Un bicampeonato que no sana
El miércoles estuve en la bombonera, se vivió una fiesta propia de la familia boquense, con esa locura tan particular y linda de los hinchas xeneizes.
Goleada de Boca, el equipo de Guillermo a octavos, objetivo cumplido, semestre salvado, con el bicampeonato como estandarte.

Punto y aparte. Una vez consumada la victoria del Palmeiras, el “bostero” de alma ya pensaba en el sorteo del 4 de junio de los octavos de final de la copa Libertadores.
El hincha de Boca hoy tiene dos obsesiones: ganar la séptima copa y derrotar a River en un mano a mano.
Es la única manera de cicatrizar las últimas tres caídas frente al River de Napoleón, dos de Arruabarrena (Sudamericana 2014 y Libertadores 2015) y la del mellizo, la Superfinal de este semestre.
La posibilidad está latente, siempre y cuando River no pierda con Flamengo este miércoles. Tevez y Ponzio también se sumaron al juego de los hinchas alborotados por esta nueva posibilidad.
Boca en algún momento deberá matar o cortar si no se quiere tanto dramatismo, la paternidad de Gallardo sobre Boca, sino lo hace su felicidad no será completa y en caso de cumplir el muñeco su mandato de cuatro años le quedará un largo tiempo de sufrimiento. Boca ya tomó cartas en el asunto.
Esta semana empezará a gestionar la llegada de Gustavo Gómez y el suelo de tener a Marchesin en el arco de Boca.
Además vuelve Guillermo a contar con Gago, si Tevez mantiene el nivel mostrado ante Alianza Lima será otro refuerzo, los goles de Benedetto volverán a gritarse en la cancha de Boca...no es poco para soñar.
Por otro lado nada será suficiente si Boca no vence en el próximo mano a mano con River, esa herida no se curará hasta que Boca en palabras de Tevez “vuelva todo a la normalidad”, o por lo menos se imponga otra vez ante su clásico rival.










