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Un lugar para perder la fe

La ciudad de la geopolítica sagrada

“Escucha cómo el llanto suplicante de los que quieren quedarse aquí por siempre se mezcla en el aire con el llanto de los que quieren irse a otro lugar” (Yehuda Amijai)

La ciudad por donde pasaron los profetas fundadores de las tres religiones mayoritarias de occidente fue edificada en la cumbre mineral de un desierto que los hombres intentan domesticar desde hace siglos.

La ciudad almacena en forma de templos la pretensión inmortal de buena parte de la Humanidad, y por ella desfilan codo con codo devotos y turistas, cristianos y judíos, musulmanes y televangélicos, soldados y manifestantes. Y de vez en cuando hacen saltar chispas que incendian la región. Los bienes ilusorios y los males reales, ambos eternos, transitan los mismos callejones de la Ciudad Vieja (maqueta A). Esta ciudad contiene, en unas decenas de hectáreas, los símbolos de las religiones que prometen paraísos ulteriores, y los efectos de los actos gubernamentales que generan el infierno presente.

La última gran decisión en ese sentido fue el reconocimiento oficial de Jerusalén como capital de Israel por parte del gobierno de EEUU, que en verdad no “entierra la solución de dos Estados”, uno israelí y otro palestino. Más bien pone la definitiva piedra del sepulcro a una solución que yacía bajo tierra hace mucho tiempo. La confiscación de asentamientos palestinos en los territorios ocupados por Israel en la guerra de 1967, avanza sin cesar. Muestra de ello son las sucesivas y continuas ampliaciones de los asentamientos judíos en la Jerusalén oriental (Plano B), reflejo de la ocupación ininterrumpida de la totalidad de la Palestina histórica.

La declaración del gobierno estadounidense, sin embargo, no se refiere exclusivamente a Jerusalén: es parte de una política de mayores y más agresivas intervenciones en Medio Oriente, ahora apuntadas a Irán, el Líbano y Siria. En cualquier caso, la ciudad donde dios le ordenó a Abraham que sustituyera los sacrificios humanos por animales, que vio el suplicio de Cristo, la asunción de María y la partida de Mahoma hacia las esferas celestiales, que fue asolada setenta veces siete y donde los conquistadores llegaron a arar sus templos, no tiene ya casi olivos. La paz es un cultivo añorado en esta urbe.

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Referencias

Maqueta “a”: La Antigua Jerusalén, como se cree que era aproximadamente entre los años 65 y 70 d.C. Se muestra la ubicación actual de los tres grandes sitios sagrados de las religiones monoteístas.

(1) Santuario del Santo Sepulcro, dentro de la iglesia del Santo Sepulcro, próximo al monte Gólgota.

(2) Muro de los Lamentos. Es el sector oriental del que se cree es el muro oriental del antiguo Templo de Herodes, destruido por los romanos en el año 70 d.C.

(3) Cúpula de la Roca. Edificada por Abd al-Malik entre los años 687 y 691. Su cúpula cubre la caliza sobre la que Abraham habría iniciado la ceremonia del sacrificio de su hijo, y desde donde se cree que Mahoma ascendió a los cielos. El sector de la explanada está administrado por el gobierno de Jordania.

Plano “b”: El municipio de Jerusalén administrado por Israel hasta 1967 (línea gruesa 4). El municipio de Jerusalén actual (línea fina 5), declarado oficialmente capital del Estado de Israel en 1980, hecho que la ONU llamó a desconocer a los países miembro, por lo que hasta hoy todos tienen sus embajadas en Tel Aviv. Se aprecia el avance de asentamientos judíos (color más oscuro), interpuestos en la comunicación entre las barriadas palestinas. Esta situación es causa de conflictos permanentes en la ciudad.

Plano “c”: Detalle de los límites actuales de la ciudad vieja, y en tiempos de Cristo.

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