El patrimonio cultural de la Batalla de Maipú
Por Fabio Jaier Echarri - Luego de una exitosa carrera militar en España, José de San Martín regresó a su patria en 1812. Aquí creó el regimiento de Granaderos a Caballo, que tuvo su bautismo de fuego en el Combate de San Lorenzo y fue la única batalla del héroe librada en territorio argentino.
Dos años más tarde se hizo cargo del Ejército del Norte, entonces al mando de Manuel Belgrano. Como gobernador de Mendoza se aprestó a realizar el cruce de Los Andes con un ejército de más de 5.000 combatientes, para liberar primero a Chile y luego atacar el poder realista en Perú.
La increíble hazaña se realizó del 12 de enero al 8 de febrero de 1817. Cuatro días después del arribo, el ejército libertador se enfrentó y derrotó al enemigo en la Batalla de Chacabuco, lo que permitió la ocupación de la ciudad de Santiago.

Las fuerzas españolas de Chile se reagruparon, recibieron refuerzos provenientes de Perú y derrotaron a patriotas en Cancha Rayada el 19 de marzo de 1818. Sin embargo, San Martín logró reagrupar al ejército en retirada y hacerse fuerte en Maipú, al sur de Santiago, para defender la ciudad. Allí se enfrentó al ejército español al mando del general Mariano Osorio, y ambas fuerzas tuvieron importantes bajas en el combate: unos 1.500 y 2.000 hombres cada una.
Maipú fue una batalla decisiva que determinó la independencia de Chile y permitió la continuidad de la gesta emancipadora hacia Perú.
El recorrido turístico-cultural en Maipú
La ciudad de Maipú, con más de medio millón de habitantes, se erige en los mismos campos donde fuera la histórica batalla, al sur de la ciudad de Santiago, pero formando parte de su conurbano, por lo que resulta difícil para un visitante o turista imaginarse que 200 años antes todo el sitio que se visualiza actualmente, otrora fue un campo llano y deshabitado. Y es lógico que esto haya ocurrido, porque como sostiene Amalia Pérez-Juez Gil en Gestión del Patrimonio Arqueológico: ‘No podemos proteger, ni conservar, ni musealizar ni transmitir todo, porque estaríamos impidiendo la continuación del presente –el futuro-, la creación y el progreso y porque convertiríamos el ahora en un fósil del ayer’.
Por ello existen en Maipú algunos sitios históricos demarcados, a los cuales se arriba tomando la Línea 5 del metro, y bajándose en la penúltima parada: Estación Santiago Bueras.

A unos 250 metros al norte se encuentra el Cerro Primo de Rivera, llamado también Cerro 15, que fue el puesto de mando del ejército realista. Desde allí es necesario caminar 1,5 kilómetros hacia el sur por avenida Los Pajaritos para llegar a la plaza donde se ubica el monumento a los Vencedores de los Vencedores de Bailen, una pirámide trunca de piedra que dicen que fue diseñada por el propio general chileno, pero construida e inaugurada recién en 1910. En sus cuatro caras posee sobre relieves de bronce con inscripciones e imágenes alegóricas, entre las cuáles se destaca la que dice: ‘A los vencedores de los vencedores de Bailen. Batalla de Maipú. 5 de abril de 1818. General en Jefe don José de San Martín’.
El circuito continúa por la misma avenida hasta la calle Chacabuco -200 metros-, y luego 650 metros al oeste hasta la calle San Martín, para desviar una cuadra Camino a Rinconada- y encontrar el Templo Votivo de Maipú, mandado a construir por O’Higgins para venerar a Nuestra Señora del Carmen por la victoria en la batalla.
Al final, el recorrido sigue hasta otro punto de transcendencia histórica: la Plaza del Abrazo, ubicada por el mismo Camino a Rinconada intersección con avenida El Olimpo, un kilómetro al oeste. Este sería el punto de encuentro entre los dos generales, el argentino y chileno, luego del éxito del combate.
Cerro Primo de Rivera
Desde este sitio, el general Joaquín Primo de Rivera comandó el ala izquierda del ejército español. A pesar de que es un cerro cuya elevación es de pocos metros, permitía tener una visión amplia sobre el campo de batalla, y se habían apostado cañones que dañaban a las fuerzas patrióticas. Por esta razón se ordenó su toma por asalto, lo que constituyó un acto de arrojo y valentía de los atacantes.
El lugar -declarado Monumento Nacional de Chile- es actualmente un parque, rodeado por una muralla de piedra a baja altura, y en el cual se demarcó acertadamente un camino para su recorrido hasta la cumbre, aunque lamentablemente lo adornaron con palmeras exóticas. Curiosamente en su cumbre ondean las banderas de Maipú, Chile y España, obviándose la de Argentina.
El parque fue inaugurado en 1984, y en el 2000 se agregó una cruz metálica de 8 metros, en la cual se caló la figura de Cristo crucificado: un aditamento estético de mal gusto que no guarda relación con el sitio ni la historia del lugar.
Templo Votivo de Maipú
Su origen se remonta a una orden emanada por el propio general O’Higgins, en días previos a la esperada batalla: ‘En el mismo lugar en donde se dé la batalla y se obtenga la victoria se levantará un templo a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile, y los cimientos serán colocados por los mismos magistrados que formulen este voto, en el mismo lugar de su misericordia, que será el de su gloria’. Él mismo fue quien, a fines de 1818, colocó la piedra fundamental y comenzó su construcción, pero la obra se vio frenada en pocos años por la caída de O’Higgins y los magros recursos de una nación en los albores de su independencia.

