de gran relevancia en tanto instrumento de pago, no se puede negar que este nuevo récord de rechazos registrados es una luz de alarma que advierte sobre el callejón sin salida al que son empujadas las pymes argentinas, inmersas en una economía que viene de superar una corrida cambiaria que hizo que el Banco Central decidiera resignar más de 8000 millones de dólares en reservas internacionales y subir la tasa de interés del 27 al 40 por ciento.
Si se reconoce que las pymes son emprendimientos que nutren y aportan dinamismo a las economías locales y se admite que lo que ganan estas pequeñas y medianas empresas siempre lo reinvierten en el mismo lugar donde desarrollan sus actividades, no se termina de comprender cuál es el propósito que se persigue con políticas económicas que promueven la apertura indiscriminada de las importaciones, producen el achicamiento del mercado interno y conducen al ahogo financiero de estos actores clave del entramado productivo que vienen de padecer fuertes incrementos en las tarifas del servicio eléctrico que, en algunos casos, registraron más de un 500 por ciento de aumento tras la quita de los subsidios.
Es necesario que el gobierno nacional revise las medidas económicas que castigan a las pymes porque el deterioro de este sector se traduce siempre en una destrucción de puestos genuinos de trabajo, lo que repercute en forma negativa en el tejido social. Debe apuntalarse el desarrollo de este sector, porque está comprobado que el fortalecimiento de las pymes contribuye a diversificar las fuentes de producción y de empleo y a dar sustento a un importante sector de la población.










