El barrio Emerenciano, fruto del trabajo cooperativo y solidario
Próximo a cumplir 10 años de existencia, la comunidad de la zona sur de Resistencia cuenta con escuela, centro de salud, radio y centro recreativo. Aún quedan varias cuestiones por solucionar como el transporte público y la seguridad. Tras una década, por primera vez los vecinos celebrarán el aniversario. Fotos de Miguel Angel Romero
El 7 de diciembre de 2008 comenzaba un sueño. Un movimiento social que buscaba salir de la falta de trabajo y vivienda, así como también suplir otras necesidades como educación, salud y cultura. Fue así como en aquella fecha el grupo liderado por Emerenciano Sena decidió apostarse en un predio, un monte entonces, donde comenzaron a desarrollarse desde cero.
Según recuerdan Emerenciano y su esposa Marcela Acuña en 2009 Sergio Schoklender, entonces apoderado de la asociación Madres de Plaza de Mayo, no transfería los fondos para la construcción de viviendas en la zona de Resistencia, que se ubica desde avenida San Martín 3.300, cuya nomenclatura cambia en ese punto a avenida Comandante Che Guevara, hasta la avenida Alberdi, y entre avenida Las Heras y Quijano.

Inicialmente se iban a construir 515 viviendas, que terminaron siendo sólo 10. “Schoklender decía que necesitaba una firma para la entrega de materiales por 255 millones de pesos, sino no iba a haber nada. Yo no quise firmar nada sin ver los materiales primero, porque finalmente el monto invertido fue mucho menor. Difícilmente supere los 10 millones de pesos. Incluso hubo quienes se enojaron porque una de esas 10 casitas, la más chiquita usábamos como jardín de infantes, por ese sentido humanitario, social que tenemos”, cuenta Sena. Sin embargo, no fue fácil. “La idea era no hacer rancho, sino un barrio urbanizado”, dice Emerenciano. Por lo que, al momento de ubicarse en el barrio, demarcaron lo que serían las calles internas pensando en la futura urbanización.
El barrio iba a ser denominado Madres de Plaza de Mayo, idea desestimada luego del conflicto con Schoklender, y procedió a llamarse barrio Emerenciano desde 2009.
Hoy en el barrio viven 380 familias con su casa propia.
La educación

La idea de Emerenciano era desarrollar un barrio donde los habitantes puedan tener a su alcance cuestiones básicas como educación salud, agua potable, energía eléctrica, conectividad, seguridad, arte. Algunas de esas cuestiones hasta el día de hoy no están resueltas.
En el barrio, en calle Lula da Silva, entre Colón y Sáenz Peña, funciona la Escuela Pública de Gestión Social Nº 2 “Barrio Emerenciano”, enfrente se ubica una extensión del complejo educativo, y a 100 metros se encuentra otro anexo más. El coordinador general del complejo es Sena.
Funcionan varios niveles, el jardín de infantes tiene 270 matriculados, mientras que la escuela primaria reúne alrededor de 350 alumnos en jornada completa de 8 a 16 de lunes a viernes, mientras que los sábados se realizan talleres de clases de apoyo, clases de taekwondo, de circo, de cultura, entre otras, según relata la directora del nivel primario Marcela Muladino. El nivel secundario brinda clases de 13 a 17. Los alumnos provienen mayormente de la zona sur de Resistencia.
Los niños desayunan, almuerzan y meriendan en la escuela. Hay una cocina a 100 metros del edificio, donde se preparan más de 500 raciones por día para los chicos de los niveles inicial y primario, con la premisa de que una buena alimentación es elemental para desarrollar el conocimiento de una forma óptima.
Los alimentos que consumen los niños son aportados en un 40% por el Ministerio de Educación provincial, mientras que el 60% restante proviene de donaciones y mediante venta de productos o comestibles. Estas actividades les permiten recaudar dinero para, por ejemplo, comprar la carne.
La creación de esta escuela fue aprobada por el entonces ministro de Educación Sergio Soto el 22 de febrero de 2014. El 11 de septiembre de ese año, Día del Maestro, fue inaugurado el jardín de infantes, al cual luego se le iban a ir agregando más aulas y anexos que permitieron la implementación del nivel primario. Además, se encuentran disponibles el bachillerato libre para adultos, carreras de nivel terciario y una escuela de educación especial que contiene actualmente 20 alumnos.
Filosofía de vivienda
Sena asegura que es posible llegar a tener una casa propia en el barrio, pero para ello hay que trabajar todos los días, incluso fines de semana y feriados, en la construcción de las viviendas, lo que implica ser solidario, ya que los interesados construyen casas que no saben si luego una de ellas será suya, y aún si tienen casa deben ejercer solidaridad colaborando en la construcción de más viviendas para otras personas.

