Nuevas y viejas amenazas para la libertad de prensa
El Día Internacional de la Libertad de Prensa, que se conmemora hoy, se tiñó de indignación en todo el mundo por los atentados perpetrados el lunes último en la ciudad de Kabul, capital de Afganistán, y en el sur de ese país que dejaron un saldo de decenas de civiles muertos, entre ellos diez periodistas. Según la ONU, los trabajadores de prensa que perdieron la vida en la capital afgana fueron víctimas de un ataque deliberado.
Los atentados en el sur y en Kabul fueron reivindicados por la milicia terrorista Estado Islámico, y según informaron las autoridades afganas, los periodistas murieron cuando un integrante suicida de ese grupo que se hizo pasar por camarógrafo hizo estallar los explosivos que llevaba consigo en medio de los hombres de prensa que habían llegado al lugar para cubrir un primer ataque que estuvo dirigido contra la sede de los servicios de inteligencia afgano. Uno de los fallecidos fue el fotógrafo Shah Marai, de la agencia francesa Agence France Presse (AFP), de 41 años, conocido por sus trabajos que reflejaron la tragedia que devastó al país en los últimos años. Pocas horas después, el periodista afgano Ahmad Shah, que trabajaba para la cadena británica BBC, murió tras ser tiroteado en la ciudad de Khost, en el sureste del país asiático.
Tras conocerse la lamentable noticia de los atentados, la ONU rindió un homenaje a los periodistas que perdieron la vida en el ejercicio de la profesión y recordó que en esta jornada se impone la necesidad de redoblar los esfuerzos para defender los principios fundamentales de la libertad de prensa y a los medios de comunicación que sufren atentados contra su independencia. En ese sentido, el organismo internacional remarcó que la libertad de expresión es un derecho fundamental, tal como lo establece el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que señala que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
El último informe elaborado por la organización Reporteros Sin Fronteras sobre la seguridad en el ejercicio del trabajo periodístico reveló que en 2017 murieron en todo el mundo 65 periodistas que fueron asesinados a causa de su trabajo informativo. Según los expertos, se trata de un número preocupante que refleja una vieja amenaza que se cierne sobre la tarea periodística en la mayoría de los países: ataques, atentados, censuras y extorsiones que buscan silenciar informaciones que son de interés público. Lamentablemente, a este tipo de amenazas se sumó en los últimos años una nueva modalidad que opera en forma silenciosa contra el trabajo de los medios y los periodistas. Se trata del abuso de posición dominante de grandes empresas de Internet como Google y Facebook, que si bien no se comparan con los graves ataques en los que se pierden vidas de personas, también tienen un efecto dañino contra la libertad de prensa ya que esos gigantes se quedan con el 80 por ciento de la publicidad digital que se factura en el mundo. Detrás de la ilusión de la gratuidad con la que enmascaran su actividad se esconde un millonario negocio que transforma los datos de los usuarios en dinero, lo que les permitió convertirse dos de las empresas con mayores ingresos del mundo. Debe señalarse que la falta de regulaciones en los distintos países otorga ventajas a Google y Facebook que no dudan en hacer un abuso de esa posición dominante que les permite usufructuar el contenido que se producen en redacciones de todo el mundo con el trabajo de periodistas sin gastar un solo centavo en esa producción, pese a lo cual pueden vender publicidad sobre ese contenido.
Esta jornada en la que se conmemora el Día Internacional de Libertad de Prensa debe servir también para llamar la atención sobre la necesidad de evitar que los crímenes contra periodistas queden impunes, para reflexionar sobre las nuevas amenazas en el ejercicio de la tarea periodística y recordar, una vez más, que una prensa libre, plural e independiente es un componente fundamental de las sociedades democráticas.