Pasarían varias décadas desde el inicio de la obra para que fuera finalmente inaugurada el 5 de abril de 1892 como capilla de la Victoria, de estilo románico y neoclásico. Esta obra original sufrió los avatares de los terremotos de 1906 y 1927, y por ello en 1944 se decidió construir un nuevo templo en adyacencias de la antigua capilla. La obra fue demorada, y el edificio se inauguró finalmente en 1974. Fue este mismo año cuando se decidió demoler la vieja capilla, pero preservando parte de los muros laterales como una forma de homenaje, presentando un conjunto arquitectónico y paisajístico muy interesante, que luego fue declarado ‘Monumento Histórico Nacional de Chile’.
La plaza del Abrazo

En una plaza seca y a un kilómetro del templo se ubica la plaza del Abrazo, en cuyos alrededores se produjera el encuentro entre O’Higgins y San Martín luego de la victoria y en pleno campo de batalla. El conjunto arquitectónico -inaugurado en 1996 según reza en la placa que lo presenta- se eleva unos dos metros sobre el terreno, es precedido por una explanada en dos niveles con escalones, y circundado por muros de ladrillos a baja altura y pintados de rojo.
En el sitial más relevante se levanta un pequeño monolito, pintado de blanco, que en su parte superior marca el año -1818-, en su parte media el lugar –Maipo-, y se agregan unos escudos en sobre relieve. A la derecha se levantan cuatro mástiles donde ondean las banderas de Maipú, Chile, España y Argentina.
Sin embargo, lo que resulta curioso, es que se sabe que en realidad el monolito fue levantado en homenaje al general español José Ordoñez y su ejército –derrotado por las fuerzas argentinas al mando de Balcarce y Las Heras-, inaugurado en 1928 y que el verdadero monumento que eterniza el encuentro de los dos héroes patriotas se encuentra en cercanías de la Basílica del Carmen.
El patrimonio

La figura más importante de la batalla de Maipú fue el general José de San Martín y la lucha librada entre los ejércitos patriotas argentinos y chilenos contra fuerzas del imperio español ‘decidió la suerte de Chile’. Al decir de Floria C. y García Belsunce en Historia de los Argentinos nos lega un patrimonio cultural que a nuestro criterio no hace el merecido honor que el hecho histórico demanda.
El cerro Primo de Rivera y la plaza del Abrazo brindan homenaje a las fuerzas españolas derrotadas, y presentan un diseño paisajístico-cultural de baja calidad estética.
El monumento a los vencedores de los vencedores de Bailen, una simple pirámide de piedra y sin aditamentos que lo destaquen, pasa desapercibido para un visitante desprevenido.
El templo votivo dedicado a Nuestra Señora del Carmen no es más que una construcción religiosa que poco y nada dice respecto de los hechos históricos acaecidos en el lugar.

El lógico avance urbanístico poblacional de la ciudad fue cubriendo el sitio de una de las batallas más importantes para la libertad de América del Sur y la más fundamental para Chile, cuyo estratega fue el general argentino y prócer ilustre José de San Martín. Quizás esto es comprensible. Lo que no resulta comprensible es que no se cuidara el patrimonio, que no se diagrame un circuito histórico-cultural y, sobre todo, que no se honre a los héroes de la independencia como ellos se lo merecen.