En las obras, no hay distinción de género, tanto hombres como mujeres levantan paredes, perforan el suelo, hacen contrapiso, revocan, pintan. Los obreros no saben si la casa que construyen será la suya o de otra persona, por lo que no trabajan dejando más linda o más fea la vivienda. Las casas son de estilo dúplex, es decir, un par de viviendas con planta baja y planta alta, separadas por una pared interna.
“El capital de cada uno es su casa, el que no labura no tiene casa. Si venís seis meses todos los días, tenés casa. La casa debe ser construida por los interesados”, comenta Sena. La metodología de entrega de la casa es decidida por quien “trabaja más por su casa y por la de otros”.
Ser contribuyentes
Uno de los pendientes a resolver es que no hay línea de colectivo que pase por el barrio. El más cercano es un ramal de la línea 9, Villa Don Andrés, que llega a dos cuadras del ingreso al barrio (avenida San Martín 3.300). Sena asegura que se han hecho gestiones ante el municipio para incluir ese barrio en el recorrido de unidades, aún sin respuesta favorable.
Es que también, la falta del colectivo desnuda otras cuestiones que el barrio no ha conseguido solucionar. Si bien las calles internas del barrio están pavimentadas, el tramo de la avenida San Martín que ladea el barrio aún es de tierra.
La luminaria y alumbrado del barrio es autogestionada, por lo que escasea la iluminación por las noches, favoreciendo el terreno a delincuentes que se aprovechan de la situación y roban a los vecinos. Las luminarias que se ven fuera de las casas, fueron compradas y colocadas por los mismos vecinos. Sena expresa que los vecinos del barrio no tributan al municipio, siendo que han realizado los pedidos correspondientes para ser contribuyentes de Resistencia y así obtener derechos que les permitan reclamar por más iluminación, y reforzar el pedido de una línea de colectivo que incluya en su recorrido al barrio. “Por ahí nos sentimos aislados o no reconocidos”, reconoce.
La seguridad Esta situación también permite recordar otra de las iniciativas que se presentó ante la provincia, aún sin respuesta. Se trata de la construcción de un destacamento policial en el barrio, que contenga uniformados, patrullero y medios de movilidad para circular de manera rápida y constante.
“También al menos dos policías que se encuentren dentro del centro de salud del barrio para que puedan atender casos en que llegue un baleado o acuchillado, alguna víctima de un robo violento que pueda explicar lo sucedido de inmediato o algún delincuente herido que necesite ser atendido con custodia policial”, ejemplifica Sena.
Un centro de salud

El barrio también cuenta con un centro de salud, que inicialmente se denominaba puesto de salud “Monseñor Fabriciano Sigampa”. Luego, en junio de 2016 fue inaugurado el centro de salud de gestión social “Barrio Emerenciano” donde trabajan 13 personas, contando a los médicos. Destacan la realización de prótesis dentarias gratuitas, y un radio de atención de más de mil personas.
La idea de gestión social implica la agilización de trámites cuando comienzan a faltar los insumos. Sena declara que la gestión de medicamentos se desburocratiza cuando se trata de un centro de salud de gestión social, “lo que puede llegar a tratar más de 3 días en otros centros, en este se suele solucionar en el día”, celebra.
Comunicación, conectividad y servicios básicos
A pocos metros del centro de salud se encuentra Radio Sur 101.9, la radio comunitaria del barrio donde trabajan 15 personas, con variada programación y musicalización. La emisora es una herramienta del barrio para informarse y expresarse sobre las cuestiones que les competen.
Al ser un barrio bastante alejado del centro posee dificultades previsibles. Uno de ellos es que los cortes de luz son prolongados. “Tenemos un transformador que soluciona los problemas de baja tensión, pero cuando hay cortes de luz generales, acá se suelen extender por ocho horas”, asegura Sena.
También con respecto al agua potable, “llega con muy poca presión”, añade y comenta que tiene un proyecto en mente: “Tengo un sueño, construir una de esas torres-tanque similar al de los barrios España y Mujeres Argentinas, para que se cargue el agua y llegado el momento tengamos la presión de agua necesaria”.
Otra de las cuestiones que caracteriza al barrio es que la mayoría consume DirecTV a través de la conexión por antena, ya que la televisión e Internet por cable pago no llega hasta esa zona.
Sin embargo, según cuentan los vecinos, la conectividad en materia de señal telefónica y de datos 3G y 4G funciona “bastante bien”, en términos de que no quedan aislados telefónicamente.
El centro cultural y recreativo “Santiago Maldonado”
El 1 de diciembre del año pasado, quedó inaugurado en el barrio Emerenciano el centro cultural y recreativo “Santiago Maldonado”, en honor al joven que desapareció en agosto de 2017, víctima de una presunta desaparición forzada durante la represión de una protesta que incluyó cortes de ruta en Chubut, y que finalmente apareció ahogado en el río Chubut.
La atracción principal es la pileta donde niños y jóvenes se refrescan y divierten. El complejo cuenta con vestidor y ducha, además brinda ropa de baño y toallones, previo un control médico de rutina para verificar a quienes estén aptos para el ingreso al agua.
Sena comenta que las toallas fueron hechas por ellos mismos en el barrio, ya que compraron una gran pieza de tela de toalla y fueron cortando y bordando las unidades como para que cada joven que se acerque a divertirse cuente con una para secarse o descansar fuera de la pileta.
El primer festejo del aniversario
Cuando se entra al barrio ya se pueden ver los murales e intervenciones artísticas en las paredes de las casas o instituciones. Algunos hacen referencia a la Masacre de Margarita Belén, a la cruel dictadura militar, o al rechazo a las políticas económicas del actual presidente de la Nación, Mauricio Macri. “Este será el primer año que festejaremos todos juntos en el barrio. Los vecinos merecen celebrar esta fecha con alegría por su voluntad de trabajo al servicio de los demás”, concluye Sena.
Este 7 de diciembre de 2018, el barrio festejará por primera vez su aniversario, el día que cumplirán una década de trabajo y esfuerzo al frente de un barrio donde el espíritu cooperativo y solidario no cesa.










