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Comienza la Cumbre de las Américas

Corrupción, “una lacra que corroe las democracias”

La corrupción es el peor enemigo de las democracias en las Américas, consideran los organizadores de la Cumbre. Nuestra región vio en el último mes la caída de un gobernante de derecha en Perú y el encarcelamiento de un expresidente de izquierda en Brasil.

   Lima, 12 (AFP) - La Cumbre de las Américas de estos 13 y 14 de abril en Lima, cuyo tema es “gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, busca establecer una mayor cooperación regional frente a un flagelo que involucra por igual a empresarios privados y funcionarios públicos, y afecta perversamente a los sectores más desfavorecidos de la población, que ven postergadas las obras de desarrollo que esperan. 

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Luis Alberto Moreno, presidente del BID, abrió este jueves una cumbre empresarial sobre la corrupción, que sirvió de aperitivo a la Cumbre de mandatarios que se inicia este viernes.

   “La corrupción es la que no deja desarrollar al Perú. Es la que no permite que se puedan hacer más proyectos con el ahorro del dinero que se puede hacer en cada uno de ellos”, advirtió el nuevo presidente, Martín Vizcarra, al graficar el impacto de una plaga que avanza en una de las regiones del mundo con mayores desigualdades sociales.

   La ironía de la cita es que el presidente anfitrión llegó al poder el 23 de marzo, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, exbanquero de Wall Street y liberal de derecha, quien mintió para ocultar los negocios de sus empresas con la brasileña Odebrecht. Hasta entonces, Vizcarra era su vicepresidente. Kuczynski es el primer presidente en ejercicio en América que cae por el caso Odebrecht.

El detonante “Lavajato”

   La corrupción no es un fenómeno nuevo en América, pero los poderosos niveles alcanzados hacen más visible el problema. Tan visible que despabiló a la Justicia y gatilló la indignación de la sociedad. “Ha sido un proceso acumulativo. Históricamente en América Latina, la corrupción siempre fue un problema, pero no era tan visible como ahora”, dijo el abogado José Ugaz, expresidente de Transparency International (2014-2017), organización no  gubernamental que promueve medidas contra crímenes empresariales y  corrupción política global. Para Ugaz, la corrupción en la región “es sistémica y tiene que ver con la forma como fueron construidos nuestros países”.

   “Ahora, con el caso Lava Jato tomó una dimensión gobal: en 12 países latinoamericanos se revelaron casos de corrupción en más altos niveles políticos, lo cual da mucha visibilidad a la corrupción”, subraya el abogado, que como procurador desmontó la red corrupta de Alberto Fujimori (’90-2000).

   La corrupción que en Brasil destapó el escándalo Lava Jato demostró que no distingue ideologías con el ingreso a prisión del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva para cumplir una condena de 12 años y un mes. En la otra mano se halla el empresario Marcelo Odebrecht, hoy con domiciliaria cumpliendo una condena de 10 años. Lula y Odebrecht fueron vinculados por la fiscalía peruana con una trama que salpica a los expresidentes Ollanta Humala y Alejandro Toledo, procesados por sobornos o aportes de campaña del gigante brasileño de la construcción.

Luces y sombras

   “Estamos viviendo un momento de luces y sombras. Sombras porque no hay forma de negar que estamos profundamente contaminados por la corrupción”, deplora Ugaz. No obstante destaca: “Que haya una reacción ciudadana sin precedentes, ese es el lado de las luces: millones de ciudadanos movilizados en Brasil, Perú, Guatemala, Honduras, República Dominicana, exigiendo a sus autoridades que se castigue la corrupción”.

   “En los países donde la sociedad civil permanece tolerante ante la corrupción, no es posible revertir nada”, dice Walter Albán, de la ONG peruana Proética. La movilización crea conciencia de que la corrupción perturba el desarrollo, abunda. “Ya se entiende que otros males en el país, como el retraso en salud y educación, tienen su origen en la corrupción y ponen en riesgo el desarrollo del país”, añade. La región ofrece ejemplos de altas autoridades encarceladas por corrupción: El Salvador, con el presidente Antonio Sacca (2004-2009); Ecuador con Jorge Glas, vicepresidente de Lenin Moreno; y en Perú, el expresidente Ollanta Humala está en prisión preventiva y orden de extradición contra el exmandatario Alejandro Toledo.

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